Cáceres

Homero Carvalho Oliva*

Para que una novela sea creíble debe instaurar su propia realidad, así sea una escrita con la simple imaginación del autor o una basada en hechos históricos. En esta última no son suficientes las fechas, los nombres, los lugares reales y los documentos históricos para establecer esa atmósfera de verosimilitud, es necesario que el lector crea a fe ciega lo que está leyendo, aun sabiendo que el autor ha recreado literariamente todos los hechos. El lector debe quedar atrapado entre la historia real y la historia inventada, sin saber cuál es cuál.  
La historia reconstruye hechos reales, la novela los imagina siguiendo la lógica de su autor. En este proceso es que el narrador puede perderse en la simple reinterpretación o brindarle un carácter literario, recreando diálogos y situaciones que se apoyan en la trama de su obra. 
Adolfo Cáceres Romero tiene una vasta experiencia en este tipo de obras, ya antes ha escrito, entre otras novelas, La saga del esclavo (2006), acerca del paso de los ejércitos auxiliares argentinos por Chuquisaca y Potosí, y este año nos trae La división errante (Editorial Kipus, 2017), título poético para una extraordinaria novela de un tema siempre presente en el imaginario colectivo nacional: la Guerra del Pacífico.
La novela de 251 páginas está dividida en diecisiete capítulos, cada uno de ellos se abre con citas relacionadas a la guerra, ya sea del diario de un protagonista o de autores que han escrito acerca de la misma. La prosa de Cáceres es la de un escritor en la madurez plena de su creación literaria, fluida e intensa al mismo tiempo. 
Sus diálogos son claros, sus descripciones de ambientes y circunstancias son precisos y los perfiles de los personajes están muy bien definidos. Amadeo, el protagonista de esta novela, va descubriendo los horrores de la guerra, al mismo tiempo que el amor y la amistad, en un periplo errante al que es sometida la división que comandaba Narciso Campero. Amadeo también intuirá los intereses económicos que están detrás del despojo, detrás del poder mismo de la nación, detrás de la patria y sus traidores.  

Materia pendiente
Perder el Litoral es un tema que no nos dejará dormir en paz hasta que lo hayamos recuperado, es un tema recurrente para el civismo nacional y, sin embargo, no han sido muchos los escritores que se han ocupado del conflicto, así como de las causas, del desarrollo de las acciones bélicas, de las batallas y de sus posteriores efectos. Cáceres toma esta asignatura pendiente con una maestría indiscutible; su novela es muy necesaria, con mayor razón ahora que estamos llevando adelante un proceso judicial en la Corte Internacional de La Haya.
El crítico Samuel Arriarán afirma: “¿Qué es lo que hay en esta novela que nos seduce tanto? (…) basándose en un profundo conocimiento de los detalles de la guerra, la novela nos plantea que es imposible aceptar los argumentos de los derechos que se atribuyen los vencedores basados en el uso de la fuerza”; acerca de la narrativa de Cáceres, Arriarán postula: “Quizás el mérito (y que lo reafirma como uno de los mejores escritores bolivianos) sea volver a una consideración más necesaria que nunca sobre la función liberadora de la razón en la obra creativa”. Y el historiador e intelectual Carlos Mesa, portavoz oficial de la demanda boliviana, anuncia en la contratapa de esta novela: “Cáceres es riguroso en sus fuentes documentales que nos permiten asistir vívidamente a episodios como los de Tambillos y Canchas Blancas, apenas mencionados por la historia, a la descarnada trama política que cambió el destino de la guerra, a la conspiración y alianzas subterráneas cuyo desenlace tiene no poco de drama policial y de suspenso y, finalmente, a la dramática realidad de la derrota militar en los campos de San Francisco. 
Una novela intensa sobre un momento definitivo de la historia boliviana”. 
La división errante es una novela contada desde abajo, desde un soldado, un joven y su familia, que en su narrativa ha logrado romper las fronteras entre historia y ficción, reinventando el pasado hasta traerlo a nosotros. Aconsejo leerla para comprender el drama de la pérdida de nuestra salida al mar, más allá de los discursos patrioteros y de la historia oficial. 

*Escritor y poeta