Una enfermera descansa en un pasillo cerca de pacientes infectados por Coronavirus. (Foto: EFE)

Erika Ibargüen A. / Bolivia Digital

El Día Internacional de la Enfermera se celebra cada 12 de mayo en todo el mundo.

Esta fecha fue instituida en 1965, día en el que se conmemora el nacimiento de Florence Nightingale, para muchos la creadora de la enfermería moderna, y según varias páginas consultadas por Bolivia Digital, hay más de 20 millones en todo el mundo y cada una de ellas tiene una historia.

Vestidas de blanco y con el cabello recogido, corriendo por los pasillos de los hospitales y concentradas en las salas de atención o terapia, siempre de pie, vigilando a pacientes que llegan con una u otra dolencia, están ellas, las enfermeras que hace más de 50 días cambiaron su rutina diaria por otra mucho más estricta.

Ellas son las vigilantes de primera línea en pacientes con COVID-19 que con valor, desesperación, dolor y sufrimiento salen de sus casas para prestar ayuda a pacientes en los distintos centros de salud en un turno de guardia típico, pero sin dejar de atender otro tipo de casos.

El cambio de rutina, de un día al otro debido al brote repentino del virus, ha cambiado totalmente sus vidas y en esta oportunidad, el periódico Bolivia les da a conocer algunos testimonios de estas valerosas mujeres de blanco.

“Los pacientes que llegan a la sala de emergencias deben esperar en la entrada a que se les haga un breve examen médico. Una enfermera o enfermero -utilizando el equipo de protección recomendado- verifica sus signos vitales y les toma la temperatura”, cuenta Janne Olmos, enfermera del Hospital Obrero.

Droguería Inti, por su parte, realizó una pequeña encuesta a seis enfermeras que prestan su servicio en diferentes nosocomios de algunos departamentos del país y compartió con Bolivia Digital sus testimonios.

Entre ellas está Anabel Collerana, Fátima Soria, Guadalupe Ledezma, Darcy Goitia, Edith Patiño y Martha Limachi.

Marco Antonio Torrico, gerente de la Unidad de Negocio Hospitalario, destacó la labor social que realizan las enfermeras durante la pandemia.

“Las enfermeras tienen un verdadero espíritu de servicio y más ahora que, aunque tengan que destinar más horas y sacrificar tiempo con sus familias, continúan la batalla contra este virus”, aseguró Torrico.

Vocación ante todo

Fátima Soria trabaja hace mucho en la Caja Petrolera de Salud (CPS) de Santa Cruz y considera que una enfermera debe tener una vocación profunda.

Cuenta que antes de la cuarentena se levantaba muy temprano para hacer tareas del hogar, dejar comida para sus hijos, llevarlos al colegio e ir a cumplir el turno, terminar y volver a casa para repetir todo.

“Ahora trabajamos 12 horas al día y otras 12 descansamos. Estamos acostumbradas a trabajar en un área cerrada donde día a día se habla de virus y bacterias. Sin embargo, ahora sentimos un poco de temor porque es una enfermedad desconocida, pero tenemos esperanza en que Dios nos va a proteger”, comentó Soria.

Anabel Collerana ejerce la profesión hace muchos años y dice que «gracias a Dios» mantiene intacta su vocación por el servicio. Trabaja en el área de formación de la Caja Nacional de Salud (CNS), en Santa Cruz.

Con el ingreso del COVID-19, los roles en los turnos han sido cambiantes.

“Hay que estar en constante capacitación, conocer los protocolos del manejo de pacientes, ver el tema de la comunicación y articularlo todo para hacer un buen trabajo. Venimos psicológicamente más preparadas para apoyar a las personas enfermas, sin discriminación”, explicó Collerana, oriunda de Oruro.

Edith Patiño trabaja como enfermera en la Unidad de Hemodiálisis del Hospital Obrero de La Paz. Comenta que el esfuerzo para combatir el COVID-19 en primera línea es grande.

“Hemos estudiado para eso y no podemos decir que no lo vamos a hacer”, aseveró.

Martha Limachi trabaja en Oncovida, también en la sede de gobierno. Ella dice que esta pandemia ha sacado el lado de artistas, pero también de guerrera de sus colegas enfermeras.

“Se escucha mucho que en algunos lugares faltan barbijos, guantes, batas y nosotras no nos quedamos con los brazos cruzados. Ahí fabricamos algunas cosas, aunque sean rústicas, para tratar de cuidarnos al máximo. Tenemos una familia que proteger”, señaló.

Finalmente, Darci Goitia, actual enfermera de la Caja Nacional de Salud (CNS), de Cochabamba, recomienda a la población que asuma el compromiso del autocuidado.

“Es importante que la gente ahora sea mucho más consciente sobre las medidas de seguridad para cuidarnos entre todos”, sostuvo.

Las seis enfermeras, al igual que miles de sus colegas en el país, están en primera línea de contagio del coronavirus y son una pequeña muestra de tantas otras que trabajan horas extra y dejan la seguridad de sus hogares por el servicio a la comunidad.