Más allá de un deseo o de un slogan, la unidad de la patria es un principio fundamental de la existencia misma de Bolivia, y cualquier intento que vaya a poner en riesgo esta unidad debe considerarse como un atentado contra el Estado y contra el pueblo boliviano.

La Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, aprobada mediante referéndum y promulgada en 2009, como resultado de la Asamblea Constituyente, expresa en su artículo primero: “Bolivia se constituye en un Estado unitario social de derecho plurinacional comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías”.

Esta declaración es totalmente clara y contundente y no deja margen a la duda, por lo que cualquier intento de modificación de la naturaleza misma de la patria, si no se encuadra en lo establecido en la propia Constitución para su modificación, debe considerarse como un atentado en contra de la patria y debe ser tratado de esa manera.

Si plantear otras formas de conformación del Estado tiene el carácter de debate académico, será bienvenido, pero si la intención es generar una opinión política destinada a poner en duda la existencia del actual Estado, ya debe llamar la atención y debe merecer una reacción unánime de repudio de todos los bolivianos.

En principio encubierta, luego de forma abierta, la pretensión de dividir el país no es nueva cuando viene de ciertos grupos de poder asentados en la ciudad de Santa Cruz, que han visto en los últimos años, de alguna manera, reducidos algunos de sus privilegios que los habían mantenido durante años, particularmente en época de neoliberalismo y mucho más en dictadura.

Durante el desarrollo de la Asamblea Constituyente, grupos extremistas financiados desde el extranjero pretendieron generar un proceso de división en el país, promoviendo el separatismo de la zona oriental, bajo el denominativo de la ‘media luna’, llegando incluso a la conformación de grupos armados, oportunamente desmontados por el Gobierno, lo cual no solo impidió que ese proceso avance, sino que además se evitó un enfrentamiento fratricida en nuestro país.

Ese intento separatista, liderado por la extrema derecha, parece haber resurgido y se encuentra atrincherado detrás de ciertas instituciones cruceñas como el Comité Cívico y otras, desde donde han intentado generar nuevamente un escenario de confrontación entre oriente y el resto del país en un principio y luego demandar la adhesión del resto de los departamentos del país.

En este intento de convertir su movimiento en nacional, bajo el pretexto del Censo, no encontraron el eco que esperaban, como había sucedido en 2019, y se quedaron encerrados dentro de los primeros cuatro anillos de la capital oriental y es ahí donde aún continúan con el secuestro a todo un pueblo durante más de un mes, aun cuando ya han manifestado que no hay nada que esperar porque sus demandas, con excepción de la fecha, ya habrían sido logradas.

Su discurso separatista está fuera de época, cuando toda Bolivia busca unidad y salir adelante. Los pocos desubicados que se atribuyen hablar a nombre de todo Santa Cruz deberán rendir cuentas de sus acciones ya no solo por el daño causado a Santa Cruz, sino por poner en riesgo la integridad de la patria.