Después de la renuncia y abandono del país del expresidente Evo Morales, su partido, al que dejó en total orfandad cuando se fue a México, se debate en una grave crisis de la que quizá no pueda recuperarse.

La prueba de que el partido Movimiento al Socialismo (MAS) está aquejado por una grave crisis es que sus militantes en el Parlamento, donde conformaban una cómoda mayoría de dos tercios, se han doblegado ante el peso de la nueva realidad política.

Con la mayoría suficiente para decidir cualquier cosa desde el Parlamento, los militantes del MAS sorprendieron al país actuando y votando a favor de la recuperación de la democracia al aceptar la anulación de las elecciones, reconocer la legalidad de la sucesión presidencial y llamar a comicios en los que no podrá participar el cocalero prófugo.

Todas estas decisiones fueron tomadas por los parlamentarios masistas contradiciendo instrucciones específicas que el fugado enviaba desde México, primero, y desde Argentina, después. Ninguna de esas instrucciones fueron atendidas por los masistas, convertidos en virtuales disidentes.

Ahora, ante la necesidad de elegir candidatos para las próximas elecciones, el partido que gobernó el país durante los últimos 14 años se muestra dividido en, por lo menos, cuatro facciones, cada una con su propio aspirante a candidato.

La primera opción es designar como candidato y caudillo heredero al pupilo del fugado, el cocalero Andrónico Rodríguez, pero hay otros aspirantes, como el excanciller David Choquehuanca, quien desde el llano afirma que el pecado del MAS fue la soberbia y la corrupción.

Hay también un exministro de Economía que aspira a ser candidato, además de dirigentes mineros que quieren ser los herederos.

Desde Buenos Aires, el cocalero fugado ha sugerido, quizá por cálculo político, que Andrónico Rodríguez no es el más indicado, por ser muy joven, aunque en realidad estaría sugiriendo que el MAS no puede seguir dependiendo de dirigentes dedicados al cultivo de la coca y su transformación.

El prófugo tiene otros problemas. Había anunciado su deseo de tener una reunión con sus militantes en la frontera con Bolivia, pero luego desistió de esa idea y dijo que la reunión sería en Buenos Aires, muy lejos de la frontera.

Es probable que para eso hayan sido determinantes las críticas que recibió el Gobierno de Argentina por estar ayudando de manera tan ostensible al cocalero boliviano, críticas que llegaron desde Brasil y Estados Unidos.

Lo cierto es que un partido que se creía tan importante para el país ha entrado en un momento crítico. Se podría decir que está en terapia intensiva. Su mayor debilidad resultó ser la cobardía de su caudillo, que fugó muy aprisa a las primeras de cambio y se dedicó a decir interminables incoherencias.

Ningún partido, según anticipan las encuestas, podrá controlar dos tercios de los votos del parlamento, lo que es muy bueno para la democracia aunque sea el epitafio para el MAS y su estilo totalitario.