Más de 11 millones de colombianos decidieron ayer apostar por un cambio de verdad, eligiendo por primera vez en la historia de su país un gobierno de izquierda.

Gustavo Petro ganó la segunda vuelta electoral con más del 50%, un triunfo que sin duda significa un nuevo cambio para Colombia y sumando así otro gobierno de izquierda que fortalece el desarrollo y progreso de la región.

Se trata del primer gran gobierno popular surgido de las bases populares y con un líder que cuenta con experiencia pública y ser un luchador social que encabezó muchas luchas y reivindicaciones.

Petro demostró ser un hombre de hogar y acompañado de su ahora electa vicepresidenta, Francia Márquez, llenó de esperanzas a la población que recibió a sus futuros líderes en medio de vítores de júbilo y alegría.

Su discurso fue más que contundente, aseguró la construcción de un país con justicia social basado en la diversidad y pluralidad, defensa de los recursos naturales y buscando la integración de la región.

“Este gobierno que inicia el 7 de agosto es un gobierno de la vida, que quiere construir a Colombia pomo una potencia mundial de la vida, que si queremos sintetizar en tres frases en qué consiste, diría: la paz, la justicia social y la justicia ambiental”, fue parte de un encendido discurso en el que incluso le faltaba voz.

Durante su campaña también tuvo que enfrentar a las empresas mediáticas que utilizaron todo su arsenal en contra suya cuando era candidato, por lo que este es un claro ejemplo de que la población cada vez más abre sus ojos y elige, en diferentes países, nuevas alternativas ante la crisis que vienen sosteniendo los gobiernos neoliberales.

Más todavía se puede hablar de Márquez, reivindicadora de los derechos de los desposeídos, que se convierte en la primera mujer en asumir la Vicepresidencia de Colombia para impulsar iniciativas de derechos humanos y de las mujeres, de justicia racial y relativas al cuidado de la vida de todas las personas en el país sudamericano.

“Logramos un gobierno del pueblo, un gobierno popular; el gobierno de la gente, de las manos callosas; el gobierno de la gente de a pie; el gobierno de los nadies y las nadies de Colombia”, dijo emocionada en su discurso.

Con Petro, Alberto Fernández, Gabriel Boric, Luis Arce, Nicolás Maduro y Pedro Castillo, entre otros líderes de Sudamérica, la región se proyecta a un nuevo panorama político y social, donde se abren las posibilidades de alcanzar una verdadera unidad basada en la solidaridad.

Este segundo aire de los gobiernos progresistas llega luego de que los partidos de extrema derecha, serviles a los intereses de Estados Unidos, tuvieron la oportunidad de gobernar, pero demostraron que no tienen la capacidad para responder al pueblo con gestión, pero sí eran capaces de responder con violencia y desinterés.

Queda esperar los resultados que puedan ocurrir en Brasil, donde también la población ya da señales de cansancio con el gobierno de Jair Bolsonaro y se proyecta, según dicen las mismas encuestas en ese país, una victoria de Lula da Silva, un poderoso aliado para que la izquierda nuevamente tome las riendas de Sudamérica.