DEP 10-11 - FOTO 1 - WALTER

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

Para el expresidente de la Liga Wálter Kreidler, el fútbol boliviano atraviesa por un difícil momento económico por la modalidad del campeonato, ya que requiere de mucha inversión. Recomienda que el fútbol profesional debe manejarse de manera independiente en determinados asuntos.
 
¿Qué opina del momento que vive el fútbol boliviano?

Es muy crítico por la crisis económica que vive la mayoría de los clubes.

En parte esta situación se debe a que es muy difícil hacer un torneo de todos contra todos en circunstancias en que la economía del fútbol no es suficiente para cubrir los costos que demanda la organización y participación de los equipos.

En Bolivia es muy costoso, lo que hace que la economía de los clubes se vaya desgastando y agravando, más aún cuando no tienen ingresos por la crisis social y política que vive el país.

¿Dónde nace la crisis?

Para mí ha sido un error eliminar la Liga del Fútbol Profesional Boliviano porque en la actual estructura el balompié rentado no tiene espacio para planificar de acuerdo con sus intereses y necesidades.

El hecho de que haya personas que no les importa cómo funciona el profesionalismo está llevando a esta situación.

El haber incrementado el número de equipos hace más complicado el tema financiero de los clubes, que en muchos casos no tienen las mínimas condiciones para cumplir las exigencias normativas.

Además, el público asiste a los estadios a ver espectáculo, y cuando no hay, no va; por lo tanto, se vuelve un círculo vicioso y el campeonato pierde interés, con el consiguiente perjuicio económico para los equipos por la falta de asistencia de los espectadores.

Desde mi punto de vista, para recuperar la atracción del hincha por el fútbol deben organizarse campeonatos por series y regionales para bajar los costos y que sean más llamativos.

¿Cuánto influye que el fútbol profesional haya perdido autonomía?

Muchísimo, eso pasa porque no hay una coherencia dirigencial, lo que provoca un distanciamiento entre la Federación y los clubes; cuando eso pasa, el fútbol boliviano sufre y se genera una crisis al interior, coyuntura de la que en este momento es muy difícil salir, peor con imposiciones que no conducen a nada bueno.

¿Nota que hay falta de atención a quienes hacen fútbol?

Totalmente, porque son los clubes los que hacen fútbol y hay que apoyarlos para que puedan organizarse mejor y ofrecer mejores espectáculos.

En gran parte del mundo, los campeonatos del fútbol profesional son organizados y manejados por gente especializada, eso pasa en España con la Liga Española, Italia con el Calcio, Alemania con la Bundesliga, Estados Unidos con la MLS.

En Bolivia, el fútbol amateur está un tanto débil todavía y mezclar con el fútbol profesional, avanzado, es el elemento central del error que comete la actual dirigencia de la Federación Boliviana de Fútbol.

Se entiende que cada parte tiene sus necesidades, y de acuerdo con esas urgencias institucionales se debe actuar en un marco de racionalidad, cosa que no veo en nuestro fútbol.

El dinero que le entra a la Federación es gracias al fútbol profesional, que cediendo a sus jugadores se arman las selecciones que participan en torneos internacionales y generan ingresos, esos recursos deben priorizarse para quienes generan plata para el fútbol.

Estamos de acuerdo en que el fútbol aficionado necesita apoyo, pero para eso se debe recurrir a instancias gubernamentales, gobernaciones, municipios, que tienen presupuestos para fomentar el deporte en su conjunto y el fútbol es uno.

¿Cómo se puede controlar esta situación?

Es muy difícil, pero la FIFA estableció un reglamento de licencias que fue fijado para buscar un profesionalismo completo, y mientras los clubes no cumplan los requisitos que pide, con una economía racional, es muy difícil que consigan una licencia, y en ese plano entra en juego la Federación, que debe exigir el cumplimiento de cada uno de los requerimientos para otorgarle la licencia de funcionamiento como club profesional.

Si no se cumple con esa norma internacional, los clubes que clasifiquen a torneos internacionales no recibirán premios económicos que se dan por participación. Todo está en manos de la Federación.

¿Por qué en nuestro fútbol las sanciones demoran mucho tiempo?

Con el avance tecnológico se pueden hacer reuniones virtuales y no que los tribunales de justicia esperen tanto tiempo para reunirse y emitir un fallo en contra o a favor de un club, no me parece correcto.

Un dictamen se puede conocer dentro las 48 o 72 horas porque hay elementos para juzgar y auxilios tecnológicos para tomar decisiones rápidas.

¿Cuándo era presidente del fútbol profesional había soportado un paro tan largo?

Un paro por mucho tiempo es dramático, difícil y complicado porque se dio en plena competencia, con jugadores movilizados y que abruptamente tuvieron que suspender su trabajo.

En 1993 tropezamos con una huelga de jugadores muy seria, al punto de haber finalizado el torneo y un párate de nueve meses. En aquella ocasión, la agremiación de jugadores buscaba el reconocimiento como tal porque consideraron que estaban en indefensión en el tema económico.

Para encontrar una solución tuvimos que reducir de 16 a ocho clubes para que haya mayores ingresos para los equipos que puedan competir.

Lo grato de este paro largo fue la clasificación de la Selección boliviana al Mundial de Estados Unidos.

Vuelve el fútbol, ¿habrá respaldo de la hinchada?

Esperemos que sí, hay que ser positivos en que a falta de fútbol muchos aficionados no tenían dónde distraerse, especialmente los fanáticos; ahora que vuelve el fútbol seguramente estarán con ansias de ir a los estadios.

En Santa Cruz, los hinchas estarán preparándose para el clásico entre Blooming y Oriente Petrolero, que será un respaldo anímico y económico importante para los clubes.

Otro tanto ocurrirá en La Paz y Cochabamba, donde los partidos de esta clase siempre convocan a una buena cantidad de personas.

¿Cómo califica la gestión de César Salinas?

No me gusta juzgar a los dirigentes porque creo que todos hacen un esfuerzo muy grande por llevar adelante la entidad, en este caso la Federación.

Uno siempre entra a la dirigencia con la intención de que las cosas vayan bien y esperemos que sea así.

Lo único que puedo esperar es que nuestro fútbol cambie y no sea deficitario.

Perfil

Wálter Antonio Kreidler Guillaux, exdirigente cruceño de 67 años. Fue presidente del fútbol profesional en el período 1992-1995. Es hincha de Blooming.