Por: Emir Sader /

Después de diez años de innumerables horas de entrevistas con Lula, con otras personas y de investigación, el conocido periodista brasileño Fernando Morais publicó el primero de dos volúmenes de su biografía de Lula.

Desde que dejó la Presidencia de la República —con un 87% de apoyo— Lula soñó con este libro. Una obra que reprodujera, lo más fielmente posible, su experiencia de gobierno.

Varias veces que hablé con él en el Instituto Lula me mostró los muchos materiales que tenía guardados para el libro. Un sueño que empezó a realizar con Fernando Morais nada más dejar el gobierno. El libro -entre las casi 100 páginas de ilustraciones- reproduce una foto de 2011 con Lula abatido por el tratamiento del cáncer de garganta que lo aquejaba, grabando una entrevista para el libro.

¿Qué tipo de biografía es esta? Hegel dijo que hay biografías que son historias privadas, individuales, particulares. Otras son biografías cósmicas, cuando la trayectoria del sujeto está en el centro de grandes acontecimientos, cuando refleja el espíritu del tiempo.

Este es el caso de la biografía de Lula, cuya trayectoria se entrelaza con la historia de Brasil, en los períodos más importantes del país. Primero, como migrante del nordeste del país, nacido en la región más sufrida de Brasil, víctima del modelo de desarrollo capitalista, que favoreció al Centro-Sur, en detrimento de otras regiones, especialmente del nordeste.

Víctima de las grandes sequías de la década de 1950, emigró al sur, con su madre y siete hermanos, en un viaje de 13 días en un pau-de-arara, comiendo azúcar morena (rapadura) y harina, vistiendo la misma ropa. Él, que iba a buscar agua todas las mañanas con el balde en la cabeza, que comió pan por primera vez solo a los siete años, llegó al sur, junto a millones de personas del nordeste, en busca de mejor suerte en San Pablo.

Lula era parte de una nueva generación de la clase trabajadora brasileña que construiría la riqueza de San Pablo.  Allí Lula fue lustrabotas, repartidor de ropa en tintorería, cadete de oficina, hasta que pudo hacer el curso técnico de tornero mecánico. “Ese curso fue lo mejor que me pasó en la vida”, dijo.

El libro dedica un análisis detallado del período en el que Lula pasa, en poco tiempo, de una fábrica a ser un dirigente sindical y líder del nuevo sindicalismo. Un período esencial en la vida de Lula y en la historia de Brasil, porque abarca el período de dictadura militar y transición democrática. En él, Lula empieza a ocupar un lugar destacado en la vida política brasileña, ya que pasa de la conciencia individual a la sindical y de allí a la política, participando activamente en la fundación del PT y la CUT, además de apoyar el surgimiento del MST.

El libro no sigue una secuencia cronológica. El primer capítulo trata sobre el decreto de detención de Lula, reconstruyendo todo el clima que vivimos en el Sindicato de Metalúrgicos anticipándonos a la decisión de resistir o rendirse a la policía. Momentos dramáticos, en las conversaciones de Lula y en la maduración de su decisión, después de haber descartado ya el exilio, ya había cruzado la frontera uruguaya en la Caravana Sur, para que pudiéramos comer carne del otro lado de la frontera y no caer nunca en tentación de pedir asilo. También descartó la posibilidad de resistir y pasar a la clandestinidad. Le molestaba mucho la hipótesis de los titulares que anunciarían que Lula había huido del país o que era un prófugo.

Lula eligió, en contra de la opinión de la gran mayoría de la masa presente en el Sindicato, presentarse y demostrar que era inocente. Aunque su detención no se demoró pocos días, como esperaba, sino 581, su opción resultó ser la correcta. Después de haber presenciado las dolorosas escenas de su presentación política, todos pudimos, después de acompañarlo en la vigilia, verlo partir y regresar al mismo sindicato y retomar el discurso que se había truncado cuando anunció que se iría a presentar a la policía. (Página 12)

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