Exministros de Añez en el acto de posesión en el Palacio Quemado. (Fotos: Archivo)

• Romina Montoya /

La exministra de Comunicación Roxana Lizárraga afirmó que Arturo Murillo, exministro de Gobierno, fue quien mandaba en el régimen de facto, decidía qué ministros se iban y a quiénes cambiaban. Mencionó que por solicitud de Murillo y del empresario Samuel Doria Medina fue designado como ministro de Salud Marcelo Navajas.

Lizárraga, quien se encuentra en Washington (Estados Unidos), detalló en una entrevista que Añez estaba indecisa para elegir a su ministro de Gobierno: Murillo o el exdiputado de Unidad Demócrata (UD) Tomás Monasterio; al final se decidió por el primero ante la sugerencia de Samuel Doria Medina.

“Murillo se movió con mucha gente para que lo puedan apoyar, porque quería ser ministro de Gobierno y la relación con Añez, que era muy fuerte, lo ayudó bastante”, dijo.

En 2020, durante el gobierno transitorio de Añez, hubo casos de corrupción como los gases lacrimógenos y respiradores españoles, mientras ambas exautoridades asumían cargos como ministros.

Roxana Lizárraga jura como ministra de Comunicación.

Lizárraga reveló que el señor Erick Foronda fue contratado a sugerencia de Murillo para instaurar un ministerio paralelo y controlar a los medios de comunicación mediante la publicidad, además de indicar que pretendían sacar dinero para una supuesta encuesta de imagen de Jeanine Añez para su candidatura a presidenta en las elecciones nacionales de 2020.

“Recibí la visita del señor Foronda en mi despacho y me comentó que por instrucciones de Murillo se haría una encuesta para la imagen de la Presidenta y yo le respondí que él no era mi jefe y que del Ministerio de Comunicación no saldría un solo centavo. Le sugerí que no perdiéramos el tiempo disfrazando las cosas, a partir de ello comenzó a desvirtuarse todo el proceso cada vez más, yo me sentía muy mal y lo denunciaba”, expresó.

A ello agregó que los representantes de la Iglesia Católica, encabezados por monseñor Eugenio Escarpellini, se reunieron con la presidenta Añez, a quien le manifestaron su preocupación sobre la presencia del señor Foronda en su círculo muy cercano.

Indicó que por rumores escuchó algunos hechos de corrupción y recaudación de fondos que se daban en reuniones para la campaña política de Añez.

“No pude llamarle porque era difícil acercarse, pero cuando tuve pruebas reales, no palabras, se las presenté y se alejó a algunos funcionarios, como por ejemplo había una persona que se dedicaba a cobrar para puestos en el gobierno, se la despidió”, afirmó.

Lizárraga en conferencia de prensa.

En torno a los hechos suscitados en Senkata, la exministra se refirió a las negociaciones que efectuó su persona para adquirir los agentes químicos porque tenían la información de que gente extranjera haría volar la planta de Senkata. Sin embargo, cuando se enteró que se adquirieron estos materiales químicos, pensó que eran para devolverlos, pero no fue así.

Agregó que cuando el gabinete se enteró del deceso de las cinco personas fallecidas en Senkata, el ministro Murillo vino todo sofocado, arguyendo que por todo y por nada lo hacían venir, restando importancia a la muerte de las cinco personas.

“En mi primera intervención, recuerdo que vino sofocado al gabinete, lo primero que dice es: ‘No nos pueden hacer corretear por cinco muertos. Estoy aquí, allá, tengo tanto trabajo, hay cosas más fuertes’. Yo le dije: ‘Ministro, prepare su despacho y su salón de conferencias porque el conteo de muertos no lo dará en el Palacio’, y se quedó callado”, detalló antes de expresar que posteriormente Murillo le pidió no pelear.