Sheij Abdul Karim Paz /

Coincido con el filósofo Enrique Dussel, con respecto a la liberación necesaria en América Latina, empezando por sacarnos de encima la dependencia, el eurocentrismo y que pensemos por nosotros mismos, de acuerdo con nuestra realidad no la de otros que nos piensan según su propia realidad y visión.

Es hora de que hagamos nuestro camino, no el que nos imponen en los grandes círculos colonizados académicos o en los medios hegemónicos o en los grandes círculos culturales, tan o más dominados que el de los círculos económicos, políticos, judiciales, de inteligencia o de seguridad. Es hora de elegir a nuestros amigos y de que reconozcamos a nuestros enemigos, no los que nos dicen que lo son.

Tenemos que vernos como nuestro ser histórico de Patria Grande que hemos sido divididos para ser dominados. Cuando el mundo se está reconfigurando debemos más que nunca pensar por nosotros mismos y entender que nuestra pobreza no se debe a un territorio sin recursos o a una inherente incapacidad o supuesta indolencia en nuestra raza o en nuestros genes.

La pobreza nos obliga a trabajar más que los ricos adormecidos en sus comodidades. Los vicios son parte de lo que nos han inculcado para dominarnos, no es que tengamos una especial inclinación a dejarnos caer en ellos. Es la condición de todos los pueblos que han sido dominados o que lo siguen siendo. Siempre el dominador intenta convencer de la incapacidad natural del dominado.

También coincido con este pensador argentino y mexicano tras su exilio forzado en los 70, Dussel, en otra cosa (no en todas las cosas que dice), y es en un cristianismo latinoamericano no capitalista ni feudal. Que recuerda a los cristianos del primer siglo que se oponían al imperio antes de unírsele a él. Aquellos que ponían en comunión sus bienes y eran perseguidos por los romanos.

Sus charlas con el jesuita Scanone a fines de los 60 en Argentina, que dieron lugar a la filosofía de la Liberación, eran escuchadas por un joven sacerdote también jesuita, hoy papa. En aquel entonces Bergoglio escuchaba las charlas sobre un cristianismo de liberación que optaba por los pobres, para liberarlos de las injusticias de un capitalismo, que concentraba la riqueza en pocas manos privadas, que se agigantaban a costa del pueblo.

Según este filósofo latinoamericano, Marx critica no a la religión en general sino a la religión imperial, como lo hizo Jesús con los mercaderes del templo. La religión que endiosa al capital y le sirve a la vez, que amansa a los pobres para que se resignen a su pobreza.

De acuerdo con Dussel, que dice haber estudiado con un grupo de 40 alumnos suyos de la Universidad Autónoma de México a Marx durante siete años, “renglón por renglón”, como muy pocos o nadie de los marxistas ha hecho: el filósofo alemán no era ateo de todo dios, sino de los falsos dioses.

Algo semejante se dice de Nietzsche. Hay que repensar la historia y releer con nuestros ojos a los filósofos en vez de repetir lo que nos dicen. Según los pensadores del siglo XVIII en Europa con Hegel a la cabeza, no consideraban a Latinoamérica como parte de la historia universal sino ajena, en estadios prehistóricos. (Telesur)

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