Los alrededores desiertos del antiguo Coliseo de Roma, ayer, durante la cuarentena en Italia, medida destinada a detener la propagación de la pandemia del coronavirus (Foto: AFP).

AFP / Infobae

La progresión del coronavirus en Italia continuó desacelerándose tímidamente este domingo, por tercer día consecutivo, según el último balance oficial, que daba cuenta de 10.779 muertos y 97.689 enfermos del virus.

«Desgraciadamente hoy registramos 756 nuevos decesos. El número de personas curadas es de 13.030», anunció el jefe de la protección civil, Angelo Borrelli, en su conferencia de prensa diaria con el balance de la situación en el país.

35 ataúdes de personas fallecidas por COVID-19 se encuentraban guardados en un almacén en Ponte San Pietro, cerca de Bérgamo, Lombardía, el 26 de marzo, antes de ser transportados a otra región para ser incinerados. (Foto: AFP)

El número de nuevos casos positivos (+5.217) bajó un 5,6% en 24 horas. Esta disminución fue de -6,9% el sábado y de -7,4% el viernes.

Otra señal positiva: el número de personas hospitalizadas con síntomas solo aumentó levemente (+710, de un total de 27.386), así como el de pacientes en cuidados intensivos (+50, para un total de 3.906). La misma tendencia se registró en Lombardía (norte), la región más afectada, donde el número de personas en cuidados intensivos pasó a 1.328 (+9).

Médicos de la unidad de cuidados especiales de Bérgamo realizan visitas domiciliarias a pacientes infectados o con síntomas de coronavirus. (Foto: AFP)

Italia, que registró su primer deceso vinculado con el coronavirus a finales de febrero, es el país con mayor número de fallecimientos.

El Gobierno de ese país continúa preparando a la población para una prolongación de las medidas de confinamiento. Los italianos tienen prohibido salir de casa, salvo por motivos de primera necesidad (trabajo o salud) y todas las actividades económicas no esenciales están suspendidas hasta el 3 de abril. 

«Las medidas, que debían estar en vigor hasta el 3 de abril, serán prolongadas inevitablemente», aseguró hoy el ministro de Asuntos Regionales, Francesco Boccia. 

«Creo que hablar hoy de reapertura sería inoportuno e irresponsable. Todos queremos volver a la normalidad, pero encenderemos los interruptores uno tras otro».

Según los medios italianos, la vuelta a la normalidad se hará de forma progresiva, empezando por la actividad industrial de aquellas empresas que puedan garantizar unas condiciones de seguridad satisfactorias, y acabando por los establecimientos que impliquen una alta concentración de personas, como bares, restaurantes, piscinas, gimnasios o centros escolares. 

Cuatro sacerdotes celebran la Santa Misa dominical desde el techo de la iglesia San Gabriele dell’Addolorata, en Roma, hoy, en medio de la propagación de la pandemia del COVID-19. (Foto: AFP)

Mientras tanto, las grandes ciudades continúan desiertas, como lo atestiguan las imágenes filmadas hoy por periodistas de la AFPTV, en las que aparece, por ejemplo, la plaza de España de Roma casi ‘sin un alma’.

Preocupación por el impacto económico

La preocupación del Gobierno italiano se centra en el impacto económico que la pandemia provocará en el país, sobre todo la atención está en el sur. “Tengo miedo de que las preocupaciones de amplias franjas de la población por la salud, la renta y el futuro, conforme se alargue la crisis, se transformen en rabia y en odio. Hay áreas sociales y territorios frágiles”, había advirtió el ministro para el Sur, Peppe Provenzano, en una entrevista.

Pocas horas después, el presidente del Gobierno italiano, Giuseppe Conte, anunció que anticiparía 4.300 millones de euros del fondo de solidaridad a los ayuntamientos y destinará otros 400 millones para que los municipios los dediquen a ayudar con vales de compra a las personas que, debido a la pandemia, tienen serios problemas económicos.