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Jackeline Rojas Heredia

Milton Eyzaquirre Morales es investigador y trabaja en el Museo de Etnografía y Folklore desde 1995. Su trabajo sobre las ñatitas, cabezas de calaveras que son veneradas y mimadas cada 8 de noviembre, fue uno de los tres trabajos ganadores al concurso de maestría organizado por el Centro de Investigación Social de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia. La presentación de la publicación se realizó el martes 31 de octubre en el Musef.

¿Cómo inició su interés por estudiar e investigar sobre las ñatitas?
Desde mi llegada al Musef, en 1995, sentí una enorme curiosidad sobre el tema porque teníamos una cabeza de calavera que fue donada por un yatiri. Me pareció interesante todo lo que se puede vincular con las ñatitas y trabajé con cestería, maderas y tejidos, en los que hallé información relacionada. Sobre la cabeza no tenía más datos, me pareció importante hacer la evaluación de restos óseos y es importante catalogar las piezas y la construcción intangible que está vinculada con los bienes culturales. Así que inicié la maestría e hice revisión de datos de campo y datos bibliográficos, y cuando pienso en el tiempo transcurrido, casi 22 años, entonces es de ahí que le puse el nombre ‘Las Ñatitas de mi vida’, por los años que me tomó investigar y reunir material, unos con mayor intensidad que otros, pero ocupó un porcentaje muy grande en mi vida.

¿Sobre la base de los elementos que menciona se puede decir que la ritualidad de la muerte está presente en todas las culturas ancestrales de Bolivia?
Sí, encontré esa relación por ejemplo en los tejidos tiwanakotas, hay un chacha puma que tiene una cabeza entre sus pies, hay una tradición bien fortalecida entre la apropiación de la cabeza del enemigo, vinculada a poseer y que te posean, y eso está ahí, y vemos la construcción de la iglesia de Santo Domingo, en la que se encuentran dos cabezas, y de ellas salen plantas, y eso es referencia a la importancia que tenían estas cabezas durante el período prehispánico, y eso es importante en las culturas, incluso en la cultura nazca de Perú. La propuesta podría avanzar a estudiar y conocer más a través de los fluidos corporales, como la saliva, el orín.

¿La fiesta de las ñatitas sólo se celebra en La Paz?
Es el espacio más visible, pero también están en El Alto, en la zona Tarapacá, que está cerca de la 6 de Agosto, donde hacen hasta una entrada folklórica. Analizando, existen variantes del nombre para referirse a ellas, como toclo, ancestros, gentiles y otros, a través de esas distintas denominaciones localizamos lugares, como la región de los yuras, también en Santa Ana de Chipaya, en Coroma, en la región de los kallawayas y estaba invisibilizada porque era prohibida, pero se visibiliza sólo acá y en Huatajata. El 8 de noviembre es la fiesta visible, pero todos los lunes hay que ponerle coca, alcohol una corona de flores, hacer rituales y hacerle fumar.

¿Qué representa la ñatita para quienes la tienen?
Nos dicen que los muertos llegan el 1 y se van el 2, pero si se irían no habría la fiesta del 8 ni de San Andrés, el 29 de noviembre, cuando se sacan las cabezas de las chullpas. Las ñatitas son reguladores de lluvias del jallu pacha. En muchas culturas, el ser humano tiene alma, en la percepción andina la persona puede tener 2 a 3 almas y una se queda con la ñatita y se aferra fuertemente, sobre todo en caso de que el alma haya tenido una muerte violenta se aferra a la parte ósea. Según la fe, una persona tiene una ñatita y se siente protegida, pueden dejar la casa sola, la ñatita circula y protege y tiene que ver con las construcciones sociales que se dan. En la región de cacachaca se construyó hace unos años, según la investigadora Dennis Arnold, una escuela sobre un cementerio para que los niños absorban el poder de las cabezas y sean más inteligentes. La muerte regenera la vida, es un período largo que acaba en carnaval y los muertos vienen a trabajar, a ayudar a germinar las semillas, a los muertos se les llama chullpas y malkis, y contradictoriamente a los retoños de las plantitas se las llama malkis, un término que hace referencia a la muerte y a la vida, proceso cíclico de generar muerte y vida.

Al inicio mencionó a Cochabamba y Potosí, ¿qué descubrió en esos departamentos?
Fue más una investigación de carácter bibliográfico en ambos departamentos. A finales del siglo XVIII se halló el reclamo de un intendente sobre una actividad protagonizada por los indígenas, dice éste que sacan los muertos y celebran junto a ellos, comen y beben. Ellos sacaban los muertos de los atrios de las iglesias algo así como lo que pasó con el tema de las ñatitas. Coincide el ritual, ya que en ambos departamentos se tenía la costumbre de celebrar la segunda exequia a los muertos y justo por estas fechas, igual en Pukina, en Perú, hasta 1925 se armaban prestes gigantescos para las ñatitas. Se cree que las ñatitas son intermediarios, semidioses de segundo orden, interceden por los humanos ante los dioses.

¿Cómo puede el lector acceder a su trabajo?
Inicialmente me informaron que lo comercializarán en la librería que posee la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia, yo espero que la investigación sea un aporte a quienes deseen investigar o saber más sobre las creencias culturales de nuestros pueblos que dominaron los Andes para extenderse a otros pisos ecológicos. JRH