Armando Aquino Huerta /

Los golpistas que con la autoproclamación de Jeanine Añez constituyeron el gobierno de facto entre noviembre de 2019 y noviembre de 2020, pretendieron justificarse alegando una “sucesión constitucional”, pero fracasaron por la violación de los Arts. 169, 170 y 171 de la Constitución Política del Estado (CPE) y los Reglamentos de la Cámara de Senadores y de Diputados, que claramente anulan e imposibilitan el nombramiento de la autoproclamada, porque no hay Ley, Decreto Ley, Decreto Supremo, Resolución Ministerial, Ley Departamental, Ley Municipal ni versículo de la Biblia que justifique el nombramiento, elección y autoproclamación de la nombrada expresidenta. Ante tal verdad legal, esgrimieron la mentira del “vacío de poder” pretendiendo justificar lo injustificable, falacia que, en honor a la verdad, merece el análisis y conclusiones siguientes:

Vacío de poder en el Derecho Político quiere decir  que no hay manera, procedimiento, ni forma legal de llenar el vacío ocasionado por la renuncia de un dignatario de Estado. Situación que no se dio, pese a la sublevación de los “pititas”, la insubordinación de las FFAA de la Nación y la Policía Nacional, y las decisiones políticas adoptadas en las reuniones convocadas por la Iglesia Católica, en la Universidad Católica Boliviana entre el 10 y 12 de noviembre de 2019, que pedían y exigían renuncias con plazo perentorio del presidente constitucional, Evo Morales Ayma; vicepresidente, Álvaro García Linera; presidenta de la Cámara de Senadores, Adriana Salvatierra, y presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borja. Renuncias -anunciadas- que no fueron admitidas ni negadas —rechazadas— en ninguna sesión de la Asamblea Legislativa Plurinacional, incumpliéndose así el Art. 161. 3. de la CPE, y los Reglamentos de dichas Cámaras, violándose a su vez los Arts. 169 y 170 de la misma CPE, que con claridad meridiana establecen la forma, el procedimiento y manera legal de proceder y realizar la sucesión presidencial. Consiguientemente, con ninguna Ley, Decreto Supremo ni versículo de la Biblia se podría justificar la mentira del “vacío de poder”,   menos hablando, creyendo y repitiendo —como loros— sin respaldo de leyes; por ello, resulta absurdo tratar de justificar la elección de Jeanine Añez por el supuesto “vacío de poder”.

Además, el Reglamento de Debates de la Cámara de Senadores también prevé el procedimiento, forma y manera de elegir al presidente de dicha Cámara, para que en su caso pueda ser elegido presidente el Estado Plurinacional de Bolivia por sucesión presidencial; cuyo Reglamento no fue utilizado en ninguna sesión, para admitir -aceptar- o negar -rechazar- la renuncia -anunciada- de su presidente, ni para elegir a su nuevo presidente, el mismo que también podía renunciar, al igual que el resto de los 36 senadores que componen dicha Cámara. Es decir, solo en el caso de que todos los presidentes elegidos de la Cámara de Senadores renuncien, podría hablarse de un “vacío de poder”. Pero ni aún así, porque ante tal situación, el presidente de la Cámara de Diputados podría ser elegido presidente de Bolivia por sucesión constitucional, conforme prevé el Art. 169. I. de la CPE.

Ante la eventualidad referida, el procedimiento y trámite precedentemente expuesto, habría que realizar en la Cámara de Diputados, aplicando su Reglamento, y habría que esperar que sus 136 diputados elegidos —por separado— presidentes de su Cámara conforme a su Reglamento en sesiones respectivas, también renuncien, por uno u otro motivo. Situación que tampoco se dio, antes del 12 de noviembre de 2019, en que se autoproclamó Jeanine Añez, con el apoyo de los golpistas.

Sólo en el caso de que todos los presidentes elegidos de la Cámara de Senadores renuncien y los presidentes de la Cámara de Diputados también renuncien, recién podría hablarse y argüirse un “vacío de poder”, porque no existiría o no habría el -o la- presidente de la Cámara de Senadores ni de la Cámara de Diputados para suceder constitucionalmente al presidente Constitucional de Bolivia Evo Morales Ayma.

No habiéndose dado esa situación es ocioso, vano e insulso hablar de “vacío de poder” para justificar al gobierno de facto referido; y siendo esa la realidad legal, lo demás es mentira llena de hipocresía y cinismo, que no resiste el menor debate jurídico ni político. Ni qué decir  si no hay sesiones convocadas, sesiones realizadas, actas elaboradas, ni resoluciones adoptadas en dichas sesiones que hayan nombrado a X senador como reemplazante de Adriana Salvatierra en la Cámara de Senadores, ni como reemplazante de Víctor Borda en la Cámara de Diputados, ni de dichos reemplazantes denunciantes.

Y, así, no deja de ser una mentira maliciosamente elucubrada, el mentado “vacío de poder”, esgrimido por los golpistas para desinformar y engañar al pueblo boliviano; al respecto surgen las preguntas: ¿Por qué mienten los golpistas? ¿Para qué mienten?, ¿Qué o quién les hace mentir? Las respuestas hacen ver que hay intereses privados nacionales e internacionales contrarios al pueblo boliviano, que defienden el golpe de Estado de 2019 y al parecer propician otro golpe. Dios salve a Bolivia de los mentirosos y sus enemigos, de más muertes y masacres. (Armando Aquino Huerta es abogado penalista).

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