Antonia de Amaral

La producción cinematográfica permite compartir realidades similares en las que las mujeres, muchas veces, sufren violencia, algunas veces sobreviven.

 

En la Casa de la Cultura de La Paz  se lleva adelante una muestra de mujeres artistas.

 

Jackeline Rojas Heredia 

Desde que se instauró en varios países del mundo el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer por la Organización de Naciones Unidas (ONU), y desde que Bolivia adoptó la práctica, se realizan actividades artísticas, reflexivas con relación a la situación de la mujer en distintas sociedades.
Si bien el país es pionero en la elaboración de leyes encaminadas sobre todo a reducir los niveles de violencia, como la Ley 348, la 243 y otras, Bolivia sigue encabezando la lista como uno de los países con mayor registro de casos de feminicidio (homicidio en razón de género), violencia familiar y tráfico de menores.
Las críticas son múltiples como las necesidades y ese camino no genera cambios, pero días como el 8 de marzo, el 25 de noviembre o el 11 de octubre al menos permiten a las organizaciones tener una excusa para dialogar y compartir criterios, para visualizar a través del arte, el cine, la música y otras expresiones la realidad en la que viven las mujeres en Bolivia y en el mundo.
El cine genera el encuentro y el debate, y tiene como escenario la Cinemateca Boliviana, en la que se ha desarrollado, desde el 5 de marzo, un amplio programa que concluye mañana 9 de marzo y que ha permitido centrar el lente del foco en la mujer. 
Para quienes aún no asistieron, hoy y mañana se proyectarán importantes producciones acompañadas por la guía de un representante o invitado especial para moderar los posibles debates. La actividad se denomina Warmi Fest y es apoyada por las embajadas de Canadá, Suecia, España, Brasil y por la representación de la ONU en Bolivia y más. Se estrenó con la proyección de Las 3Magalys, una producción del canadiense Fréderic Julien, quien registró la historia real de una comunicadora de la población de Moxos en Beni, drama que cuestiona las diferencias de clases sociales y el racismo contra las poblaciones originarias. Una situación más difícil para la protagonista que además de ser discriminada por mujer lo es también por su origen y su posición económica.
Julien llevó adelante la producción con el apoyo del Centro de Formación y Realización Cinematográfica (Cefrec) en Bolivia. La película fue estrenada el pasado año. Junto a ésta se proyectó el corto Clara Consiente.
El ciclo continuó el martes con el filme Bring The Sun Home, (Traer el sol a casa) y el corto Deus de Suecia. El miércoles se proyectó el cortometraje Rompiendo el silencio y la película La Novia de Paola Ortiz, producción española.
No será menos importante la proyección prevista para hoy precisamente 8 de marzo, con la película Memorias de Antonia, ganadora del Oscar a Mejor película de habla no inglesa en 1995; que narra la vida de Antonia a través de sus recuerdos situados al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Su retorno a su pueblo y su lucha por vivir en un contexto de respeto a los derechos, deseos y necesidades de una mujer. Es la historia de una mujer tenaz muy adelantada a su tiempo. El viernes, y con el apoyo de Brasil, se proyectará Antonia, de la directora brasileña Tata Amaral, con las actrices Negra Li, Leilah Moreno, Cindy Mendes, Jacqueline Simao. Amaral destaca como una de las mejores directoras de cine latino. La obra se sitúa en los suburbios de San Pablo y tiene como protagonistas a cuatro jóvenes mujeres negras que cantan juntas y luchan por cumplir el sueño común de vivir de su música. Con la ayuda de un empresario inician una serie de presentaciones en bares y otros escenarios, pero cuando el sueño parece cumplirse, los reveses de un universo cotidiano marcado por la pobreza, el machismo y la violencia amenazan al grupo y ponen a prueba las amistades. Las proyecciones para los dos últimos filmes mencionados inician a las 19.00.