Infografía: Yuri Rojas

Franz Acarapi /

La Planta de Amoniaco y Urea, reactivada el lunes por el presidente Luis Arce Catacora, en Bulo Bulo, en el departamento de Cochabamba, es la única en Sudamérica que tiene la tecnología más moderna en la industria petroquímica de esas características.

Según Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la planta de urea de Bolivia es una obra tecnológica de altísimo nivel, de alta especialidad y se encuentra entre las más modernas del mundo, tomando en cuenta que no existen ni 500 factorías de similares características. En Sudamérica hay apenas cuatro y las otras tres no superan la tecnología del complejo industrial instalado en Cochabamba.

La urea es el fertilizante nitrogenado más popular y de mayor uso en el mundo entero. Su alto contenido en nitrógeno permite el crecimiento de las plantas, ayuda en su nutrición y en mejorar el rendimiento de los cultivos. A nivel mundial es utilizada principalmente en la producción de arroz, maíz, trigo, caña de azúcar, sorgo, papa, pasturas, frutales, hortalizas y otros.

El ministro de Hidrocarburos y Energías, Franklin Molina, manifestó que la planta cuenta con una capacidad y eficiencia destacable que alcanza a entre el 90% y 95% en cuanto al consumo de gas natural en el proceso de producción de la urea, el cual fue diseñado por la empresa estadounidense KBR Inc. (La firma tiene una larga trayectoria en el sector y tuvo grandes contratos en Estados Unidos relacionados con la ingeniería).

“Es una planta altamente eficiente en cuanto a la producción de urea, lo cual nos ubica como uno de los países con una de las tecnologías más altas en cuanto al globo (el mundo) y eso también explica la complejidad de la planta y por qué hemos tenido esa dificultad en este año para hacer arrancar la planta, ha sido un trabajo bastante arduo”, explicó Molina la anterior semana en entrevista con la red ATB.

Mil toneladas métricas es el volumen de producción previsto para la planta de urea hasta septiembre de 2022.

Agregó que el complejo petroquímico de urea boliviana actualmente es el más avanzado en el equipamiento tecnológico en Sudamérica porque fue uno de los últimos en construirse en la región.

CAPACIDAD PRODUCTIVA

La planta de urea estuvo paralizada 22 meses a causa de la mala administración del régimen de facto de Jeanine Añez. En ese marco, el gobierno del presidente Luis Arce Catacora emprendió desde noviembre de 2020 la reparación de la factoría con una inversión de $us 53 millones, tarea que concluyó en agosto, y el lunes 6 de septiembre, en un acto en el municipio de Entre Ríos, en la provincia Carrasco del trópico del departamento de Cochabamba, el Jefe de Estado oficializó la reactivación de las operaciones del complejo industrial.

Hasta el martes 7 de septiembre de este año, la planta industrial alcanzó el 76% de su capacidad productiva, según la cartera de Hidrocarburos.

Según el informe, en aproximadamente un mes y medio, desde que comenzó la fase de arranque de la planta, la producción de urea pasó paulatinamente de 34.650 toneladas métricas (TM) por mes (55% de capacidad) a 47.880 TM (76%).

El ministro Molina aclaró que el incremento de la capacidad operativa de la planta es gradual y requiere de meses, incluso años, para alcanzar el máximo de su potencial.

La autoridad recordó que el complejo industrial inició sus operaciones en 2017 y hasta octubre de 2019 alcanzó entre el 85% y 90% de su capacidad productiva.

Por otra parte, se prevé que hasta septiembre de 2022 producirá un volumen total de 590.000 TM; 46.000 TM para el mercado interno, 391.000 TM que se exportarán a Brasil, 125.000 TM a la Argentina, 22.000 TM a Paraguay y 6.000 TM a Perú.

El país ingresa nuevamente al escenario de la industrialización

Con la consolidación de la planta de amoniaco y urea, que transforma la materia prima, como el gas natural, en un producto con valor agregado, Bolivia ingresa al escenario de países con industrialización, destacó el presidente de la Cámara Departamental de Hidrocarburos y Energía del Estado Plurinacional de Bolivia (CDHE-EPB), Christian Torrico.

El ejecutivo manifestó que ahora el país dejó de ser un Estado que sólo produce y exporta materia prima, teniendo en cuenta que ahora industrializa el gas natural para la obtención de amoniaco y urea.

“Bolivia está ingresando en un escenario de países de industrialización, por qué no denominar a partir de la fecha, en kilogramos o en cien por ciento, como lo ha establecido el presidente (Luis Arce Catacora), en un país industrializado”, señaló Torrico al periódico Ahora El Pueblo.

En criterio del presidente de la CDHE-EPB, la reactivación de la industria de producción de urea generará ingresos económicos adicionales al Estado, permitirá producir al menos dos mil empleos entre directos e indirectos.

Añadió que más allá de ver los aspectos técnicos del complejo petroquímico, de alcanzar o no el cien por ciento de su rendimiento o capacidad productiva, éste contribuirá a fortalecer la seguridad alimentaria del país, teniendo en cuenta que el sector agropecuario tendrá al alcance un fertilizante a menor costo respecto al mercado internacional.

En ese marco, destacó las cumbres departamentales para la reconstrucción de la economía que se desarrollan  en varias regiones, como el caso de Cochabamba, porque permiten generar propuestas para la generación de emprendimientos como la planta de urea y amoniaco.

“Todos habíamos pensado en la reactivación de esta planta, son muy buenas noticias para el país, creemos que a partir de este momento Bolivia está ingresando a la reconstrucción de su economía”, apuntó Torrico.

Según el ejecutivo, la urea boliviana está catalogada entre uno de los mejores fertilizantes a nivel regional y mundial, lo que la convierte en un producto de alta calidad.

Agregó que la CDHE-EPB también acompaña el desarrollo del país a través de propuestas como la producción de hidrógeno verde. También calificó de importante la decisión de impulsar la Hidrovía Ichilo-Mamoré a través de alianzas público-privadas, en el marco de la Constitución Política del Estado.

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