Por: Iván Canelas Alurralde

La derecha en Bolivia está cada vez más perdida, como se dice en la jerga futbolística, no da pie con bola y sus acciones son en contrarruta del desarrollo del país que avanza en su crecimiento, estabilidad económica, política y social.

Los ejemplos sobran en los desaciertos de una derecha trasnochada que se opone a todo, con argumentos irresponsables y demagógicos que hasta rayan en lo infantil. El paro de Camacho y sus cívicos es uno de ellos.

La excusa para desestabilizar la democracia en el país parte de un pedido irresponsable de adelantar el Censo para el primer semestre de 2023, sin ninguna preparación técnica y como si fuera una actividad sin importancia que no merece ninguna responsabilidad administrativa, de planificación, monitoreo y evaluación de políticas públicas de desarrollo.

El Censo es una actividad importante y fundamental, sobre todo si se toma en cuenta que sus resultados ayudarán a atender las necesidades de Bolivia y sus millones de ciudadanos, con planes nacionales, departamentales y municipales de desarrollo.

El fracasado paro de Camacho sólo afecta y daña a Santa Cruz, al departamento que dice representar y querer. ¡Qué manera de defender una región, precisamente haciéndole más daño, generando pérdidas económicas que nunca se podrán recuperar!

La derecha boliviana y sus medios conservadores pretenden también ignorar y menospreciar el desarrollo, sobre todo económico, generado en los casi dos años de gestión del presidente Luis Arce Catacora, después del descalabro que nos dejó Jeanine Añez y sus cómplices.

Los datos están visibles para todos, reconocidos incluso por organismos internacionales. La inflación acumulada es la más baja de la región, siendo apenas del 1,6 por ciento.   La proyección de crecimiento es del 5,1% para 2022.

Se logró también generar una estabilidad de precios consolidando el crecimiento económico, se redujo la pobreza moderada de 39% a 36,2% en 2022 y la extrema pobreza bajó de 13,7% al 11,1%.

Entre las muchas metidas de pata de la oposición, está también la relacionada a la Copa Evo, que resultó todo un éxito no sólo por la participación de equipos nacionales e internacionales de talla, sino por el interés que se generó en el país.

Dirigentes y jugadores del fútbol de mucho prestigio destacaron no sólo el nivel de los equipos, sino la importancia de que nuestros jugadores de 17 años hayan tenido una inédita experiencia y roce profesional como el vivido en el Chapare.

Me atrevo a afirmar que con este tema los diputados de Comunidad Ciudadana (CC) José Ormachea y Luisa Nayar quedaron en ridículo, porque intentaron por todos los medios que fracase el evento deportivo, sólo porque llevaba el nombre del expresidente Evo, pero les salió el tiro por la culata.

Esta actividad deportiva desarrollada en el trópico de Cochabamba con el esfuerzo de los dirigentes de las seis federaciones y que congregó a equipos internacionales quedará, como nunca, como una de las actividades deportivas más importantes del país este 2022.

Iván Canelas Alurralde, es periodista.