Los treinta y seis días de paro-bloqueo impulsados por el Comité Cívico de Santa Cruz no solo han ocasionado un enorme daño económico a ese departamento, sino también se han cometido acciones ilícitas que van en contra de las leyes vigentes en el país. Se ha delinquido y esos delitos deben ser adecuadamente investigados y sancionados como corresponda.

Cuando menos la muerte de cuatro personas es un primer resultado de acciones directas originadas en los bloqueos ejecutados por grupos de choque al servicio de la dirigencia cívica. Hay, por tanto, personas y familias que han sido víctimas de estas acciones, que han perdido a sus seres queridos, hogares que se han llenado de luto.

Se han destruido y malogrado bienes privados, comercios, vehículos de transporte público y privado, se ha agredido a personas y se les ha causado lesiones graves y leves, se han saqueado establecimientos comerciales e incluso viviendas particulares.

Se ha destruido propiedad pública, se han talado árboles para los bloqueos, se han cavado zanjas en rutas urbanas y en carreteras, ocasionando daños de consideración, se han destruido aceras en las principales avenidas de la ciudad, se ha llenado de escombros y basura, lo cual no solo ha representado un costo no previsto en la limpieza de la ciudad, sino también un atentado contra la salud.

Se han tomado edificios públicos y de organizaciones sociales, se ha incendiado la sede de la Federación de Campesinos y se ha saqueado la oficina de la Central Obrera Departamental, se ha atacado la Casa de la Mujer y de la Federación de Mujeres Campesinas, entre otros.

Se ha amenazado y agredido a periodistas, se han destruido sus equipos de trabajo, se les ha impedido desarrollar su labor, se ha pretendido tomar las instalaciones del canal estatal y se ha desarrollado una campaña de hostigamiento a los periodistas que intentaron informar con veracidad sobre lo que realmente sucedía en el paro.

Se ha reportado una violación múltiple a una joven en uno de los puntos de bloqueo y también se han conocido denuncias de acoso y agresiones verbales a muchas otras mujeres en esos puntos controlados por personas en estado inconveniente.

Podríamos seguir sumando muchos delitos más, es una larga lista sin duda, sobre todo lo que ha sucedido en esas treinta y seis negras jornadas para la historia de Santa Cruz, pero no se trata solo de enumerar los delitos, sino que la acción de la justicia, sin consideración de ninguna naturaleza que no sea la plena aplicación de la ley, debe actuar en contra de quienes resultaren autores, materiales e intelectuales, cómplices y/o encubridores y que caiga sobre ellos todo el peso de la ley.