“Hermano, que no entre comida a las ciudades, vamos a bloquear, cerco de verdad”, son algunas de las instrucciones que el expresidente Evo Morales le dio al dirigente campesino Faustino Yujra Yarwui desde su “asilo” en México, según el audio que reveló el ministro de Gobierno, Arturo Murillo.

El tono de resentimiento de Morales es evidente al señalar que cuando lo expulsaron del Congreso en 2002 hubo bloqueos, y ahora que lo “expulsan de Bolivia” también hay bloqueos. “Vamos a ganar”, acotó.

La gravedad del caso es muy seria, debido a que se trata del exmandatario que se benefició como ganador en primera vuelta de los resultados fraudulentos de las elecciones que tuvieron lugar el 20 de octubre, con los cuales se habría habilitado a un cuarto mandato de manera tramposa e ilegal.

No es casual la articulación que realiza Morales desde su exilio con amplio “derecho a la libre expresión” que le concedió el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pues el 28 de octubre, durante pleno paro cívico en defensa de la democracia y en rechazo al fraude electoral, Evo Morales lanzó la dura advertencia a las ciudades.

“Más bien las ciudades dejen de perjudicar con paro; si quieren paro, no hay problema, lo vamos a acompañar con cercos en las ciudades para hacernos respetar, a ver si aguantan”, amenazó entonces Morales durante un encuentro con la Coordinadora Nacional por el Cambio.

A quien también funge como presidente de las seis federaciones cocaleras del trópico se le escucha instruir: “Dividan el sindicato en cuatro o cinco grupos, así es para mucho tiempo. Si uno se concentra, se cansa, la gente abandona, pero si son grupos, grupos, se turnan, vamos a aguantar el bloqueo (…). Si la Asamblea rechaza mi renuncia, voy a intentar como sea volver, aunque me detengan”. La conversación data de hace tres días, según el titular de Gobierno, quien dio fe de la autenticidad de la conversación, y se limitó a indicar que se trata de sistemas de Inteligencia.

Con la incitación a realizar bloqueos, el exmandatario estaría incurriendo en delitos de “lesa humanidad” y “terrorismo”, anticipó Murillo respecto a una demanda internacional con el fin de demostrar cómo Morales sigue en activismo.

Desde su zona de confort, Evo Morales ha estado alentando a la violencia en Bolivia y organizando el estrangulamiento a las ciudades, con altos costos económicos para el país, y peor aún para las familias bolivianas, que vieron en cuestión de días cómo los precios de los alimentos de la canasta familiar se dispararon entre 10 y hasta más del 100%.

“No es posible que Evo siga enfrentando a bolivianos con bolivianos, y ordene que no entre comida, porque se trata de un crimen de lesa humanidad”, insistió Murillo, quien hace pocos días participó de un operativo de rescate de su familia internada en el monte en pleno Chapare, bajo amenaza de muerte.

La conversación entre Morales y Faustino Yujra fue recuperada de un celular encontrado durante el desbloqueo de la ruta antigua hacia Cochabamba, en el cual el ex jefe de Estado instruye el cierre de las vías y la “estrangulación” a las ciudades, no sin antes dejar en claro que hará todo lo posible por llegar a Bolivia.

Morales ha concedido varias entrevistas a medios internacionales desde México y ha ido cambiando su versión de los hechos, hasta el punto de decir que está dispuesto a retornar al país para “pacificarlo”, no presentarse en las próximas elecciones, pero condicionar que se le permita terminar “su mandato”, como si no hubiese renunciado a él cuando apostó por el fraude y la renuncia seguida de su salida del país.

 

“No es posible que Evo siga enfrentando a bolivianos con bolivianos”.