Infografía Yuri Rojas/Ahora EL PUEBLO

.Roberto Medina Buezo/Crónicas/

Desde marzo de 2020, el ritmo de vida cambió por completo entre los bolivianos debido a la pandemia del coronavirus (Covid-19). Todas las actividades experimentaron una transformación para adecuarse a la nueva realidad, y la delincuencia no es la excepción porque los antisociales se dieron modos para continuar sus actividades ilícitas, pese a las restricciones.

Robo de teléfonos celulares, atracos a domicilios y en vía pública, estafas vía internet, engaños con productos falsificados, microtráfico y agresiones sexuales, entre los delitos más comunes, se reportan a diario, lo que muestra que los delincuentes adecuaron su modus operandi a las nuevas condiciones.
Santa Cruz, El Alto, La Paz y Cochabamba son las ciudades con mayores índices delictivos del país y cada urbe tiene zonas y regiones específicas donde el peligro es constante, sobre todo cuando cae la sombra de la noche.

Ciudad insegura
La Ceja, en la ciudad de El Alto, es un área neurálgica para el transporte público, un lugar de alta concentración de personas que los delincuentes aprovechan para robar celulares.

“Lastimosamente la gente tiene la mala costumbre de usar sus teléfonos en todo momento, incluso cuando camina, y esto la vuelve vulnerable y un blanco fácil para los antisociales”, manifestó el sociólogo Luis Castro.

Los delincuentes que operan en la Ceja rondan entre los minibuses y “jalan” (sustraen) los dispositivos cuando los pasajeros los usan dentro de los vehículos, pese a que la Policía recomienda no hacerlo.

Para la Policía y las víctimas es difícil dar con ellos y reconocerlos porque ahora, con la excusa de cuidarse del Covid, usan barbijos y lentes oscuros.

“Operan todo el día, pero sobre todo en las noches, cuando la gente retorna de sus trabajos (…) Por la pandemia, más gente está dedicada al comercio informal y prácticamente abarrota las calles, entonces estos ladrones, que en su mayoría son adolescentes, corren entre las multitudes para evitar ser detenidos”, contó el cabo de la Policía Jorge Kantuta.

Las avenidas Juan Pablo II, 6 de Marzo, el Cruce a Villa Adela y las zonas 16 de Julio, Villa Tunari y 12 de Octubre, entre otras, son consideradas por los vecinos como “zonas rojas” porque desde ahí operan múltiples organizaciones criminales.

Pese a las restricciones, en la Ceja y la zona 12 de Octubre la atención de bares, cantinas, alojamientos y lenocinios es normal y los clientes acuden masivamente como si su salud no estuviera en riesgo.

Desde las 18.00, la atención en estos negocios es constante y cuando los clientes se retiran, en completo estado de ebriedad, se exponen a robos, atracos y golpizas que, en muchos casos, pueden costarles la vida.

“Los borrachos salen de los locales y afuera los están esperando los delincuentes que los pegan sin pena, mientras les quitan sus celulares, billeteras, zapatos y chamarras. Nosotros solo miramos para otro lado porque si decimos algo o nos metemos podemos correr la misma suerte. Solo rezamos para que no les hagan daño, ya que la Policía rara vez aparece”, contó Jacinta, una mujer que desde hace 12 años se dedica a la venta de anticuchos en la calle 3 de la Ceja.

Unas cuadras más abajo, la suerte para los parroquianos no varía mucho porque también son atracados cuando salen de los prostíbulos, en su mayoría clandestinos.

En el caso de las zonas que están ubicadas hacia el norte, los que más corren riesgo son los taxistas, debido a que en esos sectores, cuya característica es la poca iluminación de las calles y avenidas, son asaltados por grupos delincuenciales que les quitan sus vehículos y en algunos casos les arrebatan la vida.

En estos sectores también son frecuentes los robos en domicilios particulares perpetrados por bandas delictivas, cuyos integrantes no dudan en hacer uso de sus armas de fuego para matar a quien se interponga.

La presencia policial es esporádica, por ello los vecinos decidieron hacer justicia por su cuenta, los linchamientos son frecuentes, seguidos de pactos de silencio para que los incitadores o autores materiales no sean delatados.

Urbe paceña
A solo 30 minutos de viaje en un motorizado del sector público se ingresa a la urbe paceña, donde la actividad delictiva es similar, ya que lo que más proliferan son los robos de carteras, estafas vía internet, agresiones sexuales y los atracos en vía pública.

Las plazas Pérez Velasco, San Francisco, Garita de Lima, San Pedro, Avaroa, avenidas Montes, Buenos Aires, América, El Prado, el Barrio Chino son lugares donde más delitos se cometen, por ello la Policía refuerza los patrullajes y controles en esos lugares.
El director de la fuerza anticrimen paceña, coronel Douglas Uzquiano, explicó que el personal del Departamento de Análisis Criminal e Inteligencia (DACI) realiza patrullajes preventivos en determinados horarios y en los sitios más peligrosos.

“En El Prado inician los controles a partir de las 17.00, aunque también se ejecutan al mediodía para disuadir a los antisociales. Antes de la llegada del Covid-19, El Prado era un lugar peligroso para universitarios y estudiantes de colegios por la constante presencia de asaltantes, pero ahora las víctimas son los trabajadores que, por los nuevos horarios laborales, salen a almorzar cerca (de esas inmediaciones).

Entre las 03.00 y 05.00 hay más frecuencia delictiva en alrededores de la plaza San Francisco, avenida Montes y plaza Garita de Lima, las víctimas son personas que salen de los bares que atienden de manera ilegal.

En esos horarios son frecuentes los atracos con cuchillos, acogotamientos y las agresiones sexuales a mujeres de cualquier edad que, por uno y otro motivo, están en esos espacios.

En otros sectores lo que más abunda es el microtráfico de sustancias controladas como la marihuana, los repartidores ofertan droga a niños y adolescentes.

Los atracos son menores que en el centro de la ciudad, aunque los protagonistas en estos casos son bebedores consuetudinarios que roban lo que pueden para costear sus vicios.

“Alertamos a la ciudadanía para que deje de ir por esas zonas (…), que esté atenta, ya que se ha evidenciado que perjudica el uso del teléfono celular porque las personas dejan de percibir lo que pasa a su alrededor por ver el monitor. Solo pedimos a la gente que esté atenta a lo que pasa a su alrededor, que evite transitar en horarios nocturnos, que vaya por calles iluminadas —en ningún caso sola— y no ostenten sus objetos de valor”, aconsejó.

Otra de las modalidades delictivas que ha dejado muchas víctimas es la supuesta entrega de productos por delivery, que son ofertados en redes sociales, principalmente en internet.

En estos casos, los compradores se ven sorprendidos por delincuentes que, con la excusa de entregar un producto determinado, los citan a lugares alejados de la ciudad.

“Quise comprar unas zapatillas deportivas para mi hijo y el supuesto vendedor que contacté en Facebook me citó por Sopocachi en horas de la noche. Yo llegué sola, el hombre se identificó, se aseguró que esté sola y me amenazó con un cuchillo. Le tuve que entregar mi dinero, celular, chamarra y algunas joyas. El lugar tenía poca iluminación y no pasaba ni un carro para pedir ayuda”, contó Margarita Ch., en dependencias policiales.

Las estafas en redes sociales son también el pan del día porque los antisociales hacen una serie de ofertas fraudulentas por las que piden el depósito de diversas sumas de dinero a cuentas particulares; sin embargo, en el momento de la entrega, brillan por su ausencia.

“Todos estos hechos delincuenciales tienen que llamarnos a la reflexión porque, al margen del trabajo policial, la población también debe ayudarnos. No podemos seguir actuando de manera irresponsable”, enfatizó Uzquiano.

En las ciudades de Santa Cruz, Cochabamba, El Alto y La Paz.

Drogas, prostitución y pandillas

Las pandillas
En la ciudad de Cochabamba, las zonas de Cala Cala, San Miguel, 6 de Agosto, América oeste, parque Mariscal Santa Cruz y el centro de la ciudad de Cochabamba concentran la mayor parte de delitos, como venta de drogas, conformación de pandillas, robos, violaciones y violencia intrafamiliar.

El mapeo delictual preelaborado por el Ministerio de Gobierno en 2016 no ha variado sustancialmente. Las zonas que concentran la mayor parte de los hechos delictivos son Cala Cala, San Miguel, 6 de Agosto, parque Mariscal Santa Cruz y el centro de la ciudad y entre los delitos más frecuentes se enfatiza en los cometidos contra la propiedad, delitos contra las personas, robo de vehículos y motos, contra la libertad sexual, hechos de tránsito, conformación de pandillas y venta de drogas.

Las denuncias por robo de vehículos y motocicletas se presentan más en el barrio Cobija, el paseo de El Prado y la plaza 14 de Septiembre.

De acuerdo al mapeo delictual, la conformación de pandillas se ha proliferado en siete zonas de la ciudad de Cochabamba, la mayoría en la zona del aeropuerto, parque Mariscal Santa Cruz, Valle Hermoso, zona central y Cala Cala.
La actividad de microtráfico se presenta en 58 puntos distribuidos en las zonas de la América, 6 de Agosto, San Miguel, zona central, Muyurina y Cala Cala.

“Hemos viajado con mi pareja a Cochabamba para conocer el teleférico y el Cristo de la Concordia, pero a pesar de que estuvimos por ahí en la mañana, una banda de inhaladores de clefa nos interceptó. Pese a que corrimos y pedimos ayuda, nadie quiso meterse. Nos han robado los celulares y las billeteras. Cuando denunciamos en la Policía, los uniformados nos indicaron que las actividades delictivas en ese sector se habían vuelto cotidianas y como respuesta solo nos dijeron que tratarían de intensificar los patrullajes para detenerlos”, relató Juan Carlos Maldonado.

Drogas y prostitución
Pese a que la ciudad de Santa Cruz es la única del país que tiene el patrullaje policial aéreo con helicópteros, lo que refuerza la sensación de seguridad, los crímenes no cesan y por la emergencia sanitaria se incrementaron, ya que los delincuentes operan con mayor frecuencia y violencia para conseguir la mayor cantidad de dinero posible.

Las zonas como el Plan Tres Mil, Los Lotes, la Villa Primero de Mayo y la Pampa de la Isla son las más inseguras, según los propios cruceños, porque en ellas se cometen crímenes como robos, atracos, asaltos, violaciones, robo de vehículos y hasta secuestros expres.

Estas zonas son habitadas en su mayoría por migrantes del occidente, que en muchos casos aplican sanciones con mano propia.
La Policía no se da abasto para atender todos los requerimientos de los vecinos, por ello pide a menudo la colaboración de los propios ciudadanos.

“Esas zonas se asemejan a las favelas brasileñas porque hasta la Policía tiene miedo de ingresar. Ahí es la ley del más fuerte y a los vecinos solo les queda cuidarse ellos mismos o incluso hacerse amigos de los delincuentes para que no les hagan nada”, contó Carola Vaca.

En el centro de la ciudad fueron identificadas las áreas circundantes al mercado Los Pozos y del mercado La Ramada, como las zonas donde se corre más riesgos.

“Ahí asaltan a cualquier hora porque hay bastantes delincuentes que se drogan a diario. La prostitución también es otro de los factores de inseguridad porque llegan hombres de todos lugares para ver a las chicas, entonces la inseguridad es latente”, afirmó el teniente Luis Loayza.

La Policía remarcó la importancia de que la ciudadanía sea más consciente de sus actos porque cuando se comporta de manera irresponsable puede atraer a los antisociales.