Zemlya II

Jackeline Rojas Heredia

La vida es linda es el mejor mensaje y el mejor regalo que pudo hacer a su tierra tarijeña y a Bolivia el cantautor Nilo Soruco Arancibia. Íntimo amigo del poeta también tarijeño Óscar Alfaro. Ambos líderes y defensores de la libertad, la democracia y los derechos de los pueblos “proletarios”, como decía Alfaro.
“Óscar Alfaro fue quien lo jaló. Le decía ‘vos hablas muy bien, deberías ser dirigente. ¿Por qué no entras al partido comunista?”. El poeta lo arrastró y lo impulsó a ser del partido comunista. Fueron hermanos del alma. Si Óscar no hubiera muerto tan joven, estos dos genios hubieran dado mucho más”, cuenta Zemlya Soruco Verdún, hija de Nilo.
Los relatos de la también intérprete musical van desde su propio nacimiento, la infancia junto con su padre, su adolescencia y juventud cuidando de él en La Paz, ciudad en la que Nilo Soruco estuvo preso durante la dictadura de Banzer y la última parte de la vida del cantautor.
Zemlya dice que cuando su padre nació, su abuela decía: “Este mi hijito tan bonito que llora seguro va a ser músico”. Y así fue. “Cualquier cosa agarraba en forma de guitarra y se ponía a tocar”.
Nilo Soruco solo cursó hasta el sexto de primaria; sin embargo, su talento musical fue descubierto por Mario Estenssoro, director de la Escuela Normal Superior de Maestros en Sucre. “Estenssoro se sentó al piano y empezó a tocar  las notas y mi padre sabía todas, entonces impresionado por esa genialidad decide apoyarlo para que sea profesor de educación musical”, narró Zemlya.
Luego de cuatro años se tituló de maestro y retornó a Tarija con un equipaje amplio de ilusiones. 
En cada frase y en cada recuerdo, los ojos de Zemlya adquieren distinta intensidad de luz mientras sonríe y tararea las canciones de su padre.
“Era muy chistoso y divertido, siempre paraba riendo y nos preparaba a mí a mis hermanas (Zemlya, Zonia y Violeta)  para cantar en los festejos por el Día de la Madre. Yo era siempre la más entradora: Linda mamita cara de cuchi, patas de pavo… miau miau.
Esta canción que es tan bonita mi papito me la enseñó miau miau”. 
Como político, Nilo Soruco se destacó por ser consecuente y leal a sus principios, y aún en los momentos más difíciles en los que fue torturado y apartado de su familia él siguió amando la vida y componiendo canciones de unidad. “Jamás agarró una pistola. ‘Yo soy dirigente de los maestros, mis bases me necesitan’, decía. Jamás cambió de color, murió comunista”, afirmó la hija, y aclaró que su progenitor nació en el seno de una familia católica, y que además perteneció a la juventud que apoyó la acción católica, pero hasta que se decepcionó del clero.
“Cuidado Coronel, cuidado General, las balas se acaban y el pueblo es inmortal, más bien vení formemos las filas de la unidad y cantemos juntos a la libertad”.
Ricardo Zeballos, sacerdote jesuita, lo invitó a la radio Erbol y le dijo “vos Nilo eres un teólogo nato porque amas la vida, como Jesús nos ha enseñado”.
A Nilo Soruco le gustaba mucho componer villancicos navideños y musicalizar poesías. “Hasta cuando niño, mi niño Jesús, hasta cuando pobres seremos los dos”.
Varios de los poemas de Óscar Alfaro, como Villancico proletario o Noche Buena en tiempo malo son musicalizados por Nilo Soruco.
Benjo Cruz, cantautor de canciones comprometidas con la época que llegó el Che Guevara, y que además fue perseguido, fue también muy amigo de Soruco. “Mi padre le pedía no vayas a la guerrilla, la lucha es acá, y compuso una canción para él, pero Cruz se fue y murió en la guerrilla”, recordó Zemlya.

“Cuando ya no alumbre el candil arisco de mi corazón, volvete a mis pagos,  llevate mis coplas y cántalas vos, que tu sueño sea”, dice parte de otra composición de Soruco. Zemlya siente en esa letra es el encargo de su padre directamente a ella, por eso, luego de su partida, trabajó mucho para lograr abrir la fundación Nilo Soruco, actualmente en pausa por la falta de recursos económicos, y la producción de un CD con lo mejor de sus canciones: Nilo por Siempre. Existe un pequeño libro escrito por el poeta boliviano Luis Fuentes Rodríguez, la única breve biografía que se hizo y que fue editada por una editorial argentina luego del rechazo de las editoriales nacionales.
“Si bien mi padre decía que todas sus composiciones eran sus hijitas y que a todas las quería por igual, yo sé que para él la más especial siempre fue: La vida es linda muchacha no llores. Volverá el amor. Amar es vivir, odiar es morir. La vida es linda muchacha no llores, deja de sufrir”, y con esa canción  interpretada por Zemlya Soruco recordamos a Tarija.

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