Feminicidios 2020

 

Ángela Marquez

La legislación boliviana reconoce 16 tipos de violencia que las mujeres soportan en sus hogares, lugares de trabajo o estudio, que al no ser identificadas a tiempo dan paso a muchos otros abusos que, como una espiral, derivan en la muerte de la víctima, como sucedió con las 27 féminas que fueron asesinadas en el país hasta la fecha, las que sufrieron diferentes tipos de agresiones previas a su deceso, señaló la jefa de unidad de Derechos Humanos de las Mujeres, Bolivia Sánchez.

“Hay 16 tipos de violencia que están establecidos en la Ley 348, en el artículo 7: patrimonial, económica, física, feminicida, mediática y otras tantas que muchas veces las mujeres las naturalizan”, explicó la autoridad, dependiente de la Defensoría del Pueblo.

De acuerdo a datos oficiales de la Fiscalía Especializada de Delitos Contra la Vida y la Integridad Personal de la Fiscalía General del Estado, de los 27 feminicidios ocho ocurrieron en el departamento de Santa Cruz, cinco en Cochabamba, cinco en La Paz, tres en Potosí, dos en Pando, dos en Chuquisaca, uno en Oruro y otro en Tarija.

Sánchez observó que la problemática de la violencia contra las mujeres, adolescentes y niñas es una violación gravísima de los derechos humanos que afecta al bienestar y desarrollo de los países. En este sentido, afirmó que la este mal no se refleja solo en los golpes, sino que existen distintas formas de ejercerla. En Bolivia la Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia N° 348 reconoce dichos tipos:

– Violencia Física: Es la que ocasiona heridas en el cuerpo (internas o externas). Estas lesiones pueden ser ocasionadas por el uso de la fuerza física, armas u otros medios y objetos.

– Violencia feminicida: Es el acto de asesinar a una mujer solo por su condición de género, crimen cometido en la mayoría de los casos por una persona con la que se tuvo una relación íntima caracterizada por un ciclo prolongado de violencia, sobre todo física, psicológica y/o sexual.

–  Violencia psicológica: Son las acciones que intimidan, desvalorizan, controlan el comportamiento y decisiones de las mujeres. Las consecuencias de este tipo de violencia se manifiestan en el daño emocional: disminución de la autoestima, depresión, inestabilidad psicológica, desorientación e incluso el suicidio.

– Violencia mediática: Es aquella producida por los medios masivos de comunicación a través de publicaciones, difusión de mensajes e imágenes estereotipadas que promueven la explotación de mujeres, que las muestran como objetos de consumo, las difaman, discriminan, deshonran, humillan o que atentan contra su dignidad, su nombre y su imagen.

– Violencia simbólica y/o encubierta: Es la violencia que no se ve, ya que esta se representa en mensajes, valores, símbolos, íconos, imposiciones sociales, económicas, políticas, culturales y de creencias religiosas que transmiten, reproducen y consolidan relaciones de dominación, exclusión, desigualdad y discriminación, naturalizando la subordinación de las mujeres.

– Violencia contra la dignidad: Toda ofensa verbal o escrita que difama, calumnia y descalifica el nombre, la honra y reputación de la mujer.

– Violencia sexual: Es toda conducta y toda forma de contacto o acceso carnal, genital o no genital, que amenaza y vulnera el derecho de las mujeres al ejercicio a una vida sexual libre, segura, efectiva y plena.

– Violencia contra los derechos reproductivos: Es la acción que impide o limita el derecho de las mujeres a la información, orientación, atención integral y tratamiento durante el embarazo o pérdida, parto y lactancia; a decidir libre y responsablemente el número y espaciamiento de hijas e hijos; a ejercer su maternidad segura y a elegir métodos anticonceptivos confiables.

– Violencia en servicios de salud: Es toda acción u omisión que impide la atención e información oportuna, que pone en riesgo la vida y la salud de las mujeres.

– Violencia patrimonial y económica: Es el poder que se ejerce contra las mujeres para hacerlas dependientes económicamente de los hombres; cuando se controla o limita sus ingresos económicos y la disposición de los mismos, o cuando se las priva de los medios indispensables para vivir.

– Violencia laboral: Toda acción realizada por cualquier persona de cargos superiores, iguales o inferiores que discriminan, humillan, amenazan e intimidan en el trabajo.

– Violencia en el sistema educativo: Todo acto de agresión física, psicológica o sexual en los espacios educativos.

– Violencia en el ejercicio político y liderazgo: Esta forma de violencia se manifiesta por acoso político o violencia política.

–  Violencia institucional: Es toda acción u omisión de servidoras o servidores públicos que retarde, obstaculice, menoscabe o niegue a las mujeres el acceso y atención al servicio requerido.

– Violencia en la familia: Es toda agresión física, psicológica o sexual cometida hacia la mujer por el cónyuge o excónyuge, conviviente o exconviviente, o su familia, ascendientes, descendientes, hermanas, hermanos, parientes civiles o afines en línea directa y colateral, tutores o encargados de la custodia o cuidado.

– Violencia contra los derechos y la libertad sexual: Es toda acción u omisión que impida o restrinja el ejercicio de los derechos de las mujeres a disfrutar de una vida sexual libre, segura, afectiva y plena o que vulnere su libertad de elección sexual.

Dónde denunciar

Las normas vigentes establecen que si una mujer sufre uno o más tipos de violencia puede denunciar de manera inmediata en los Servicios Legales Integrales Municipales (SLIM), la Fuerza Especial de Lucha contra la Violencia (FELCV), la Fiscalía o Ministerio Público, el Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges), Instituto de Investigación Forense y Centros de Salud (IDIF), la Defensoría del Pueblo y los Servicios Integrales de Justicia Plurinacional (SIJP). Estas entidades tienen la obligación de recibir la denuncia, atenderla y brindar protección a la víctima en caso de que su integridad o su vida corra peligro.

La jefa de la unidad de Derechos Humanos de las Mujeres de la Defensoría del Pueblo señaló que estas garantías son posibles debido a que Bolivia cuenta con una de las normativas más completas a nivel regional.

En 2019 se reportaron en el país 117 feminicidios

En Bolivia solo en 2019 se registraron 117 feminicidios, de acuerdo a datos de la Fiscalía General del Estado, de los cuales el departamento de La Paz fue donde se produjo la muerte de 36 mujeres.

Según el informe de la entidad, en la pasada gestión se registraron 31.293 denuncias por violencia familiar, 1.909 violaciones, 1.308 agresiones sexuales a niños, niñas y adolescentes, 79 raptos, 1.959 denuncias por abuso sexual, 142 por acoso sexual, 36 por lesiones graves y leves, 184 casos de substracción de menor y 213 casos de homicidio-suicidio.

La mayoría de estas denuncias no cuentan con sentencias debido a la retardación de la justicia o porque el proceso fue abandonado.

Estos delitos están contemplados y penados por la Ley Nº 348: Ley integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia.

“Hablamos de retardación de justicia, de impunidad, eso es algo que la Defensoría del Pueblo está verificando a diario. Trabajamos con las instituciones para acelerar, en la medida de las posibilidades, los procedimientos para que se obtengan las sentencias”, dijo Bolivia Sánchez, la jefa de la unidad de Derechos Humanos de las Mujeres de la Defensoría del Pueblo.

Agregó que esa institución siempre estará a disposición de las mujeres que necesiten ayuda, guía e información. También mencionó que uno de los detonantes para que exista este tipo de violencia es el hecho de la formación desde las familias, el tema cultural, cómo una madre educa a su hijo y el ejemplo que les dan.

“¿Cómo estamos educando a nuestros hijos varones?, ¿cómo estamos educando a nuestras hijas? Tenemos una cultura patriarcal que viene desde muy atrás, en la que las mismas mujeres están de acuerdo con que a la mujer que no hace caso hay que ponerle un correctivo, que la mujer solo debe dedicarse al hogar, que tiene que pedir permiso al esposo para salir. Eso está muy arraigado en nuestra cultura”, argumentó Sánchez.

La responsable defensorial señaló también que una mujer no debe tener miedo de pedir ayuda ante cualquier hecho de violencia.

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