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Claudio Sánchez*

Esta semana ha estado marcada por un tema central. El pasado 21 de agosto, al recordarse los 46 años del golpe militar del coronel Hugo Banzer, se ha posesionado a la Comisión de la Verdad, la que estará a cargo de dar respuesta sobre los crímenes cometidos durante los gobiernos de facto civiles y militares que le causaron grandes heridas a la sociedad boliviana.
En este mismo marco, Cinemateca Boliviana organizó una sesión especial de exhibición de materiales de archivo, que permitieron poner en valor ciertas películas del Fondo Eguino. Es posible que uno de los Fondos más importantes de material en bruto que se encuentra en custodia de Cinemateca sea el material que Antonio Eguino realizó de manera individual como también con su productora Ukamau Limitada.
Fue el mismo 21 de agosto de 1971, que el propio Antonio Eguino salió a la plaza del estadio en Miraflores, y al Cerro Laikakota a filmar lo que ahí estaba sucediendo, se trataba pues de uno de los episodios históricos más terribles que se recuerden, porque fue ahí que se registraron enfrentamientos armados —desproporcionales en fuerzas— entre la sociedad civil y las Fuerzas Armadas, que incluso llegaron a bombardear la zona. Todo esto está registrado de forma documental en primera persona y sin artificios.
Sin duda, el material que se exhibió en presencia del propio realizador podría organizarse de un modo diferente a como fue mostrado. Los registros van desde la instalación de la Asamblea Popular durante el Gobierno de Juan José Torres hasta el golpe de Banzer, con un intermedio bastante conmovedor que registra la llegada a la morgue de La Paz de algunos de los cuerpos de los guerrilleros que combatieron en Teoponte. El momento cuando se hace la autopsia de reconocimiento de cadáveres. El velorio en la Universidad Mayor de San Andrés de algunos de ellos, y un posterior cortejo fúnebre que sale del propio Monoblock Central. Acto que también se convierte en una protesta popular que acompaña los restos de los militantes del Ejército de Liberación Nacional.
Impactantes y conmovedoras imágenes que forman parte del imaginario colectivo. Bolivia necesita cada vez mayores y más profundos ejercicios de memoria, y además el esclarecimiento de los actos cometidos en los años de las dictaduras. Por eso saludamos desde esta columna a la Comisión de la Verdad. 

* Crítico de cine