Parece imposible, o por lo menos inaudito e inverosímil, que alguien quiera ayudar al virus que amenaza al mundo entero: sería como tomar partido por la muerte.

Pero ocurre que un partido político boliviano, el que sigue al cocalero Morales, está lanzado a derribar las barreras que se han levantado para evitar el avance del virus.

Personas, que al parecer actúan por dinero o por ignorancia, se han lanzado a campañas para romper la cuarentena, que fue dispuesta para impedir el paso del virus, o por lo menos para demorarlo un poco.

Grupos irracionales han decidido romper la cuarentena en El Alto y en Riberalta, movidos por intereses políticos que convienen al partido del cocalero Morales.

Los rastros de la relación del partido del cocalero con el virus se remontan a los años en que el partido que él dirige gobernaba el país y decidió no invertir en infraestructura sanitaria.

Quizá sin saberlo, o no, le estaba preparando el terreno al virus, le estaba dejando todo abonado para que cuando llegue siembre la muerte y desate la mayor mortandad que registra la historia de Bolivia.

Que haya preferido construir polideportivos o canchitas, todo con sobreprecios, en lugar de invertir en hospitales o postas sanitarias, quiere decir solamente dos cosas: o es muy pero muy ignorante o estaba aliado con el virus.

Los aliados del virus no son solamente el cocalero Morales y sus seguidores, sino también algunos medios y periodistas que han decidido criticar las medidas del gobierno de la presidenta Jeanine Áñez.

Dicen que ha cometido errores, pero no los mencionan. Sin embargo, el gobierno de la señora Áñez ha decretado cuarentena mucho antes que otros países. Por ejemplo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cometió el error de menospreciar el peligro del virus y dijo que prefería ver a la economía a todo vapor porque una parálisis podría matar más gente que el virus.

Luego, el señor Trump admitió su error y decretó cuarentena con el recién adquirido criterio de que una vida vale más que toda la economía.

Jair Bolsonaro, el presidente de Brasil, también se mostró temerario con el virus, ya que dijo que todos los demás eran unos exagerados, hasta que admitió su error.

Y el Presidente de México estuvo en la lista de los que cometieron errores y luego los corrigieron. Se reía de quienes habían decretado cuarentena, pero después tuvo que decretarla, sin ruborizarse.

¿En qué se equivocó la presidenta Áñez? Dictó la cuarentena cuando había que dictarla. Le dio más fuerza con el estado de emergencia. Todo eso mucho antes de los gobernantes de otros países.

Si ha acertado y eso le ayuda en su imagen, no es nada electoral. Pedirle que no tome esas medidas porque ella es candidata sería pedirle un absurdo.

Lo que se debe entender es que el partido del cocalero Morales sabe que cuando llegue el golpe más duro del virus, los ciudadanos van a saber que el responsable es el gobierno que dejó al sistema de salud sin equipos ni médicos.

Y eso es algo que el cocalero Morales deberá responder ante el país. Por el momento tendría que dejar de mostrarse como aliado del virus.