Pablo_Carbone

Homero Carvalho Oliva*

Es el alucinado viajero del verbo cuya brújula es la poesía y, lámpara en mano, nos va develando las interrogantes que surgen en su travesía.

Cuando alguien se atreve a irrumpir el ambiente literario con un libro de poemas, los demás nos preguntamos sobre sus influencias y buscamos paralelos con reconocidos autores que han marcado estilos y definido escuelas. Estas interrogantes no tienen respuestas en la poesía de Pablo Carbone porque su voz poética es tan original e intensa que no se perciben influjos extraños a la creación misma.
La poesía de Embriaguez nocturna, su primer poemario, si bien tiene como destinatario a la amada, manifiesta acertijos que se van revelando al lector a medida que se avanza en los versos. 
Al leer sus poemas se siente como si se hubiese ingresado a un mundo desconocido, donde lleno de imágenes inquietantes que se sugieren combinando palabras que cobran diversos significados. Pablo es el alucinado viajero del verbo cuya brújula es la poesía y, lámpara en mano, nos va develando las interrogantes que surgen en su travesía. Sus versos van disipando la oscuridad de las palabras.
En el poema Rumor de primavera, en la primera estrofa: “Cuando llegue la primavera/ Con su rumor de agua contenida, / Sellaré la vana melodía que provocas.”, lanza el acertijo que se va revelando en la segunda: “En la región de mis pesares,/ En el extremo curvilíneo de la risa/ Asistiré, con oscura reverencia,/ A la batalla del bronce y de la espada”. Hasta iluminarnos en la última: “Cuando vengan los desertores de la aurora/ Con su pálido regimiento de cenizas, / Con sus versos de dudosa procedencia;/ A Izaré las velas del pasado/ Y anclaré mis manos/ Bajo la absurda protesta de la noche.”
Pablo le habla a la amada, destino y abandono, refugio y exilio, que cuando se entrega al poeta es “como una sombra,/ Haciendo templar las madrugadas”. La poesía de Pablo es existencialista porque su libertad se manifiesta en la esencia del ser, pero es en el otro donde su libertad será sublimada. Para el poeta la amada es Dios a quién le escribe: “Tengo empedradas las colinas de tu cuerpo/ Como una catedral de silencios,/ Tengo los ojos marchitos y lejanos/ Como un reguero de hojas muertas.// Sobre la planicie infernal de tu frente/ He roseado pétalos de sangre,/ He construido ministerios,/ He labrado un manojo de delgados/ Sueños celestes”.
El cuerpo de la amada es nacimiento y muerte: “he de morir dentro de ti/ Como una sombra infinita”. 
El poeta nos ilumina para que resolvamos los acertijos poéticos que nos propone, nos provoca y nos cuestiona porque su poética se vuelve filosófica y así concluye en el poema Círculos en ti, en el que usando de pretexto al verso nos interroga a sus asombrados lectores. Embriaguez nocturna es un libro inquietante, viene cargado de poesía en el sentido más apropiado de la palabra. En el sentido de que la poesía es aquello que solamente al encontrarlo nos damos cuenta de lo imprescindible que era para nosotros. La poesía de Pablo Carbone es un descubrimiento del que todos nos iluminaremos. Acerca de sus libros, Pablo declaró a Periodista Virtual lo siguiente: “Cuando tuve en mis manos mi primer poemario, me asaltaron una serie de sensaciones, confusas e inesperadas; por un lado, la emoción de ver cumplido un anhelo por el que había trabajado muchos años, por otra parte y de manera simultánea, una especie de desazón y vacío. La pregunta que me rondaba era: ¿esto era todo? ¿Y ahora qué?
El momento que terminé de presentar ese libro, lo olvidé por completo; poquísimas veces he vuelto a hojearlo. Pasa por eso que algunos psicoanalistas afirman: “el deseo siempre será insatisfecho”, una vez se sacia, desaparece. 
En mi último libro puedo reconocer una poesía más madura y menos cercana al romanticismo, un poemario más elaborado y menos entusiasta. En La balada de los muros, todo el proceso pasó por mi cuenta, pues ha sido una publicación independiente, y por lo tanto es al que más cariño le tengo. 
La balada de los muros es un poemario que transita entre los laberintos oscuros y el lado maldito del poeta: la noche, la tristeza, el desamor, la angustia, el infortunio, las miserias de la vida y ciertas luminosidades —espejismos que te ofrece la vida”. Pablo también dirige talleres de escritura creativa, de lectura y crítica poética como Transgresión en las Letras, que lo hizo en el Centro Cultural San Isidro.

Escritor y poeta

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