Colorados de Bolivia

El mar convoca la lectura no solo de la historia o de las últimas noticias, el mar convoca a soñar, a revivir la esperanza                                      y eso se hace posible también a través de una reciente novela.

 

Jackeline Rojas Heredia

Vivimos un momento único en la historia de Bolivia, el seguimiento a los alegatos en la Corte de La Haya ha permitido que muchos busquen fuentes documentales, más detalles sobre lo acontecido en 1879. Un espíritu profundamente cívico ha despertado entre los bolivianos y bolivianas sin discriminación de edades. Desde la creación del Premio Plurinacional Eduardo Abaroa, la población se ha nutrido no solo con obras pictóricas, composiciones musicales y más, también con investigaciones, ensayos y bibliografía importante como Apuntes para el tratado de 1904 (1900-1910) de Luis Alberto Vera Delgadillo, premio nacional Eduardo Abaroa 2015. El Ministerio de Defensa ha contribuido con la publicación de libros en facsímil; muchos ahondan pequeños y concretos episodios relacionados a la peor pérdida sufrida por el país como los Apuntes de la Campaña de 50 días de las fuerzas bolivianas en Calama, con motivo de la invasión chilena; y retirada de estas a la ciudad de Potosí después del combate en 23 de marzo por Andrés Lizardo Taborga, o bien la investigación realizada por el historiador y actual embajador de Bolivia en Perú, Gustavo Rodríguez Ostria, Huéspedes guerreros, el Batallón Sucre en el sur del Perú (1879-1880), importante aporte que rememora héroes casi en el olvido. Entre comentarios de jóvenes se formula la siguiente pregunta: ¿cómo habrá sido vivir en esa época y estar en esos momentos? Para responderla hay mucho para leer e imaginar, sin embargo, una novela, concretamente La división errante de Adolfo Cáceres Romero, puede situar al lector en esos momentos en que toda Bolivia atravesaba una crisis económica muy fuerte, hambruna y peste, y sobre eso, la ambición astuta de los intereses de empresarios chilenos con poder suficiente para sacrificar vidas en pro de satisfacer su ambición.
Sobre la base de fuentes históricas, el escritor, a través de un joven protagonista, va narrando hechos, situaciones, movidas políticas que también propiciaron la pérdida del Litoral boliviano. Inicia con la invasión chilena sobre Calama, el llamado a los jóvenes a enlistarse en las poblaciones de Potosí, Tupiza y Cotagaita; la creación de la V División, encabezada por el general Narciso Campero, cuya misión era recuperar Calama y todos los puertos ocupados. Una división que permaneció más tiempo estática que en combate, que no se dirigió a Calama.
Campero desobedeció porque estaba más interesado en sacar a Daza del poder y ser él proclamado presidente de Bolivia. Si bien, y como afirma Carlos D. Mesa Gisbert en la contratapa de la obra, el escritor narra una historia ficticia, no deja de ser estrictamente bien documentada, muy bien situada en el momento y en el carácter de los personajes. Temores, penas, anhelos, familias disueltas por los enfrentamientos, impotencia de no lograr expulsar a los chilenos.
El papel de las rabonas que seguían de cerca a los batallones, el amor adolescente y el horror a la matanza, a la sangre derramada de otro ser humano que aunque enemigo, es también hermano. Muchas situaciones y palabras que admirar, como la palabra quechua Wañuchun, que el amigo hondero le enseña al protagonista Amadeo… Wañuchun, que quiere decir ¡Que mueran!, en el capítulo sobre la Batalla de Canchas Blancas. Hablar en quechua para que los rotos no entiendan fue parte de la sobrevivencia de los jóvenes y de aquellos que defendieron el suelo boliviano. Pero hay más contraseñas en quechua o modismos chapacos. Es grato hallar en un autor respeto hacia las mujeres y hacia los indígenas, denominados en ese entonces “indios”, pero admirados por su valor, coraje y por su capacidad de sobrevivir al peligro. Fueron estos últimos los que con una sagacidad impresionante, con la agilidad para desplazarse que se evitó que los chilenos invadieran Potosí. Los invasores querían más, pretendían más y todo eso se detalla, se revive y rememora en las páginas de esta fascinante novela publicada en 2017 por la editorial Kipus.

 

Las Batallas de Tambillos y de Canchas Blancas fueron importantes eventos     para Bolivia