BISTURÍ
Franklin Alcaraz (*)

El gobierno ha decidido “racionalizar” los testeos de laboratorio para detectar coronavirus “siguiendo los protocolos de la OMS” dizqué. 

Las razones esgrimidas por el ministro de salud, no dejan de ser anecdóticas y no las vamos a mencionar en esta columna. Sin embargo, aunque la autoridad susodicha pueda tener razón, no dejan también de tener un impacto negativo para el gobierno por la forma en que fueron emitidas. 

Si nuestro país va a “racionalizar” los testeos para coronavirus de la manera en que fueron enunciadas, es decir, efectuar pruebas de laboratorio solo a los enfermos que presenten sintomatología y que estuvieron en contacto con enfermos declarados, automáticamente se excluyen a los portadores sanos o inclusive a los pacientes que tienen sintomatología de infección respiratoria aguda (IRA), ¡pero que no estuvieron o no saben que estuvieron en contacto con un enfermo o portador sano de coronavirus!,  o a los convalescientes de coronavirus, aparentemente sanos, pero que todavía eliminan el coronavirus. ¿Cuál será la consecuencia? La respuesta es simple: No se detendrá el contagio de la enfermedad. Y peor: NO HAY PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD. Entonces, la pregunta que surge es ¿como prevenir que se enfermen aquellos que no están enfermos? Las personas sanas caminarán – tarde o temprano – entre portadores sanos o personas convalescientes que todavía tienen la enfermedad.

¿Que todos vamos a acabar teniendo el virus en nuestro organismo? Probablemente, pero el objetivo de la salud pública es principalmente PREVENIR la enfermedad (otra cosa se entiende por infección) y para ello lo que idealmente se debería hacer es muy simple: Masificar las pruebas de laboratorio, ir, si es posible, casa por casa y aislar a los positivos (estén o no enfermos). Con esa medida, (tan fácil parece) se prevendría la infección. Los enfermos recibirán atención especializada, claro.

No podemos hacerlo por una serie de razones que no las mencionaremos aquí, pero entre esas razones hay dos que nos deben importar: Primero la escasez de la oferta del reactivo debido a la demanda planetaria y segundo a la falta de disciplina de la población (aquí allá y acullá).      

Para no quedar tan mal ante los ojos de la opinión pública, el gobierno, lo que debía haber dicho, es simplemente la verdad: Se ha hecho difícil la obtención de reactivos para obtenerlos debido a la demanda mundial provocada por la pandemia que aqueja al mundo, pero que va a desplegar todo el esfuerzo posible para prevenir la enfermedad o por lo menos para mitigar su rápida expansión . Por ejemplo: Hacer uso obligatorio del barbijo en todo lugar y circunstancia. Establecer cámaras de desinfección a la entrada y salida de lugares de aglomeración pública tales como bancos, mercados, supermercados; enfatizar en el cumplimiento de la distancia física entre persona y persona, medidas de higiene, enseñar con videos, redes sociales, etc. el uso adecuado del barbijo, lavado de manos en toda circunstancia y lugar donde sea posible y, obviamente, ampliar la cuarentena. Estas medidas no van a impedir la propagación del virus, pero, bien cumplidas, pueden por lo menos disminuir su expansión explosiva.

(*) Franklin E. Alcaraz Del C. es médico salubrista, investigador, ensayista y escritor