Foto: Ruth Márquez

Williams Ramírez /

Es un colibrí rutilante que, al ver a otro de su misma especie, levanta vuelo y empieza una feroz batalla que dura escasos segundos, tiempo suficiente para que el invasor salga huyendo perseguido por el también llamado picaflor, como si se tratara de naves de guerra, en segundos cruzan varias cuadras con movimientos evasivos y una destreza sin igual.

Cruel persecución que dura otros segundos para que la pequeña ave retorne victoriosa y se pose nuevamente en la misma rama, cuidando celosamente su dominio con flores cargadas de néctar, mientras mira el cielo buscando otro invasor para darle un escarmiento. Así son los colibríes, pequeños, hermosos pero muy territoriales.

Colibrí cometa (Sappho sparganurus) es inconfundible y espectacular colibrí de los altos Andes. (Foto: Gabriela Villanueva)

Mide 13 centímetros, ése es el tamaño de esta ave, el Colibrí Rutilante (Coruscans), es fácil de avistar en la urbanizada ciudad.

Es considerada un ave “grande”, de color verde brillante con un estrecho parche azul violeta iridiscente desde debajo del pico hasta detrás de la región auricular y un parche grande azul purpúreo también iridiscente desde el centro del pecho hasta el abdomen.

En Bolivia hay 79 especies de colibríes de las 343 que existen en el mundo (el 23%), según datos de la Presidenta del Club Ornitológico de La Paz, Sofía Lottersberger.

Los colibríes o picaflores son aves de extraordinaria belleza, inteligencia y muy agresivos, según Sofía, ellos pueden atacar a aves mucho más grandes, incluso a águilas, especialmente si perciben una amenaza a sus polluelos.

Los colibríes mueven sus alas de tal forma que pueden volar hacia adelante y hacia atrás, arriba, abajo, de lado y pueden mantenerse estacionarios como elevados en el aire, incluso se pudo observar a alguno que lo hizo de cabeza, sus 80 a 200 aleteos por segundo les dan esa característica única en el planeta.

En la hoyada paceña al menos cinco especies se pueden observar, el picaflor gigante (Patagona gigas), picaflor rutilante (colibrí coruscans), picaflor vientre blanco (Amazilia chionogaster), colibrí colilargo menor (Lesbia nuna) y el colibrí cometa (Sappho sparganurus), que tiene un bello plumaje que lucen los machos en la cola, un rojo vivo que contrasta con su verde plumaje. Este último declarado patrimonio paceño en 2017 por sus colores.

El Patagona gigas es el picaflor más grande del mundo, mide un poco más de 18 cm. Es de color marrón claro con la parte inferior de color blanco. Se le reconoce por su forma de volar, más lenta que la de otros colibríes y se lo puede ver en el nuevo billete de 10 bolivianos.

Para la bióloga y fotógrafa Gabriela Villanueva, el colibrí que debería ser reconocido es el colibrí negrito (Aglaeactis pamela), que sólo se encuentra en Bolivia, es de tamaño pequeño, de unos 9 a 9,5 centímetros de altura, según el libro Aves de Bolivia: guía de campo, de Sebastian Herzog. Gracias a su pequeña estatura y su peso, cinco gramos aproximadamente, puede ser más rápido en su vuelo.

La fotógrafa Ruth Márquez, miembro del Club de Observadores de Aves Cochabamba (COAC), en 2017 encontró por la zona de la represa de Corani, a 75 kilómetros de la capital cochabambina, un “santuario” de colibríes negritos (Aglaeactis pamela).

Cuando “estaba a un kilómetro de la represa, vi volar a un colibrí rápido y escuché su trinar que es tan especial y esperé a ver su espalda, con el sol se encendió un celeste vivo. Pensé que era uno solo, pero eran varios negritos, era impresionante, por mucho tiempo fue mi lugar favorito, iba cada dos semanas para ver su rango de distribución, que era de menos de medio kilómetro”, recuerda Márquez, quien posiblemente sea la primera en registrar esta ave. Hoy, el lugar fue deforestado, se sembró papalisa y los negritos se fueron.

La distribución de este picaflor se esparse desde las regiones montañosas de Perú, Ecuador y Bolivia hasta Chile y Argentina.

El colibrí negrito (Aglaeactis pamela) es una especie endémica de Bolivia, no se lo encuentra en ningún otro lugar del mundo. (Foto: Ruth Márquez)

EL REFUGIO DE SAMAYPATA

Para los amantes de los colibríes existe un refugio, un espacio que nació por iniciativa del biólogo especializado en ornitología Saúl Arias, quien junto a su esposa, de la misma profesión, inició la construcción de un lugarcito para estas maravillosas aves.

Todo inició hace once años por la inquietud de sus hijas, quienes encontraron a varios colibríes sin vida en su terreno cuando se trasladaron a vivir a Samaypata, en Santa Cruz. El frío mató a los pequeños ejemplares y por eso iniciaron una reforestación del lugar y la floración del mismo para que las aves puedan alimentarse.

Fue mucho amor invertido en el terreno, creando jardines y plantando árboles, arbustos y plantas para que ni un picaflor muera por bajas temperaturas o de inanición.

Se creó así un lugar único, donde el humano puede ver a escasos metros muchos ejemplares de colibríes. Con poca suerte cinco tipos de colibríes, mientras que con más fortuna se pueden observar 11 especies de las 18 que visitan el Santuario en un día.

“Nuestro objetivo es tener un año completo, un ciclo de floración porque de junio a diciembre tenemos un déficit de néctar, por las heladas mueren las flores y con ellas los mosquitos que son los alimentos base de los picaflores”, explica Arias. 

Para subsanar este problema se instalan bebederos de agua azucarada que sirven como néctar para los diminutos alados

El lugar se encuentra a 3,5 kilómetros de Samaypata, a tres horas del centro de Santa Cruz, donde las aves cohabitan con otras 50 especies típicas de la región. 

Con el tiempo, Saúl se dio cuenta de que cada especie tiene una determinada particularidad, detalle que no se encuentra en los textos académicos. Por ejemplo, el colibrí cola de raqueta (Ocreatus underwoodii) alcanza altas velocidades por su colita que hace de timón aéreo y le da mejor manejo de su vuelo para huir de sus similares, esquivar obstáculos que van desde árboles hasta los visitantes humanos.

Investigaciones señalan que los colibríes podrían ser las aves más inteligentes del planeta, por el tamaño de su cerebro en relación a su cuerpo. Pero este extremo fue ampliamente verificado por Arias, quien asegura que el ermitaño canela (Phaethornis pretrei) es el más inteligente, es el más tranquilo de los picaflores, no pelea y cuando se ve amenazado vuela al ras del suelo, volviéndose invisible.

El colibrí rutilante​ o chillón común (Colibri coruscans) con sus polluelos. (Foto: Gabriela Villanueva)

Otra característica de esa especie es que crea una simbiosis con el humano, al que usa como protector, ya que otros picaflores no se acercan al hombre y él aletea muy cerca con recaudo.

Entre los colibríes más interesantes está el brillante frentivioleta (Heliodoxa leadbeateri), es rechoncho y con un pico grueso, su plumaje es verde esmeralda brillante. El macho tiene la frente azul o violeta y la garganta verde iridiscente que parece oscura desde la mayoría de los ángulos. La hembra tiene escamas blancas en las partes inferiores y un “bigote” blanco. Este espécimen habita las copas de los árboles.

En el refugio también se encuentra otra especie muy rara, es el colibrí enano o mosquito, picaflor enano (Microstilbon burmeisteri), que es de los más pequeños del mundo, según Arias mide de 4,5 a 6 centímetros y pesa de dos a tres gramos. Muchas veces se confunde con abejorros, incluso por su forma de volar, difícil de avistar.

“También se conoce como estrellita cola delgada y cuando vuela cerca realmente parece un abejorro, si se enfoca la mirada en su vuelo, recién se lo reconoce, es muy bonito colibrí, lo vi en Samaypata, en el Refugio”, explica Villanueva.

El colibrí cola de raquetas o colibrí cola de hoja​ (Acreatus underwoodii) mide 12,7 cm de longitud. (Foto: Gabriela Villanueva)

CURIOSIDADES DE LOS COLIBRÍES

1. Existen unas 340 especies de colibríes. Estas pequeñas aves sólo se pueden encontrar en el continente americano.

2. El colibrí zunzuncito pertenece a la especie más pequeña de los colibríes. También es el pájaro más diminuto del mundo. El zunzuncito mide alrededor de cinco cm, y pesa unos 1,8 gramos.

3. El Patagona gigas o colibrí gigante es el colibrí más grande del mundo. Suele medir 20 cm y puede pesar hasta 24 gramos, tiene un cuerpo alargado y su forma de volar es más lenta.

4. Su corazón en estado de reposo late entre 500 a 700 veces por minuto y en estado activo puede latir 1.200 veces por minuto.

5. Gastan gran cantidad de energía por el vuelo. Por lo tanto necesitan comidas frecuentes, en un día consumen hasta cinco veces su peso corporal.

6. Los colibríes no pueden caminar o saltar. Sin embargo, usan sus patas para rascarse y para posarse sobre las ramas.

7. Viven de 3 a 5 años en su hábitat natural. Existen casos donde algunos colibríes llegaron a los 10 años de edad.

8. Es capaz de volar en cualquier dirección: hacia adelante, hacia atrás, arriba, abajo e incluso de cabeza.

9. Pese a su pequeño tamaño, los colibríes son una de las especies de aves más agresivas. Suelen atacar a los arrendajos, cuervos y halcones que infringen su territorio.

10. Puede aletear entre 50 hasta 200 veces por segundo.