Las consecuencias económicas del COVID-19 generarán más violencia contra las mujeres en el mundo. (Foto: Posta Mx)

Karem Mendoza G.

La emergencia sanitaria por el coronavirus (COVID-19) en el mundo y el establecimiento de la cuarentena total en Latinoamérica trajo consigo inevitables consecuencias económicas, se visibilizó la pobreza y el deficiente sistema de salud de algunos países. Sin embargo, también develó otra problemática mayor: el incremento de la violencia hacia las mujeres, que pese a estar en casa, donde se supone que están lejos del peligro de las calles, aún así continúan sufriendo agresiones durante el confinamiento.

Hace más de un mes, el 8 de marzo, miles de mujeres en el mundo marchaban en contra del machismo, de la violencia, del feminicidio y a favor de sus derechos sexuales exigiendo el aborto libre y gratuito. Semanas más tarde y pese a que miles de mujeres permanecen en sus hogares, los índices de violencia se elevaron.

La problemática está vigente hace miles de años y la pandemia ayudó a visibilizarla. Las respuestas inmediatas de los países respecto a la economía y prevención de violencia están en marcha, pero los expertos proyectan que las consecuencias económicas del COVID-19 incrementarán más la violencia contra la mujer.

El director del Centro de Investigación de la Facultad de Ciencias Administrativas y Recursos Humanos de la Universidad de San Martín de San Marcos de Perú, Arístides Vara-Horna indicó que, ejemplo; existirá más dependencia económica, movilidad laboral, mayor riesgo de acoso y hostigamiento sexual en las fuentes laborales, sobrecargo de cuidado o doble jornada laboral, incumplimiento de pensiones alimentarias y trastocamiento en los roles de género.

“Ahora habrá mayor dependencia económica de las mujeres que son amas de casa y dependen de los ingresos de su pareja, tendrán mayor probabilidad de riesgo de violencia debido a la inseguridad alimentaria y escasez de recursos. Se ha encontrado sistemáticamente que este factor exacerba y vulnera los roles de género”, detalló Vara.

Según el estudio, la mayoría de las mujeres en Latinoamérica desempeña trabajos forzados, mal pagados, de tiempo parcial, inseguros, informales y sin beneficios. Por otro lado, alrededor de 50 millones de trabajadoras domésticas sufrirán explotación. Además, las niñas y adolescentes estarán más expuestas a la violencia sexual en condiciones precarias de vivienda.

El analista explicó que estos tipos de violencia se incrementarán por las consecuencias económicas de la pandemia y más mujeres y niñas, mientras dure la cuarentena y pese a que las medidas se vayan flexibilizando en cada país, sufrirán los efectos de la economía en el silencio de sus hogares por la falta de ingresos y la dependencia económica.

Posibles soluciones

Al mismo tiempo, Vara plantea como solución a este problema que los estados deben pensar en la reactivación de la economía con enfoque de género, tomando en cuenta el impacto que tiene la violencia contra la mujer en la inversión pública. Por tanto, considera que los gobiernos, así como están destinando créditos a las empresas, deben invertir en la prevención de la violencia pos COVID-19 y, de este modo, asegurar la participación de la mujer trabajadora.

“Si no se repiensa las acciones de reactivación económica a futuro y mediano plazo, si es que no se las analiza y no se ve a la inversión pública con un enfoque de género y no se analiza el impacto potencial de la violencia en esas acciones se invisibilizará todo el importante aporte de las mujeres y el impacto pernicioso de la violencia”, apuntó.

Entre tanto, la exjefa de la División de Asuntos de Género en la Cepal e investigadora boliviana, Sonia Montaño, recordó que la crisis económica de 2008 encontró a una región desprovista de redes de protección social. En este sentido, resaltó que en 2020 por la emergencia sanitaria los gobiernos hayan creado bonos de compensación para garantizar los ingresos mínimos familiares.

Montaño destacó que en Bolivia se entregue el Bono Universal, que se reparte por igual a mujeres y hombres desempleados, que envía un mensaje de igualdad de condiciones que podría ser útil para futuras políticas sociales.

“En el caso de Bolivia, una cosa que quiero subrayar que me parece novedosa es que hay un Bono Universal donde hombres y mujeres por igual, aquellos que no tienen salario e ingresos, están recibiendo una subvención del Estado. Aunque la cantidad no sea muy significativa, como concepto es importante que se reconoce que hombre y mujeres pueden recibir ese bono”, afirmó.

RETRASO DE LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA

De acuerdo con el análisis del investigador peruano, la recuperación económica pos COVID tendrá un retraso, ya que se verá afectada por la violencia contra la mujer. Es decir, debido a las consecuencias económicas de la pandemia, las mujeres disminuirán sus recursos y su capacidad de trabajo si no se adoptan medidas de prevención.

Por tanto, disminuirá la salud, el tiempo y dinero que las mujeres invierten, también decrecerá su capacidad de trabajo y cuidado de su familia. “Este cruce de pandemia lo que hará es que el impacto del COVID-19 sobre la violencia tenga efectos multiplicadores en las capacidades y recursos de las mujeres”, explicó.

Entonces, si los gobiernos previenen la violencia podrán recuperar la productividad de millones de trabajadoras y, de este modo, favorecer la economía de cada país. Según el estudio expuesto por Vara y realizado en Perú, Bolivia, Paraguay y Ecuador, el fisco podría recaudar $us 3.342 del valor agrado de las empresas.

Estas declaraciones se realizaron en la ponencia denominada “COVID-19 y la violencia contra las mujeres”, que reunió a tres expertos internacionales de Perú, Bolivia y Alemania. A través de una conferencia virtual, los investigadores puntualizaron los desafíos de los estados para enfrentar esta problemática social. Asimismo, realizaron algunas recomendaciones inmediatas y a largo plazo para prevenir la violencia.