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Jackeline Rojas Heredia

María Farazdel (Palitachi) es de República Dominicana. Escritora, conferencista y compiladora. El martes 13 recibió la confirmación de que su antología Voces de América Latina, en la que incluye a escritores bolivianos, está entre las tres obras finalistas al Latín Book Award, el Premio Libro Latino, que reconoce a los mejores autores en lengua española, portuguesa e inglesa.
Tiene licenciatura en Arte y Francés de Hunter College Nueva York, una maestría en pedagogía e inglés, como segundo idioma de la Universidad de Fordham, y un doctorado en Administración escolar de la casa de estudios superiores de Long Island. Es autora de los libros My Little Paradise, Voices and Spaces, Bodies and Cities, Las horas de aquel paisaje, Once puntos de luz, Infraganti, entre otros. Sus textos fueron incluidos en antologías desde España hasta el cono sur. Avalada por la Unesco, recibió el galardón de ‘Embajadora universal de la cultura’, en Bolivia 2014. Sus escritos se tradujeron al inglés, francés y serbio.
Se aprovechó su presencia en la ciudad de Santa Cruz para posibilitar la entrevista. Palitachi participó en la XVIII Feria del Libro y el Encuentro de Poetas. La autora es una mujer que tiene el paso, la mirada y la voz muy firme. Su presencia inspira respeto, y a la vez su ser abierto posibilita el diálogo y la permanente sonrisa. Es cálida y amiga.

¿Cómo estás?, ¿qué sientes al estar en Bolivia y traer la antología en sus tres tomos?
Es como que la emoción sigue colgando, venir a una ciudad como está sobre llamada la ‘Ciudad de los anillos’, que me encuentra dentro de otra búsqueda, es como que todo gira alrededor de un círculo y es descubrir cada anillo. Llegar aquí a poner metal de voz a rostros que ya conocí por medio del mensajero y del Facebook  no tiene nombre.
Bolivia a través tuyo fue el primer país que me entrevistó con el tema de las antologías, así que conocerte para mí, que te digo, la emoción no cabe. Y están los escritores, como Pucky, destacado no solo en Bolivia, sino en otros países, y ver a Gabriel, Paura, Magela, Homero. A cada uno yo los busque  de manera individual. Hay una serie de paralelismos y son cosas que se dan una tras otra. Y bueno estoy segura que de este viaje surgirá más. Es permanente el trabajo, no hay tiempo para decir ‘mirá pinté esa pared de verde y qué bonito me quedo ¿verdad?

Hiciste la antología más completa que hay. ¿Cuéntame ese proceso y la sensación que provoca tener una obra de tantos autores en comparación con una sola tuya?
Leer a tantos autores te engrandece, la literatura no se da sin leer; entonces leer estos autores y descartar algunos, no fueron escritores escogidos a lo loco de cada país. Yo tengo una amiga dominicana que vive en Nueva York conmigo y ella hace más de un año me dijo: ‘Tú tienes que hacer un festival y una antología. Yo dije quizá un festival así, pero no una antología yo no tengo tiempo para eso ahora, yo estoy trabajando. Estaba justo en tres libros, pero dentro de uno hallé otro y a la vez se me mete Infraganti y tuve que dejar uno para terminar otro. Y publiqué tres libros el pasado año.
Entonces pensé en otro amigo para editar entre dos una antología, luego en cuatro. Pero mientras me bañaba pensé: ¿A quién carajos le importa una antología de cuatro? Entonces me puse a pensar en hacer una de América latina, tenía a  10 autores en mente, no son suficientes, pero ya es algo, es un granito de arena y la idea me surgió casualmente el 11 de junio.

 
¿Cómo consiguió contactarse con los autores en cada país?
Empecé a pedir su literatura a amigos que conocía a través de Facebook, y al día siguiente comencé a recibir trabajos y vino uno, dos, y tres y cinco escritores de un país e intenté balancearlos. Entre tres y cinco de cada país. Pensé que debía tener de cada nación un eslabón, un escritor consagrado y un emergente publicado o que ya esté para salir su obra, e incluso hubo dos en la editorial para salir. Busque escritores de larga trayectoria, intenté hacer el balance entre mujeres y hombres, esto no se me dio. Pero si puedo asegurar que mi compilación integra lo emergente y lo consagrado, es algo que nunca se hizo, no se invadió antes el canon literario.
A parte de invadir el canon, todos los escritores están vivos a nadie le robe nada. Dos pidieron retirarse, otro solicitó que se le pague, cosa que no hice porque fue una obra financiada por mis recursos.

¿Por qué le surge el interés de publicar a escritores emergentes?
Pasa que alguna vez conversé con jóvenes que me preguntaban cómo hacer para publicar, que tenían obras, pero no recursos, y esa cuestión me tocó muy fuerte. 
Entonces había escritores con mucho talento que nunca habían publicado y yo aposté por ellos. Pasa también que cuando lees una un libro por primera vez puede ser que no te guste, pero en otro tiempo puede gustarte, es un estado de la mente. A mí me ha pasado. Cogía un texto o me lo regalaban y no me gustaba en ese momento, pero un tiempo después lo tomaba y hallaba algo especial en él, y eso sucede porque cuando el libro llego a mí no estaba preparada para leerlo.

¿La antología es una muestra representativa de la escritura de América Latina, la considera así?
Sí, por supuesto.

¿Cuántos escritores reuniste?
Son 197 autores y 204 escritos, hay siete que se repiten porque esos incursionan no solo en la poesía, también en la narrativa. Otros destacan en la novela.
El primer tomo integra a 73 escritores que corresponden a 19 países. En ese tomo deje fuera a Haití y Brasil por el idioma. En el segundo me di la tarea de buscar escritores traducidos, así que en ése ya incluyo obras de autores de Haití y Brasil que fueron traducidos. Tiene 21 países con 82 poetas. El tercero aborda 21 naciones con 49 narradores. Eso completa la trilogía.

¿Consideras que el plus más importante es que la antología es estudiada en las universidades?
Es el plus de pluses. Maritza Russo, docente de literatura avanzada en el Hunter College y City University of New York, vio la antología e introdujo su estudio. Estimuló a sus estudiantes de la siguiente manera: ‘Quieren estudiar escritores muertos o prefieren tener contacto con autores vivos’.
Es maravilloso porque los aprendices eligen un país y el autor de su preferencia, lo leen y se comunican con él vía email para que éste a su vez les nutra con más obras.
Como tarea, los chicos realizan monografías de los autores. Ya desarrollaron varias de Homero Carvalho por ejemplo (sonríe).

Me comentaste que descubriste a otro antologador que dirigió su mirada a América Latina, ¿quién es él?
Mira, fue una casualidad, leí en Facebook que felicitaban a un amigo por estar en una antología, y luego a Pucky. Después otra amiga me hizo notar que se trataba de una antología que tenía similares características a mi trabajo. Así que me puse en contacto con él. Es un escritor italiano, es Emilio Coco que ya participó en un anterior encuentro de poetas en Bolivia, pero la diferencia es que él traduce a los autores latinos para que en Italia se los conozca. Tenemos siete autores en común y pronto nos encontraremos (sonríe). JRH