Los países que han declarado cuarentena en sus territorios no han ganado la batalla pero han “comprado tiempo”, con la esperanza de que el golpe más duro del virus se demore un poco y llegue, si fuera posible, cuando la vacuna esté lista.

Este criterio, dice un experto español, ha hecho que algunos países disminuyan el impacto de los primeros golpes del virus, pero todos saben que esta pandemia no ha de pasar pronto, ni siquiera cuando haya sido producida la vacuna.

En el balance actual, por la cantidad de afectados que hay en Bolivia, resulta que la cuarentena decretada por el presidenta Jeanine Áñez ha sido muy oportuna, porque ha podido “comprar” un valioso tiempo.

Había que evitar que la pandemia descubra demasiado pronto el lamentable estado en que se encuentra la salud pública boliviana después de la desastrosa gestión del cocalero Morales, que amenazaba a los médicos porque pedían mejores presupuestos.

Mientras el virus esté acechando en espera del mejor momento para atacar, el país está parado. Sólo la producción de alimentos se mantiene activa, gracias a Dios, pero todo lo demás está frenado.

A eso se debe que Bolivia tenga una de las tasas de infectados más bajas de la región. El mal ha sido contenido aguas arriba. No hay que cantar victoria, porque se acerca el invierno y podría traer secuelas peligrosas, que ayuden al virus chino.

El gobierno de la señora Jeanine Áñez no ha hecho alusión al estado lamentable en que se encuentra la salud pública boliviana, porque conoce que todos los bolivianos saben quién desperdició la mejor oportunidad que se presentó para un gobierno boliviano para dotar al país del mejor sistema de salud pública de América latina.

De todos modos era necesario decretar la cuarentena, pero en Bolivia era de vida o muerte, porque si llegaba el virus y descubría que el sistema de salud pública es el peor del mundo, como dijo Oxford Economics, hubiera sido un desastre.

Hay quienes creen que el gobierno nacional se precipitó con la cuarentena, pero ocurre que ahora se le da la razón. Ahora llega el invierno y eso podría complicar las cosas, pero el primer golpe ha sido frenado en todo lo posible gracias a la cuarentena.

El invierno ha de traer problemas adicionales, con influenzas que podrían complicar la situación de los centros de salud, incluso sin ser el virus chino.

Por el momento Bolivia puede ufanarse de haber aplicado las medidas más convenientes en el momento oportuno. Lo que viene estará en manos de las autoridades y sobre todo de Dios.