El expresidente Jorge Tuto Quiroga ha exhortado al Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) tomar partido por la salud y la vida frente a la ley de elecciones, porque, según dijo, la vida es más importante que el “binomio criminal Evo-Coronavirus”

En el país se está debatiendo este tema en las redes sociales, que en esta cuarentena son los únicos vehículos por donde fluye la opinión pública,  la gente se pronuncia a favor de que se privilegie la vida, dejando el tema de las elecciones para cuando haya pasado la pesadilla del virus chino.

Mientras tanto, por las mismas redes sociales es muy fuerte la exigencia de que la ley electoral sea reformada, comenzando por eliminar los fraudes implantados por el gobierno del cocalero Morales con la intención de perpetuarse en el poder.

Los ciudadanos dicen, como lo recogen las encuestas, que si las elecciones se realizarían con la actual ley, el gobierno que surgiría de ellas no tendría legitimidad: habría reproducido los vicios que terminaron creando en 2014 un parlamento que no es representativo de las preferencias de los electores.

Si la democracia es representativa, ocurre que ha sido violada por los esfuerzos que ha hecho el partido del cocalero Morales para que la voluntad de los ciudadanos no se refleje en los resultados de las consultas populares, de las elecciones.

En Paraguay, para que un diputado sea elegido necesita 25.000 votos, y punto. Pero el partido del cocalero Morales ha elaborado un sistema electoral por el cual los diputados son elegidos según caprichosas valoraciones, y el resultado es que un diputado en Santa Cruz necesita 130.000 votos pero en las circunscripciones “especiales” sólo necesita 35. Un sistema por el cual para elegir a 28 diputados uninominales deben votar 3.377.657 ciudadanos urbanos pero para elegir a 7 diputados “especiales” sólo se necesita que voten 113.664 electores.

El resultado de una consulta así será un desastre, como se ve ahora en el parlamento surgido de la elección de 2014. Y el gobierno que sea elegido de esa manera estará respaldado por estas cifras cocinadas en laboratorios del fraude, pero no tendrá apoyo ciudadano real, como se vio en las jornadas de octubre y noviembre pasados.

Las encuestas muestran que los ciudadanos exigen que la ley electoral sea corregida, porque como está ahora sólo es el anuncio de un fraude, de una trampa, y de un futuro gobierno sin legitimidad, porque estará respaldado sólo por unas cifras fraudulentas.

Por el momento, el país necesita que se continúe con el esfuerzo de cuidar las vidas de los ciudadanos a pesar del desastroso estado en que el cocalero Morales dejó el sistema de salud pública.

Ya habrá tiempo para que los bolivianos tengan la ocasión de elegir a un buen gobierno, cuya condición primera será que no sea corrupto pero sobre todo que no esté ligado al narcotráfico.