Diario de campaña de la guerra del pacífico

María Elena Sajba Daza es la actual responsable de la Biblioteca Simón I. Patiño. Ha trabajado alrededor de 26 años administrando archivos y libros, primero en la biblioteca de la Oficina Jurídica de la Mujer y hoy desde la Fundación. Su anhelo es que los investigadores y los estudiantes tengan acceso a documentos de enorme valor bibliográfico y que sepan reconocer ese valor de manera similar al afecto que sienten las personas que aman la lectura y aman los libros. La Biblioteca del Centro Simón I. Patiño a través de Sajba postuló el Diario de Campaña en la contienda bélica por el mar escrito por José Vicente Ochoa.

¿Cómo fue el proceso para descubrir, preparar y luego postular el documento de José Vicente Ochoa?
Fue un tanto raro, entró de rebote al proyecto Memoria del Mundo, en una reunión en la que Luis Oporto, como conocedor de la historia de Bolivia, trataba de estimular a todas las bibliotecas del país a postular nuestras riquezas, hizo un comentario y dio el nombre de un documento que se encontraba en la biblioteca municipal Jesús Lara. A mí me sonó el título, el autor, y vine a buscar mi base de datos para ver si tenía ese libro porque como bibliotecarios ya todos los libros se nos hacen conocidos y creemos que todos los tenemos, entonces busqué  y lo encontré y no creí que era el documento mencionado por Luis Oporto y le pregunté ¿El libro del que habló es de José Vicente Ochoa, el Diario de Campaña?
Le mandé una foto y sí, era el mismo documento.

¿Entonces postularon el documento junto al municipio?
Él dijo que indistintamente ambas instituciones podían postular.
La directora del centro Patiño me pidió que revise si el municipio lo postularía. Ambas creímos que tendría más fuerza postular como Cochabamba, entonces hicimos eso, pero lamentablemente todo el trabajo recayó en el Centro Patiño.

¿Existía un compromiso con la Secretaria de Culturas del municipio, qué pasó con eso?
Sí, la que era entonces secretaria de culturas, Ninoska Lazarte, se comprometió, habló de enviarnos historiadores, pero nunca se presentó nadie para apoyarnos. El municipio se comprometió a muchas cosas. Una fue que si el documento salía certificado entre las postulaciones, es decir si llegaba a ser parte de la Memoria del Mundo, ellos sacarían una tira para toda Bolivia, no salió. Estamos esperando, han entregado algunos ejemplares, pero hasta ahora no sabemos nada, supuestamente habrá una presentación pública. Yo creo que como institución nos merecíamos un primer ejemplar y seguimos esperando.

¿Cómo preparaste esa postulación, qué requisitos centrales se debían cumplir?
Para postular necesitamos dos a tres avales reconocidos en el medio y hablamos con el expresidente de Bolivia Carlos Mesa y con una editorial de Perú que ya había editado el libro y que nos apoyó, siempre fue Luis Oporto, con todo ya sumamos los tres avales.
Hicimos toda la redacción, el llenado del formulario y la traducción del documento que es lo más costoso, hay que erogar los gastos, no es solo el tiempo, hemos estad    o totalmente un mes dedicados a eso y a conseguir financiamiento para la traducción y traer a alguien para verificar que sea un documento original. Trajimos a Carlos Rua, el experto de La Paz, y todo eso lo tuvimos que asumir porque no tuvimos apoyo del municipio. La parte más costosa es la de la traducción, creo que por eso se desaniman muchas instituciones.

Descubriste documentos importantes que ya son postulados por Perú.
Estábamos por postular dos documentos, pero lastimosamente revisamos los que ya han sido postulados y están en representación de Perú, así que ya no nos queda tiempo. Estamos con otros trabajos pendientes, pero no nos quedaremos, vamos a tratar de postular los siguientes años. Tenemos material interesante que creemos que es también importante para la región andina para toda Sudamérica, y para la historia del país.
Realmente necesitamos investigadores que nos digan por qué no postulan esto, cosa que a ellos les parezca importante y nosotros nos hemos dado el trabajo de revisar, hemos dado recomendaciones de personas que pueden revisar ese material. 

¿Cuáles son esos documentos que se comparten con Perú?
Por ejemplo es uno que tiene que ver con los procesos de litigio, no recuerdo el nombre, pero trata de la relación, son más legales, documentos de toda la región que hacían énfasis en España, Perú y Bolivia, y otro fue uno de los primeros diccionarios quechuas, el  de González Holguín del año 1600. Muy antiguo, y nosotros lo tenemos en nuestra biblioteca. Pero fue postulado por Perú.
Incluso la escritura es casi paleográfica, un diccionario quechua de 1600, ahora el documento es muy interesante para los investigadores.

¿Cuáles crees que han sido y serán los frutos?
Para las personas que estamos tantos años en biblioteca, el valor del documento es muy valioso y querer pasar esto a nuestros investigadores es complicado, porque no le dan la misma importancia. Es una frustración constante y hay que crecer junto con la tecnología porque de lo contrario nos aplasta. Cuando estás dentro de la biblioteca, dentro del medio, reconoces el valor que tienen los documentos y los libros, no sucede lo mismo con las personas afuera, muy pocos conocen la importancia de leer y de investigar.
Siempre que hablo con bibliotecarios, personas que trabajan en archivos, decimos que si nosotros no damos la importancia, nadie la va a dar. Hay que tratar de buscar maneras para incentivar la lectura y la investigación.

Otra de las preocupaciones que ya me comentaste es que falta ahondar la historia de Cochabamba.
Sí, estamos tratando de completar una colección. Hemos adquirido la biblioteca privada de Josep Barnadas, gran colección de un investigador muy reconocido no solo en Bolivia, sino en el exterior, uno de los primeros en investigar la historia de Bolivia, y por eso tenemos su primer Diccionario histórico de su autoría, y con eso intentamos completar la parte de historia de Cochabamba. Queremos ser una biblioteca referente en la historia de la capital del valle. El Centro Patiño albergará este viernes a 30 bibliotecarios y archivistas de todo el país. (JRH)