Maquinaria agrícola cosecha el grano de soya en Santa Cruz. (Foto: Archivo)

El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) sugirió brindar un apoyo contundente a las unidades productivas, que son el principal motor de crecimiento y las indicadas para sacar del declive y recesión económica al país.

Freddy Choque / Bolivia Digital

Ante proyecciones emitidas por distintos organismos internacionales que afirman que Bolivia, al igual que otros países de la región, sufrirá una contracción económica en 2020 por efectos del coronavirus, el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) afirmó que las empresas relacionadas con el aparato productivo y exportador del país pueden frenar ese desequilibrio si es que se les otorga las condiciones e incentivos para seguir operando.

“Se debe brindar un apoyo contundente a las empresas, nadie sacará del declive y postración económica a Bolivia si no son las empresas, y para eso se deben generar políticas de apoyo e incentivos (…). Si las empresas quiebran, se perderán fuentes de empleo y nadie podrá resolver este problema,  si no queremos tener mañana convulsión social, gente que reclame y genere más contagios del coronavirus, entonces tenemos que generar apoyo y resolver el tema económico a la brevedad y la apuesta tiene que ser a fondo”, aseveró el gerente general de IBCE, Gary Rodríguez.

En entrevista con el periódico Bolivia, el experto en materia de comercio exterior señaló que para frenar la desaceleración financiera proyectada tanto por el Banco Mundial (BM) como por el Fondo Monetario Internacional (FMI) es necesario flexibilizar, poco a poco, la economía local y de forma concertada para que los trabajadores reciban sus ingresos a partir de la labor que realizan y las empresas produzcan en función del mercado interno y externo.

Proyecciones 

Según el informe “La economía en los tiempos del COVID-19”, que presentó el Banco Mundial en pasados días, la economía boliviana sufrirá una contracción de 3,4% en 2020 debido a la caída en el precio de los hidrocarburos en el mercado internacional y el impacto que genera la pandemia en el país.

Por su parte, el FMI prevé una caída del 2,9% y de 5,2% para América Latina y el Caribe, contracción que se da en el «peor» escenario desde la Gran Depresión de 1929.

Estas estimaciones, según Rodríguez, prevén un escenario «complicadísimo» a escala internacional  con una recesión que se calcula que será la peor desde la Segunda Guerra Mundial.

“Si bien el FMI indica que Bolivia podría decrecer un 2,9%, el pronóstico del BM es aún más pesimista (3,4%), la coincidencia en ambos organismos internacionales se fundamenta en el menor crecimiento de la economía mundial y regional, y frente a esto hay que tomar algunos recaudos”, dijo.

Desde el punto de vista externo, aseveró que lo poco que se puede hacer —en vista de la caída de precios de las materias primas, la devaluación generalizada de los países y la poca competitividad exportadora del país— es generar incentivos financieros que contribuyan a aminorar los efectos.

En lo interno, señaló que —al tener el problema de una menor disponibilidad de recursos en las empresas, baja producción y la cuarentena, que prácticamente ha congelado el mercado y afecta a la salud del aparato productivo— es preciso implementar medidas más allá de las que se realizaron hasta la fecha, pero con un carácter de contingencia.

Medidas 

De acuerdo con el gerente general del IBCE, al ser el coronavirus un problema de salud pública, que no tiene una vacuna y remedio en lo inmediato, se tendrá que aprender a convivir con él, aspecto que no significará que la economía quede estancada y paralizada eternamente.

En ese sentido, subrayó que las medidas asumidas por el Gobierno (necesarias para frenar el brote de la pandemia) golpean fuertemente a la economía de las empresas y de las familias bolivianas, por lo que se necesita un doble shock —impulso— para que se reanime la actividad de la oferta y demanda.

“Las empresas necesitan un apoyo urgente, y lo primordial es alivianar el pago de salarios, es injusto pretender que las empresas tengan que pagar los sueldos cuando no están produciendo. Mi recomendación, en el sentido de cómo tratar el tema, tiene que ver con flexibilizar la cuarentena, pero para eso se exige un altísimo grado de conciencia y compromiso de parte de la ciudadanía para que el reanimar la economía no signifique más muertes y enfermos”, subrayó Rodríguez.

Asimismo, apuntó que se deben aunar esfuerzos para salvaguardar el aparato productivo y la economía nacional para que la desaceleración no tenga efectos negativos, como proyectan organismos internacionales, en este caso el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

En ese contexto, sugirió brindar un apoyo contundente a las unidades productivas, que son el principal motor de crecimiento y las indicadas para sacar del declive y postración económica a Bolivia.

“Se deben generar políticas de apoyo e incentivos”, añadió.

Por otro lado, Rodríguez calificó de acertadas las nuevas medidas económicas dispuestas por el Gobierno, las que darán oxígeno a las empresas y a la sociedad para enfrentar los efectos de la cuarentena contra el coronavirus.

Un aspecto que destacó es la línea de crédito para cubrir planillas salariales en el sector empresarial.

“Creo que es una medida acertada. No era justo que el sector empresarial, desde los micro hasta los grandes empresarios, sin generar ingresos tuvieran que estar pagando sueldos”, mencionó.