Franz Acarapi / Bolivia Digital

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de las Naciones Unidas advirtió que el mundo se encuentra ante una crisis humanitaria y sanitaria sin precedentes en el último siglo en un contexto económico ya adverso, debido a los efectos de la pandemia del coronavirus (COVID-19) que pueden, en el caso de los países de la región, no solo ser devastadores en el corto plazo, sino también deteriorar las condiciones de la recuperación y el desarrollo.

La secretaria ejecutiva del organismo regional, Alicia Bárcena, presentó recientemente, en una conferencia de prensa virtual (vía video), el informe titulado “América Latina y el Caribe ante la pandemia del COVID-19: efectos económicos y sociales”. El reporte aborda la coyuntura, los escenarios y las proyecciones hacia 2030 ante la presente crisis pandémica global y recomendaciones en diversos ámbitos para contrarrestar sus negativas consecuencias.

El informe expresa la urgencia de implementar en la región acciones inmediatas que permitan aplanar la curva de contagio por la enfermedad del coronavirus, sin aplanar la curva de la economía.

Asimismo, insta a los gobiernos de la región a tomar medidas urgentes para abordar la emergencia sanitaria, la emergencia social y la emergencia económica. En el largo plazo, llama también a los países a repensar sus estrategias de desarrollo.

“El mundo se encuentra ante una crisis humanitaria y sanitaria sin precedentes en el último siglo en un contexto económico ya adverso. A diferencia de 2008, esta no es una crisis financiera, sino de personas, producción y bienestar”, afirmó Bárcena en un comunicado de prensa de la Cepal.

Agregó que en esta coyuntura la cooperación internacional juega un rol fundamental y que “la salida de la crisis dependerá de la fortaleza económica de cada país”.

Aseveró que dadas las asimetrías entre los países desarrollados y en desarrollo, el papel de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) “será esencial para garantizar el acceso al financiamiento y sostener el gasto social y la actividad económica con medidas innovadoras”.

Proyecciones y efectos

De acuerdo al estudio, América Latina y el Caribe enfrentan la pandemia desde una posición más débil que el resto del mundo. Antes de la llegada del COVID-19, la Cepal preveía que la región crecería un máximo del 1,3% en 2020. Sin embargo, los efectos de la crisis llevaron a cambiar esa previsión y pronosticar una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de al menos -1,8%, aunque no se puede descartar que se llegue a contracciones de entre -3% y -4%, o incluso más.

El organismo mencionó que el impacto económico final dependerá de las medidas que se tomen a nivel nacional, regional y global.

La crisis del coronavirus tendrá efectos económicos directos en los sistemas de salud y las tasas de mortalidad, y efectos indirectos, que se materializarán por el lado de la oferta y la demanda en la economía.

Entre los efectos directos se cuenta el impacto en los sistemas de salud de la región, cuya infraestructura es insuficiente para enfrentar los problemas generados por la pandemia. La mayoría de los países de América Latina y el Caribe se caracteriza por tener sistemas de salud débiles y fragmentados, que no garantizan el acceso universal necesario para hacer frente a la crisis sanitaria del coronavirus. Por ello, fortalecer dichos sistemas requiere mayor y mejor gasto público: los Estados gastan en promedio el 2,2% del PIB en salud; por lo tanto, es necesario encontrar espacio fiscal para fortalecerlos.

Los efectos indirectos de la crisis sanitaria se vienen sintiendo en la región a través de seis canales externos de transmisión: 1) La disminución de la actividad económica de sus principales socios comerciales y sus efectos; 2) La caída de los precios de los productos primarios; 3) La interrupción de las cadenas globales de valor; 4) La menor demanda de servicios de turismo; 5) La reducción de las remesas y 6) La intensificación de la aversión al riesgo y el empeoramiento de las condiciones financieras mundiales.

Según el estudio de la Cepal, se prevé que el valor de las exportaciones de la región caerá por lo menos en 10,7% en 2020, debido a la disminución de los precios y a la contracción en la demanda agregada global. Además, dado que la propagación del virus aceleró el uso de internet y de las tecnologías digitales, este aumento puede exacerbar las desigualdades derivadas del distinto acceso a las mismas entre los países.

Integración

La integración regional es crucial para enfrentar la crisis, enfatizó la ONU. Los países tienen capacidades productivas poco sofisticadas y fragmentadas, por lo que se requiere avanzar principalmente en la producción y provisión de bienes de primera necesidad. Para ello es imperativo impulsar el comercio intrarregional, señala el informe.

“El mundo y la región enfrentan una recesión que tendrá efectos de corto y largo plazo. La pregunta es cómo minimizar sus costos y retomar el crecimiento. La magnitud dependerá, entre otros factores, de la contundencia de la respuesta económica, en la que la política fiscal tiene un papel fundamental”, enfatizó Alicia Bárcena.

La Cepal sostiene que para abordar la emergencia sanitaria es imperativo aplicar inmediatamente y de manera eficiente las medidas de contención sugeridas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), fortalecer los sistemas de salud y garantizar acceso universal a pruebas, medicamentos y curas.

Asimismo, para abordar la emergencia social son necesarias medidas de protección de los ingresos para los grupos más vulnerables, mecanismos para preservar el empleo, como los subsidios de desempleo e ingreso básico de emergencia, y políticas de apoyo a las pequeñas y medias empresas (pymes) y los trabajadores por cuenta propia.

Medidas económicas

Para abordar la emergencia económica se requieren acciones de política fiscal, monetaria y de cooperación internacional, explica el estudio. En materia fiscal, se deben reorganizar presupuestos para implementar paquetes de estímulo fiscal a fin de fortalecer los sistemas de salud, proteger los ingresos y minimizar la contracción de la economía. En el área monetaria se debe procurar la estabilización de los tipos de cambio y preservar la solvencia y el funcionamiento del mercado bancario. Y para incentivar la cooperación internacional es necesario reconsiderar las políticas de préstamos concesionales y de graduación de los organismos externos. También facilitar los créditos a baja tasa de interés y postergar el servicio de deuda a los países en vías de desarrollo, incluidos los de renta media.

En particular, el organismo de las Naciones Unidas llama a levantar las sanciones impuestas a Cuba y a Venezuela para permitir su acceso a alimentos, suministros médicos y pruebas de COVID-19 y asistencia médica. “Es tiempo de solidaridad, no de exclusión”, indica el documento.

A largo plazo, la región deberá repensar sus estrategias de desarrollo para prevenir la severidad de futuros choques, apuntó la Cepal.

En este sentido, la Cepal propone la creación de un fondo regional dedicado a las necesidades particulares de los países de ingresos medios para apoyar la recuperación social, económica y productiva. Enfatiza en la importancia de contar con un apoyo flexible de las organizaciones financieras multilaterales. Las naciones en desarrollo deben negociar colectivamente préstamos en condiciones favorables y servicios de la deuda y revisar las políticas de graduación para los países de ingresos medios.