El mundo debate ahora sobre lo que será la economía del futuro, cuando este virus que afecta a todos haya dejado de ser un peligro.

En Bolivia, el debate es más antiguo porque el gobierno del cocalero Morales dejó todo por los suelos después de haber hecho el mayor despilfarro de la historia del país.

Todo estaba por hacerse, incluso antes del virus. En Bolivia nada funciona bien porque la economía legal fue sometida a torturas durante 14 años.

Las empresas petroleras fueron amenazadas y ellas, por lo tanto, decidieron no invertir, a pesar de que sabían que la “nacionalización” había sido cualquier cosa menos eso.

Como resultado de esa realidad no se encontraron nuevos yacimientos de gas o petróleo y el país fue gastando lo que tenía, consumiéndolo todo para que los gobernantes de ese momento decidieran hacer el despilfarro mayor.

Las empresas mineras fueron amenazadas desde el principio con la eliminación del sistema de concesiones que se había mantenido desde la República, pero ahora había que someterlo a un esquema de extorsión por parte de militantes del masismo.

La industria textil fue condenada a muerte con la política de autorización permanente para la importación de ropa usada, con lo que se creó un sistema de importación ilegal y exportación ilegal que abarcó a todo el cono sur de Sudamérica.

La construcción fue entregada a un sistema de lavado de dinero, por un lado, y a un esquema de extorsión para los contratos vinculados con el Estado, lo que provocó el desastre que vive ahora el sector.

El agro fue sometido a un sistema de extorsión basado en la aplicación de la Función Económica y Social (FES), por la que los funcionarios del INRA se convirtieron en los agentes de cobros ilegales que llegaban hasta niveles muy altos.

La situación de toda la economía fue un desastre. No eran las leyes las que se aplicaban, sino la voluntad de los funcionarios que las usaban.

¿Cómo será la economía boliviana del futuro? Si se hiciera una encuesta entre los operadores de la economía se comprobaría que todos ellos querrían que se descartaran todos los esquemas de extorsión creados por el gobierno del cocalero Morales.

Que el sistema de cobro de impuestos deje de estar en manos de los extorsionadores. La presidenta Jeanine Áñez pidió formalmente a las autoridades del SIN que destierren los sistemas de extorsión.

La economía del futuro tendría que estar menos sujeta a los sistemas excesivos de pago de impuestos, lo que supondría que los futuros gobiernos tendrían que prescindir del exceso de empleados públicos que ahora recargan las planillas.

Difundir la cultura del trabajo creativo para que la gente deje de soñar en cargos públicos como una forma de vida. Con menos empleados, el Estado tendría menos exigencias de aplicar impuestos a la gente que produce.

Estos son conceptos recogidos por la revista The Economist en su edición exclusiva dedicada a lo que el mundo debe esperar de la economía cuando haya pasado la actual pandemia.

En Bolivia habría que eliminar también las actividades económicas vinculadas con el narcotráfico, con lo que el país habría alcanzado el estadio de una sociedad civilizada.