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Las instituciones de desarrollo internacionales, en el marco de la sesión de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, acordaron destinar recursos adicionales para apoyar la economía mundial en tiempos de la pandemia del coronavirus, comunicó el Ministerio de Finanzas de Rusia.

«El valor total del apoyo proporcionado por los bancos de desarrollo multilaterales es de más de 200 mil millones de dólares e incluye:

  • Programas de inversión en el ámbito de la salud.
  • Ayuda presupuestaria de emergencia a los países más afectados (en coordinación con los programas del FMI).
  • Ayuda a los países más pobres a través de los sistemas de ayuda social y transferencias de dinero.
  • Ayuda al sector privado», dice el comunicado.

En particular, el grupo del Banco Mundial destinará hasta 160 mil millones de dólares (incluidos 14 mil millones de dólares para casos de emergencia); el Banco Africano de Desarrollo, 10.100 millones de dólares; el Banco Asiático de Desarrollo, 6.500 millones de dólares; el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, 5.000 a 10 mil millones de dólares; el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, 4.000 millones de euros; el Banco Europeo de Inversiones, 28 mil a 40 mil millones de euros; el Banco Interamericano de Desarrollo, 5.000 millones de dólares; el Nuevo Banco de Desarrollo, 5.000 millones de dólares; y el Banco Islámico de Desarrollo, 2.300 millones de dólares.

Además, el FMI simplificó el procedimiento para prestar ayuda financiera y aumentó los límites de la financiación de emergencia, así como introdujo un nuevo instrumento como la línea de liquidez a corto plazo, que es un mecanismo semejante a un acuerdo de permuta financiera entre los bancos centrales.

En conjunto, esas medidas permitirán asignar en casos de emergencia hasta 137 mil millones de dólares a los países en desarrollo.

Tras la reunión del Comité Monetario y Financiero Internacional los países desarrollados como Australia, el Reino Unido, Canadá, Francia y Japón, se comprometieron a destinar 11.700 millones de dólares para apoyar a los países más pobres. Los fondos en cuestión se dirigirán a un fondo fiduciario que gestiona el FMI.