El avispón asiático depende de que sus reinas formen nuevos nidos en Sudamérica para ampliar su distribución. (Foto: ANF)

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El avispón gigante asiático debe superar barreras naturales como las zonas desérticas entre Estados Unidos y México, y recorrer por regiones montañosas para llegar a Sudamérica, pero imprevistamente puede ser trasladado en contenedores de carga por vía marítima o fluvial y saltar los continentes.

El especialista en avispas del Museo Nacional de Historia Natural del Paraguay, Bolívar Garcete-Barrett y el presidente de la Sociedad de Entomología de Bolivia, Jaime Rodríguez, coincidieron al deducir que la avispa (Vespa mandarinia), la más grande del mundo que llegó a la costa oeste estadounidense, «puede ser detenida por las barreras desérticas antes de ingresar a Sudamérica».

Ambos expertos explicaron que Vespa mandirinia en su área de distribución natural en Asia, está en zonas templadas y sólo consigue bajar a regiones tropicales de la península de Malasia, a través de las cadenas montañosas que son de su preferencia y no está adaptada al clima tropical caliente o áreas secas y desérticas.

«Si las nuevas reinas logran pasar la barrera desértica, lo más probable es que se distribuyan por las cadenas montañosas», advirtieron los biólogos.

Garcete-Barrett y Rodríguez revelaron que, regularmente los avispones asiáticos pueden recorrer hasta ocho kilómetros por día buscando alimentos, pero lo hacen de ida y vuelta hasta su nido, por lo que dependen principalmente de que las reinas formen nuevos nidos para ampliar su área de distribución.

Pueden ser «un problema en el futuro», pero actualmente ya existen especies de avispas invasoras que están en Sudamérica y en Bolivia, donde se las debe «monitorear porque es posible que ya se hayan establecido», revelaron.

Sin embargo, consideran que las avispas son un grupo muy útil para el ser humano por ser polinizadoras de muchas plantas y un control biológico de plagas.

Impacto de invasión

Si Vespa mandarinia desarrolla poblaciones importantes en Sudamérica puede tener un «impacto en la naturaleza, y ser una amenaza para otros insectos como las mantis, abejas y otras avispas», afirmaron ambos investigadores.

Con 3,5 centímetros de largo y hasta siete centímetros de envergadura con las alas abiertas, y al ser predadores específicos, se acercan al nido de las abejas y comienzan a decapitarlas con sus tenazas, luego saquean sus larvas. Un panal puede ser destruido en cuestión de horas, un solo individuo es capaz de matar hasta 40 abejas por minuto.

Según algunos estudios científicos las abejas son cruciales para la alimentación humana, sin ellas no habría vida en el planeta, porque de cada 100 productos alimenticios, 70 dependen de su función de polinizadoras.