Los narcotraficantes del Chapare han llegado al colmo: han usado el envío “solidario” de alimentos a otras regiones como pretexto para transportar, de vuelta, los precursores que necesitan para seguir en el negocio.

El propio Andrónico Rodríguez, al que el cocalero Morales designó como su sucesor, hizo el anuncio del envío de los alimentos pero lo que no dijo es que los camiones que se usarían para ese gesto de “filantropía” cocalera serían usados, al retorno, para proveerse de los insumos que necesitan para la fabricación de droga.

Esto lo tuvo que descubrir la policía cuando inspeccionó los camiones de la “solidaridad” de los cocaleros y encontró más de 30 toneladas de precursores que estaban ingresando a la zona del Chapare, además de miles de litros de gasolina.

Un comportamiento canalla cometido por los seguidores del cocalero Morales pero que fue secundado por “denuncias” de actos de “discriminación” contra los cocaleros supuestamente por parte del gobierno nacional.

Esto ocurrió a los pocos días de que el gobierno había anunciado su intención de “encapsular” al Chapare para fines sanitarios, intención que fue repudiada por Leonardo Loza, dirigente cocalero, con el argumento de que de esa forma se estaría “asfixiando” a la economía de la zona. Sería un acto “criminal”, dijo el cocalero.

Con la captura de los camiones que llevaban precursores queda todo claro: los cocaleros y narcos necesitan que las vías estén expeditas para seguir con el negocio de producir droga y enviarla a los mercados de consumo.

Todo puede pararse, las carreteras pueden estar cerradas, el país puede estar en la ruina, pero el narcotráfico tiene que seguir funcionando, parece ser el credo de los cocaleros seguidores del prófugo Morales.

Mientras el mismo Morales dirigía los bloqueos que dañaron la economía a principios de este siglo, el negocio del narcotráfico, con las pistas clandestinas habilitadas, iba viento en popa. Y es eso lo que quieren ahora.

Pasaron del chantaje a las presiones sociales, mientras sus diputados provocan desde el parlamento, a esta farsa de la ayuda en alimentos que terminó sirviendo al negocio de la droga.

Pero, además, los narcos llegaron a emboscar a una patrulla de Umopar en Entre Ríos, antes de que fuera descubierta una fábrica enorme, como cientos de otras que se instalaron durante la dictadura del cocalero.

Ahora, el ministro de gobierno, Arturo Murillo, ha dicho que el gobierno de la presidenta Jeanine Áñez no descansará hasta haber destruido el negocio del narcotráfico en el Chapare.

La ciudadanía está a favor de que se aplique mano dura. Chapare no es una región independiente y debe someterse a las leyes bolivianas. Hay que extirpar el cáncer del narcotráfico para que Bolivia sea un país de gente digna.