La festividad religiosa de la Virgen de Urkupiña en Cochabamba es una de las más concurridas en el país. (Foto: Revista Destinos).

Jorge Castel / Bolivia Digital

Las actividades previas a la festividad de la Virgen de Urkupiña están congeladas por efecto de la emergencia sanitaria por el coronavirus (COVID-19) y la celebración patronal prevista para el 15 de agosto está a punto de ser postergada.

“Tenemos conocimiento de que en La Paz ya se suspendió el Gran Poder. El día martes (6 de mayo) estaríamos tomando una determinación final, pero, por el momento, queda todo suspendido mientras no haya autorización”, informó el presidente de la Asociación de Fraternidades Folklóricas Virgen de Urkupiña, René Valdez.

Esa festividad comprende una serie de eventos que marcan la vida en Quillacollo entre julio y agosto. Allí tienen lugar tradiciones indígenas con la solemnidad de los ritos católicos y una muestra folklórica diversa, que hacen de esta fiesta uno de los más grandes atractivos de Bolivia.

Se calcula que la fiesta atrae a cerca de medio millón de feligreses y turistas nacionales e internacionales, además de generar un gran movimiento económico.

“Por eso queremos que los directivos de nuestras fraternidades y directivos cuiden y precautelen la salud, que es lo más importante; no creo que se lleve adelante la festividad’, afirmó el directivo.

La pasada semana, la fiesta del Señor Jesús del Gran Poder de La Paz fue cancelada por sus organizadores por el peligro que representa el coronavirus. La determinación dejó preocupados a todos los rubros desde bordadores, bandas, músicos, salones y otros.