El frontis de la cárcel de San Pedro, en La Paz.

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La Dirección de Régimen Penitenciario informó que la distribución de alimentos en las cárceles del país está garantizada y que el ingreso de los productos cumple un estricto control de bioseguridad para evitar que algún privado de libertad se contagie con COVID-19.

Ni bien llegan a las puertas de los penales, los encargados de la recepción se lavan las manos y desinfectan los paquetes que son enviados por los familiares, y solo el personal de seguridad y médico ingresa a los diversos pabellones para entregarlos.

Por disposición de los propios internos se restringieron por completo las visitas para evitar posibles contagios entre ellos; sin embargo, aún reciben alimentos de parte de sus familiares.

“Los controles de lo que ingresa son estrictos, todos los presos están aislados por seguridad y la alimentación que reciben es normal porque no hay disminución de calidad ni cantidad”, dijo a la Red Uno el coronel Clemente Silva, director nacional de Régimen Penitenciario.

La autoridad añadió que cuando un nuevo privado de libertad llega a una cárcel es aislado por 14 días en una zona de contención y se cumple el mismo protocolo con cualquier enfermo mientras se le realiza la respectiva observación.

“Hasta ahora no hay reportes de enfermos con malestar o con síntomas entre los adultos mayores que están encarcelados”, afirmó.