(Foto: Jorge Mamani)

• Estéfani Huiza Fernández/

Con una sentida ovación inició el homenaje y la presentación de la colección de los cinco libros de Jorge Sanjinés: Memorias de un cine sublevado. Kala Marka y Rocío Moreira amenizaron el evento con emotivas melodías dedicadas al realizador boliviano.

En plena pandemia y cuando Bolivia volvió a recuperar la democracia en 2020, Cris Gonzales, de la Fundación Pinves, visitó a Jorge Sanjinés para proponerle escribir su biografía y así iniciaron un trabajo conjunto. El resultado de esa obra se plasmó en cinco libros que recuperan la vida y los más de 50 años de la labor cinematográfica del realizador boliviano.

“Decidimos contar la historia y al día siguiente no sabíamos por dónde empezar. Él dijo tengo mi autobiografía, entonces de ahí partimos, pero fue día a día, semana a semana, por casi dos años, que fuimos construyendo el libro”, destacó Gonzales en el acto de presentación del libro.

La directora de la Cinemateca Boliviana, Mela Márquez, emitió un conmovedor discurso entorno al libro autobiográfico de Sanjinés y lo describió como una declaración de amor al cine y a todas las personas que acompañaron su trabajo artístico.

“La Cinemateca Boliviana se viste de gala para homenajear a Sanjinés, que revolucionó el cine con su película Ukamau (1966). Su libro es una declaración de amor al cine, a su pueblo, a los indígenas, a sus compañeras de vida y a todos quienes fueron parte de su vida”, agregó.

La alocución de Márquez culminó con la lectura de un poema escrito por Jorge Sanjinés y dedicado a su compañera y cineasta, Beatriz Palacios.

Con un selecto marco musical, la cantante Rocío Moreira rindió un homenaje al consagrado cineasta con la interpretación del tema Para recibir el canto de los pájaros, de la banda sonora de la película del mismo nombre, mientras que el grupo Kala Marka interpretó su mejor repertorio como agradecimiento al cineasta por mostrar al mundo la realidad de los pueblos indígenas.

Sanjinés agradeció las muestras de cariño que recibió de todos los asistentes y contó que desde sus inicios su cine estuvo enfocado en mostrar la realidad del país, pero también como un espacio de denuncia social.

Antes del homenaje y la presentación de su libro, el cineasta conversó con el periódico Ahora El Pueblo sobre el estreno de su nueva película en Bolivia Los viejos soldados y el cine boliviano.

Los años no parecen pasar por Sanjinés, en sus profundos ojos azules todavía se ve la lucidez  de un niño que se emociona cuando habla sobre una de sus aventuras, en su caso, el cine.

—¿Cuál es el discurso que gira en torno a su reciente película Los viejos soldados?

—La película trata sobre una gran amistad, está basada en sucesos verdaderos, sucesos reales. Cuenta la historia de una gran amistad y en ella van a poder hallar un mensaje que se encuentra oculto en una metáfora, es la necesidad de que los bolivianos nos encontremos finalmente. Todavía vivimos desencontrados. La película se estrenó en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de Cuba, por una invitación, y se la hizo en una función especial, tuvo mucho éxito y fue aclamada por el público, se proyectó tres veces. En Bolivia esperamos que el estreno sea para febrero del próximo año.

 —¿Qué representa su colección de libros para su carrera?

—Estos textos son importantes porque es el trabajo de toda mi vida y se hizo posible gracias a la iniciativa de Cris Gonzales, de la Fundación Pinves, pues se pudieron editar los cinco libros. Además muestra el trabajo no solo de un hombre, sino es el resultado de varios creadores que en algunos casos arriesgaron sus vidas, son los que formaron parte del grupo Ukamau.

—El cine boliviano cosechó muchos premios este año, ¿cuán importante es eso para el país?

—Es bueno saber que finalmente están apareciendo cineastas que hacen buen cine, un cine que mira a su país y eso me gusta y aprecio mucho. Utama y El gran movimiento son las dos grandes representantes del cine de este año, El gran movimiento se llevó cuatro premios en el Festival de La Habana.

—Sin embargo, el cine boliviano todavía no llena salas en el país…

—El cine boliviano está atravesando una etapa muy difícil porque la nueva tecnología ha permitido que jóvenes que no saben nada de cine se pongan a hacer películas y han hecho una gran cantidad de cintas desastrosas que han matado el interés y el respeto que antes el público boliviano le tenía a su cine. Ahora la mayoría dice: ‘Es cine boliviano, debe ser una sonsera’, y es difícil vencer ese obstáculo que se ha creado en el público.

—Los más de 80 premios que las películas nacionales recibieron en el extranjero ¿serán un buen indicador para que ese aspecto cambie?

—Ojalá eso se pueda superar con estos nuevos cineastas que muestran el interés hacia su pueblo. Espero que estos premios hagan resurgir ese amor que sentía el público boliviano por su cine.

—¿Qué les diría a los futuros cineastas?

—Hagan cine boliviano, miren a su país, este es un país con una cultura prodigiosa que tiene mucho que decir, mucho que mostrar.