En el parlamento se están observando desesperadas angustias por definir la fecha de las elecciones generales cuando todavía no hay un panorama claro acerca de la duración de la cuarentena, que tiene que ver con la permanencia del peligro que ha traído el virus chino.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha hecho saber que las elecciones podría realizarse entre junio y septiembre y que en cualquier caso, el evento sería organizado de tal manera que se evite el peligro de contagio en las aglomeraciones de personas que supone todo acto electoral.

Respecto de la duración de la cuarentena, el gobierno nacional estaba considerando todos los elementos para decidir si se la suspende total o parcialmente, aunque también tiene en cuenta la inminente llegada del invierno, que siempre trae afecciones a la garganta y a los pulmones, que son los blancos a los que ataca el virus chino.

No estaría bien suspender la cuarentena para tener que aplicarla nuevamente en dos o tres semanas en el caso de que llegaran las afecciones invernales que sufren sobre todo los habitantes del altiplano y los valles.

Sobre la duración del peligro, la única novedad, con cierto grado de seriedad, llega desde Singapur, donde los científicos que manejaron la pandemia en ese país han elaborado un mapamundi del virus y han predicho que en Bolivia la pandemia podría reducir su fuerza en el mes de julio. El cálculo se basa en la creencia de que la duración de la peor amenaza es de 70 días, pero quizá no toma en cuenta que julio es aquí el mes de mayores fríos y resfríos.

De todos modos, las angustias políticas que se observan en el parlamento tienen relación directa, al parecer, con las encuestas que hacen algunos partidos, encuestas que habrían detectado que las noticias sobre el narcotráfico están afectando a un partido. Los ataques a las patrullas de Umopar, la captura de avionetas con droga, el descubrimiento de fábricas, todo eso sería determinante para que las encuestas hayan detectado cambios en las preferencias electorales.

Por lo demás, el hecho de que Oxford Economics hubiera dicho que Bolivia es el país menos preparado del mundo para enfrentar a la pandemia hace que la gente vincule este hecho con la mínima inversión que hizo el anterior gobierno en salud a pesar de haber tenido los mayores ingresos de la historia boliviana. Si los afectados por el virus fueran muchos más y se comprobara de manera dramática y trágica que Oxford Economics tenía razón, las posibilidades del partido que manejó el país durante catorce años caerían también dramáticamente.

Otras encuestas dicen que 70% de los bolivianos preferirían que las elecciones se realizaran el próximo año.