Luego que Luis Arce fuera posesionado como Presidente del Estado Plurinacional, poco o nada se conoce de las actividades de la oposición. Ahora, este grupo se redujo a marchas sin respaldo, pronunciamientos vacíos y alguna que otra opinión que es replicada por uno que otro medio de comunicación.

Desde antes, la oposición se encontraba fracturada. El único momento que tuvieron lo vimos cuando, ignorando las normativas constitucionales, yendo contra las leyes y generando violencia con muertes en las calles, se apoderaron del poder gubernamental, usando a Jeanine Añez como una carnada para este objetivo, a la misma que dejaron abandonada para no verse comprometidos en futuras investigaciones.

Luego, desde detrás de la silla presidencial, utilizaron a su antojo las instituciones del Estado, se repartieron cargos, ministerios, viceministerios e instituciones como Impuestos Nacionales para borrar sus antecedentes, lucrar en plena época de la pandemia y finalmente dejar a Bolivia en la quiebra.

Pese a esto, ya se podía ver que las ambiciones entre ellos mismos fracturaron a la derecha, sepultándola por completo, ya que acusaciones y contraacusaciones entre los que estuvieron en el poder demostraron la falta de lealtad con ellos mismos, dejando en claro a todo el país que cada opositor solo vela por sus intereses.

La respuesta de los bolivianos fue inmediata, con un rotundo apoyo a favor de Luis Arce y David Choquehuanca que, mediante su propuesta de Gobierno que hoy es una realidad y nuevamente posiciona a Bolivia entre las mejores economías de la región y del mundo, se eligió al Movimiento Al Socialismo para dirigir al país y arreglar el desastre cometido por la gestión de facto.

Hoy, aglutinados en algunas regiones, ni siquiera partidos políticos, sino grupos como el Comité Cívico de Santa Cruz, el Comité Cívico Potosinista, incluso el Comité Nacional de Defensa de la Democracia o incluso el Colegio Médico, tratan de hacer creer, siendo tan pocos, que tienen un gran respaldo y utilizan uno que otro pretexto para buscar salir en la portada o el noticiero central de sus medios de comunicación aliados para esto.

Se aglomeran como abejas a la miel cuando ven una oportunidad para tratar de desprestigiar el trabajo del Gobierno, como por ejemplo el Censo nacional; o crean conflictos para generar movilizaciones, como ocultar, con apoyo de algunos empresarios, alimentos para hacer creer a todos que existe escasez de productos de la canasta familiar, jugadas que, nuevamente, recuerdan la esencia de la derecha: primero ellos antes que el bienestar de los bolivianos.

Hoy, nuevamente, utilizan a Añez como una bandera de sus protestas y movilizaciones. Inundan las redes hablando de injusticias, pero cuando fue el momento de declarar, como ocurrió con Carlos Mesa, prefieren guardar silencio y callarse, ya que es más fácil hablar en lugares donde las mentiras crecen que ante la justicia.

En esta ocasión, la respuesta de la población es contundente: no se permitirá el retorno de la derecha al poder. Esta posición está reflejada en las organizaciones sociales que, a diferencia de unos cuantos que salen a las calles, como el Conade, son innumerables, ya que representan la esencia del país.

“Les recordamos a estos derechistas y golpistas que nosotros actuamos en el marco de la ley y no masacramos, no perseguimos ni atentamos a la vida como ellos lo hicieron en 2019”, un posicionamiento claro del Pacto de Unidad que, en gran medida, recuerda a los golpistas, a los opositores y a la derecha, que esta vez nadie interrumpirá la democracia boliviana.