Laberinto / Gustavo Cortez C. / Editor de Deportes

Nadie imaginó que en esta época el mundo iba a vivir una de esas películas de ficción: Virus, Epidemia, la sicosis de ‘The Walking Dead’… Bueno, ya estamos inmersos en la pandemia del coronavirus, y el deporte, también. Así que toca unirse y luchar contra un enemigo que al principio fue subestimado y hoy vemos que es fuerte y será muy difícil derrotarlo.

Hay que tener fe y paciencia. Esto va a pasar. Lo que no sabemos es cuando. Así que hay que ser tolerantes, disciplinados y proactivos en los consejos sanitarios mientras dure la cuarentena. Es difícil, sobre todo en nuestro país, ser disciplinados. Nos cuesta mucho aceptar la regla. Sin embargo, vemos que poco a poco todos van tomando conciencia y esa será nuestra principal arma para vencer al rival.

Quienes viven respirando fútbol están paralizados. El virus escondió el balón. Los futbolistas se mueven en sus casas y hacen ejercicios para no perder forma. Los técnicos dan sus charlas virtuales y envían por las redes sociales instructivos a sus planteles. Los dirigentes están perturbados, nadando en aguas de incertidumbre. Saben que sin fútbol no habrá ingresos y que, si este no regresa pronto, la economía de sus clubes se irá por la borda.

Los periodistas vemos de lejos lo que sucede. Hay noticias, pero más sobre los estragos que está provocando el coronavirus. Ha sido una catástrofe lo que pasó con los Juegos Olímpicos, Tokio-2020 se volvió Tokio-2021; la Copa América 2020 también se recorrió un año; y las Eliminatorias del Mundial Catar 2022 han sido suspendidas hasta nuevo aviso (debían comenzar en marzo en Sudamérica). Otros eventos también están ‘congelados’.

No habrá que desesperarse, pero sí analizar y proyectar qué va a pasar cuando vuelva la actividad. La parte económica es vital y fundamental en todo. Alguna gente se inquieta hoy cuando se le toca el tema, pero se lo tiene que abordar, y no de un solo lado, de ambos. Nadie es terco hasta el extremo. Hay ideas y surgirán otras para encontrar soluciones conjuntas y bilaterales. Hay que seguir ese camino.

Todos extrañamos volver a nuestra rutina. Ya lo haremos. Entretanto, hay que vestir la misma camiseta, hacer fuerza común e ir al encuentro del gigante rival. Aquí no hay árbitros. Así que todo depende de nosotros. Fe y disciplina. Si hay triunfo, lo celebraremos; sino habrá reproches y resignación, como vemos en los vestuarios de un plantel que pierde por errores propios.