Especial F-1 - TED TARIJA - APG

 

Gonzalo Pérez Bejar/Bolivia – Edición impresa

El equipo de 36 especialistas auditores conformado por la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) identificó al menos cinco acciones que evidencian la posible manipulación de los votos posterior a las elecciones del 20 de octubre.

Los especialistas, entre abogados, estadísticos, peritos informáticos, expertos en documentos, en caligrafía, en cadena de custodia y en organización electoral, iniciaron sus actividades el 1 de noviembre reuniéndose con el pleno del Tribunal Supremo Electoral, representantes de los tribunales electorales departamentales e integrantes de las áreas técnicas del Órgano Electoral.

Luego del trabajo, el ente concluyó que hubo “manipulaciones e irregularidades” que no permiten tener certeza sobre el margen de la victoria del candidato Evo Morales respecto a su ocasional contendor  Carlos Mesa.

No obstante, dice el informe entregado al Gobierno el 4 de diciembre, “lo que sí es posible afirmar es que ha habido una serie de operaciones dolosas encaminadas a alterar la voluntad expresada en las urnas”.

Las acciones de manipulación dolosa de los comicios se dieron: a nivel de las actas, a partir de la alteración de las mismas y la falsificación de las firmas de los jurados de mesas. El procesamiento de los resultados, a partir del redireccionamiento del flujo de datos a dos servidores ocultos y no controlados por personal del TSE, hizo posible la manipulación de datos y la suplantación de actas. A ello se suman irregularidades graves, tales como la falta de resguardo de las actas y la pérdida de material sensible.

El informe revela parcialidad de la autoridad electoral, es decir, de los vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), quienes debían velar por la integridad del proceso: “permitieron que se desviara el flujo de información hacia servidores externos, destruyendo toda confianza en el proceso electoral”.

La interrupción “de manera deliberada” de la transmisión de resultados del sistema TREP (Transmisión de Resultados Electorales Preliminares) no fue un accidente ni una decisión basada en fundamentos técnicos, “fue simplemente una decisión arbitraria, cuyo propósito incluyó la manipulación de la infraestructura informática”.

El TREP es un sistema de resultados preliminares no vinculante, que le permite al Órgano Electoral Plurinacional (OEP) presentar resultados con la transmisión de datos e imágenes de las actas desde los recintos de votación.

Este sistema funcionó por medio de una aplicación que se instaló en los celulares del personal temporal que contrató y seleccionó el Serecí (Servicio de Registro Cívico), a excepción del exterior, donde se asignó la responsabilidad del funcionamiento de la aplicación móvil a un encargado de recinto.

La aparición de un segundo servidor no declarado y menos controlado “ni por la empresa auditora ni por el personal técnico del Órgano Electoral lo develó a través de los estudios periciales”.

El equipo es una máquina “Linux AMI virtual” mediante la cual se redireccionaban los datos a un servidor externo “absolutamente manipulable” para afectar al cómputo. Este equipo se encontraba en una red Amazon de Neotec, empresa que modificó de manera inconsulta el software, lo recompiló y liberó, “al punto que hasta aceptó unilateralmente el riesgo de no resolver una falla y remediarlo con sentencias SQL sobre la base de datos”.

Tras la interrupción del TREP, el flujo de información, transcripción, fue redirigido a un servidor denominado BO20, que tampoco pertenecía a los previstos para el TREP en la nube, ni a los equipos físicos de la Dirección Nacional de Tecnología y Comunicaciones (DNTIC).

Los resultados dados a conocer a través de ambos sistemas revelan que la proclamación de la victoria en primera ronda del entonces presidente Evo Morales “fue posible únicamente por un aumento masivo de votos en el final del conteo”.

Esa diferencia fue observada solo en el último 5% del conteo, en el que se presenta la diferencia y cuyas actas fueron revisadas al detalle por el equipo auditor.

Los expertos evidenciaron que muchas actas “ingresaron directamente en el cómputo oficial y que nunca fueron publicadas a través del TREP” y cuyas observaciones llegan al 56%. “Este porcentaje es significativamente más alto que el promedio de la elección (37%)”.

Manipulación de datos
Los auditores detectaron diversas adulteraciones, falsificaciones y manipulaciones en el llenado de dichos documentos, según el informe de la OEA.

“Las acciones identificadas transgreden la legislación electoral boliviana y afectan la integridad de un porcentaje importante de las actas electorales de escrutinio y cómputo revisadas”, sostiene.

Las actas fueron completadas por una sola persona, por ejemplo, en los departamentos de Potosí, Chuquisaca, Santa Cruz y Cochabamba, por ello, sostiene el informe, que de 4.692 actas en formato digital se encontraron 226 con irregularidades.

Custodia de material electoral

En el informe se sostiene que el TSE no mantuvo un protocolo o procedimiento del repliegue del material electoral, en especial los provenientes del exterior.

Tampoco cuenta con documentación que respalde haber cumplido con lo establecido en la Ley 026 del Régimen Electoral en sus artículos 172 y 174, referido a la custodia del material electoral.

Los auditores no constataron la existencia de “actas de recibo o contrarecibos que permitan dar una trazabilidad al material electoral sensible”.

En tal sentido, “el OEP no cuenta con información respecto a fechas de producción o personal responsable de la elaboración de las maletas electorales; medidas de resguardo del material electoral porque existen contradicciones en los informes elevados por las autoridades electorales”.

Actas no confiables

“En este ejercicio no se verificó que los documentos incorporados al sistema de cómputo fueran genuinos ni se descartaron las actas que el equipo de peritos calígrafos identificó con irregularidades y/o manipulación”, sostiene el documento.

Los técnicos sostienen que de 894 actas analizadas, 230 actas no pudieron cotejarse con las listas de electores habilitados (o lista índice), dado que estas habían sido quemadas parcial o totalmente o que no se encontraban en los sobres respectivos.

Tendencia en el último 5%

Los expertos observaron un cambio inusual de tendencia después del 95% de los votos computados.

“Justo en el umbral del 95% se observa una clara ruptura en la tendencia de votación de CC (Comunidad Ciudadana). En términos estadísticos, esto se conoce como discontinuidad y requiere un mayor análisis. Esta ruptura es aún más visible si consideramos la línea de tendencia de los votos obtenidos por el partido MAS, tal como se presenta a continuación”, afirma el documento.

Sustentan su argumento en que al 95% de los votos del TREP computados, Morales obtuvo una diferencia de 488.891 votos (8,7%) respecto a Mesa. “En el 5% final del TREP, el MAS agregó 106.799 votos a esa ventaja, de 290.624 contabilizados en total; lo que amplió su margen de victoria a 10,11%, por encima del umbral requerido para vencer en primera vuelta”, apunta el informe.