Por: Manuel Pérez Colque/

El 14 de febrero se cumplen 143 años del asalto anglochileno a las inmensas riquezas de guano, salitre, plata de Caracoles, del litio de Antofagasta y del cobre, que según Pablo Sepúlveda, nieto de Salvador Allende, Chile solo recibe una pequeña propina de los 500 mil millones de dólares que las transnacionales inglesas y del G7 se llevaron en los últimos 30 de los 143 años de su explotación. Sin embargo, Chile salió de la miseria con esta propina y su oligarquía con unos pocos multimillonarios, sus militares y policías, como la mayoría de sus pares en la región, siempre gobiernan y controlan todo como los centinelas de los intereses de los imperios de turno, como en las Malvinas, promoviendo el neoliberalismo saqueador, la desintegración de la patria grande, etc.

Cuando Diego Portales dijo en 1836: “…la posición de Chile frente a la Confederación Perú-Boliviana es insostenible. No puede ser tolerada ni por el pueblo ni por el gobierno. La Confederación debe desaparecer para siempre jamás del escenario de América”. En realidad expresaba lo que el imperio inglés jamás permitiría, porque eso impediría saquearnos como nos saquearon y nos dejaron en la miseria a la mayoría de los 680 millones de latinoamericanos. Por eso los mismos chilenos fusilaron a este traidor.

Consolidar la Patria Grande significaría recuperar la capacidad de producir todo lo que necesitamos, crear millones de empleos para erradicar la miseria e ignorancia, pero también significaría que los imperios de turno pierdan la fuente de su opulencia, por eso han creado una compleja infraestructura de dominación a la cabeza del G7 y la OTAN, para imponer la dictadura de su sistema capitalista de explotación, el control de los mercados, de la tecnología, del sistema financiero, los organismos internacionales, de una versión fraudulenta de democracia, donde ellos controlan los medios de comunicación, internet, tecnología y el monopolio de decidir quién puede gobernar y quien no está autorizado a gobernar sus pueblos y sus recursos.

Los imperios de turno con sus instrumentos como Chile y los gobiernos sometidos o corrompidos a través de sus oligarquías han prolongado la división de Bolivia, Perú y de la Patria Grande. Son los pueblos los que tienen que pedir e impulsar los cambios, las alianzas y la complementación, motivando a sus gobiernos para pasar de las buenas intenciones a tomar decisiones, para terminar con las imposiciones chilenas, ignorando inexplicablemente el inmenso potencial de la explotación conjunta de los recursos del pueblo común boliviano-peruano, sobre todo del mega Proyecto del Tren Bioceánico, las hidrovías Ichilo Mamoré, de los ríos Paraguay-Paraná con los puertos de Ilo, Grau y los que se puedan crear, recuperar las 5 millones de toneladas del comercio exterior boliviano más las 30 – 50 o más millones de toneladas potenciales del comercio exterior de Brasil con Asia y China y la costa oeste de las Américas. Además del potencial de los recursos naturales conjuntos, por las más de 108 millones de hectáreas cultivables solo de Bolivia más las del Perú, de las reservas de litio de ambos, del Mutún con sus 40 mil millones de toneladas de hierro y 10 mil millones de toneladas de manganeso etc., para crear miles de trabajos para bolivianos y peruanos.

Por el contrario, se corre el riesgo que la inacción pueda llevar a repetir el funesto despojo de 1879, porque ya existen bastantes indicios de que Chile trató de invadir Bolivia con sus socios de 1879 en 1978/79 y entre el 2000 al 2008 para apoderarse de las riquezas bolivianas y usarlas contra el Perú. (Manuel Pérez Colque es analista e investigador)

LinkedIn