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Muñeco sufrió mucho por una enfermedad que tuvo en la piel pero fue rescatado por Paola Miranda, una activista por el respeto a los animales que terminó estudiando veterinaria motivada por el amor que tuvo en favor de su mascota.

En tanto, Perlita fue abandonada en una caja pero fue rescatada por Jeymi Saravia.

Esta es la historia de ambas mascotas que el periódico Bolivia presenta en el día de San Roque.

Muñeco

“El perro a diferencia del gato, pese a que los maltrates y los lastimes, cuando llegues a tu casa el té esperará con el mismo cariño, no te va a ladrar, no te va a morder, no se va a resentir, te va a querer igual, por eso hay que respetarlos y cuidarlos”, dijo la presidenta de ZOOE – Conciencia y Respeto Animal, Paola Miranda.

Este domingo se recuerda el día de San Roque el santito de los perros, especialmente de los indefensos y de los que viven en las calles, sin casa, alimento y cuidado, de los cuales algunos lograron encontrar una familia, donde ahora son queridos y mimados.

La Jefa de unidad de Salud Integral de Animales y Zoonosis, Yeimy Saravia, y la presidenta de ZOOE – Conciencia y Respeto Animal, contaron cómo el amor y cariño por los perros y demás animales, cambio sus vidas en un determinado punto, reviviendo ese anhelo de convertirse en veterinarias de niñas y cumpliéndolo después de muchos años.

“En 2008 tuve la posibilidad de ayudar a un perrito que lo atropellaron, y no sabía nada de rescate, no conocía absolutamente nada, y al buscar ayuda encontré a un médico y el me ayudo a auxiliarlo y lo llevamos a un veterinario, me quedó una espinita de lo que había pasado”, contó Miranda.

Ella desde pequeña sentía mucho cariño hacia los animales, pero por diferentes circunstancias de la vida no pudo estudiar veterinaria al salir del colegio, pero retomó su vocación después de 10 años, cuando comenzó a estudiar veterinaria, decisión que fue tomada tiempo después de ayudar al perrito y convertirse voluntaria en una asociación de rescate de animales.

“En 2015 decido entrar a estudiar veterinaria porque había muchos casos que rescatábamos y estaban en lugares alejados, que hasta llegar a un veterinario para que los atienda esos animales morían y para mí era muy frustrante, porque decía si hubiera estudiado cuando yo quería, ahora sería médico y podría ayudarlos”, recordó.

Ahora Miranda se encuentra haciendo el internado para poder recibir su titulación y poder ser una profesional en veterinaria, siendo que ella antes había estudiado administración de empresas, secretariado y diseño gráfico.

Una de las anécdotas que contó a Bolivia fue la del rescate de un pitbull mestizo, el cual se encontraba en la plaza principal 15 de Agosto, ubicada frente al templo de San Ildefonso, donde vecinos del lugar llamaron a la institución para que se llevaran al perro, el cual se encontraba por las calles.

“Apareció el caso del pitbull mestizo y toda la gente decía que le habían echado con agua caliente porque no tenía pelo y su piel sangraba mucho. Armamos un grupo de voluntarios y fuimos tres hasta Quillacollo, lo encontramos, era un cachorro tuvimos mucho miedo en agarrarlo, pero era sumamente manso”, contó.

El perrito quien fue llamado Muñeco, al ser llevado a una veterinaria del lugar fue rechazado inmediatamente, ya que ese centro argumentó que le daba muy aspecto y mala reputación al atender a un perro de la calle.

“Ese también fue otro aspecto porque que decidí estudiar veterinaria, porque en esas épocas no atendían a los perros callejeros, porque les daban asco, o porque le daban un mal aspecto a su negocio y encontrar a quien te ayude era bien complicado”, dijo.

Después de una peregrinación con el cachorro, lograron hacer que lo atendieran, donde evidenciaron que el perrito no estaba quemado sino tenía una sarna que cubría totalmente el cuerpo, por lo cual estaba en tratamiento durante dos años, “mejoraba y recaía, mejoraba y recaía hasta que al final los voluntarios de la asociación dijeron que no iba a sanar y que debíamos hacerlo dormir”, comentó.

“Yo no quería hacerlo dormir, porque el perro parecía una persona, tenía una mirada súper humana, tenía unas ganas de vivir y paso por muchos hogares temporales donde se aburrían y lo devolvían, hasta que en una de esas me recomendaron un veterinario, que tenía una especialidad en enfermedades de piel”, contó.

Al pedir una oportunidad más para Muñeco lo llevó con el veterinario, que en un mes logró curarlo, logrando que se cubra nuevamente su piel y dejara de sangrar por las sarnas que tenía anteriormente.

“Mi esposo me dijo que vamos a hacer con el perrito a donde lo van a llevar y yo le dije no se, me dijo que se vaya a la casa hasta que encuentre un hogar temporal y lo llevamos y nunca más salió de allí, nos encariñamos con el perro y lo adoptamos y nunca más se enfermó hasta el día que falleció”, indicó.

Muñeco murió por que tuvo un problema digestivo, una parte del intestino se le torció y al llevarlo de emergencia a la veterinaria lo operaron mal y a los dos días falleció, pocos perros logran encontrar a una persona que lo recate de la calle, le dé un hogar, el cuidado que se merece, pero Muñeco fue uno de los afortunados.

“Era un perro que te entendía todo, que le podías hablar de todo, era un muy buen perro, fue el más noble que conocí, era un humano atrapado en el cuerpo de un perro, y cuando nació mi hijo, no le hacía nada, más bien daba su vida por cuidarlo y está enterrado en mi casa y hasta el día de hoy nos duele su partida”, conto con nostalgia.

Miranda actualmente tiene nueve perros en su casa, dos gatos y alojando a un gato (que se encuentra en recuperación), dos gallinas y un gallo.

La tradición del día de San Roque en Bolivia viene desde Francia, que, según el calendario católico, marca que el 16 de agosto se recuerda a San Roque, un peregrino nacido en 1295 aproximadamente, que dedicó su vida a curar a todos los infectados de la peste.

Su sacrificio lo hizo reconocer como Santo, especialmente por el amor que les profesaba a las mascotas, compañeras del hombre, entre las que más se distingue el perro.
Hay que cuidarlos los 365 días del año

Perlita

“Los perritos y los gatitos son seres que sienten, cuando uno adopta a una mascota, es una responsabilidad, de tenerlos entre 15 a 20 años, no los abandonemos, no los maltratemos, no nos acordemos de ellos solo un día, como hoy que es el día de San Roque, si no que los cuidemos durante los 365 días del año”, recomendó La Jefa de unidad de Salud Integral de Animales y Zoonosis, Yeimy Saravia.

Contó que desde pequeña siempre quiso ser veterinaria, pero en la ciudad de La Paz no había aún la carrera, por lo cual comenzó a estudiar agronomía.

“Cuando estaba en el segundo año de la carrera se abrió veterinaria en La Paz y pude realizar mis estudios, y posteriormente trabaje en diferentes veterinarias y ya en 2016, llegue como encarada de la casa de la mascota”, comentó.

Ella tiene ocho cachorros y dos gatitos, de los cuales adoptó a tres de la Casa de la Mascota, institución en la que ella trabaja y los demás son de la calle.

Una de las historias que contó fue la de su perrita Perlita, que en primera instancia llegó a la Casa de la Mascota, encerrada en un cajón pequeño junto a su hermanito que lamentablemente falleció por que le dio moquillo y al darle un tic nervioso y ataques convulsivos tuvieron que ponerlo a descansar.

“Pensé que la hembrita, que en ese entonces la llamamos Teresa, estaba enferma, lo que hice es traerla a mi casa, cuidarla y realizar el tratamiento correspondiente y se sano, y ahora es la mascota de mi niña y ahora no se llama Teresa se llama Perlita, y creo que los perritos son más cariñosos, son agradecidos por que no ladra, si no grita de felicidad, entonces cuando nos escucha llegar empieza a gritar”, dijo.

Una tarde tuvo que salir a su trabajo y Perlita no quiso entrar a la casa, la tuvo que dejar en el patio, porque tampoco había nadie en su casa, la perrita había gritado toda la tarde, y cuando ella llegó por la noche la escucho gritar.

“La metí al departamento y a los pocos minutos vinieron a tocar el timbre, cuando bajo eran mis vecinos y me dijeron que la perrita gritaba mucho, nosotros pensábamos que la estaba maltratando”, contó y en ese momento les explicó lo ocurrido y que su mascota tenía la costumbre de gritar por felicidad.

Para su sorpresa al día siguiente una de sus colegas que vive cerca a su domicilio le dice – “Doctora le cuento que hay un caso de maltrato y es en la zona, me han dicho que han visto que alguien estaba ahogando a una perrita y la perrita gritaba y gritaba” – en ese momento ella sin saber que la acusaron, pidió que averiguara el caso.

“Los vecinos al escuchar a mi perrita pensaban que se le estaba haciendo algo, y como es lo que la gente se inventa cosas, habían dicho que a mi perrita la estaba ahogando, y que era mi perrita la que estaba gritando y pensaban que la maltratadora era yo”, contó con risas, “En esa oportunidad pensaron que la maltratadora era yo”.

Así como en el caso de perlita que fue abandonada, y luego encontró un hogar, pese a hacerle pasar calores a su dueña, muchos otros perritos lograron ser acogidos por familias que los quieren y los cuidan, por lo cual Sarabia recomendó sobre todo en esta temporada de pandemia cuidar a los animalitos, cumpliendo con la desparasitación, con todas sus vacunas, tener cuidado al sacarlos a la calle, y en lo posible al volver limpiarlos con champú para bebes, como una manera de desinfectarlos.

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