Fernando del Carpio Z. – Edición impresa

El procedimiento para elegir  un embajador es un proceso muy largo,  “pero lo fundamental es que hoy ambos países están disfrutando una comunicación mucho más fluida”, manifestó ayer Roger D. Carstens, vicesecretario  de Estado Adjunto.

El alto funcionario estadounidense reiteró que el nombrar nuevos embajadores es un proceso burocrático que va a requerir tiempo, y en su país también tendrá que someterse a un proceso interno para que pueda darse este intercambio.

Carstens declaró: “Antes de unirme al Gobierno no tenía una idea clara de cuan difícil y largo es el procedimiento para elegir un embajador y creo que es lo mismo en todos los países (…). Así que desde luego tendremos que esperar hasta que estos procedimientos se cumplan cabalmente”.

En septiembre de 2008, el presidente Evo Morales expulsó al embajador Philip Goldberg y EEUU en reciprocidad hizo lo propio con el boliviano Gustavo Guzmán. Desde ese año las relaciones están a nivel de encargado de Negocios, actualmente ocupa esas funciones Bruce Williamson.

Mientras que el gobierno de la presidenta Jeanine Áñez designó  recientemente como embajador en misión especial en EEUU a Óscar Serrate Cuéllar, con más de 15 años de actividad diplomática.

El vicesecretario, al ser consultado sobre esta designación, respondió: “Sobre el título dado a un  representante como embajador es algo que se tendrá que desarrollar, pero estamos agradecidos por este diálogo con el Gobierno boliviano”.