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Juan de Dios Gil Cruz es una de las víctimas de persecución política del gobierno de facto de Jeanine Añez, quien, en entrevista con el programa Somos Democracia, narró cómo fue detenido injustamente por los policías en noviembre de 2019, después de participar en la marcha pacífica en Sacaba, Cochabamba, en la cual los productores de la hoja de coca del trópico exigían respeto a la mujer de pollera y pedían la recuperación de la democracia.

Gil, de ocupación comerciante y costurero, manifestó que mientras cumplía sus actividades cotidianas fue interceptado por los policías, quienes de manera violenta y sin justificativo lo detuvieron y lo llevaron a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Cochabamba, como si fuera un delincuente.

Incumpliendo los procedimientos jurídicos y vulnerando todo tipo de derechos, sin previo juicio de medidas cautelares y sin abogado, Juan fue conducido a la cárcel, donde lo metieron a un calabozo, y los efectivos policiales lo torturaron hasta que no pudo sentarse, pues todas las noches lo golpeaban sin parar.

Alrededor de dos semanas y un poco más permaneció incomunicado en el calabozo, después pasó al sector de la población carcelaria, donde siguó recibiendo tratos inhumanos de amenazas, amedrentamientos y golpizas por instrucciones superiores.

Había otras personas que se encontraban en la misma situación, y otras que cumplían una condena se solidarizaban  con él y lo socorrían, le dieron un espacio en sus celdas, abrigo y acceso a comida, pues durante el tiempo que estuvo en el calabozo no probó alimento. 

“Gracias a los que estaban ahí. Ellos me alojaron en sus celdas, tienen un sentimiento patriota, me han apoyado, pero otros me insultaban, y era peor cuando los policías andaban gritando mi nombre preguntando: ‘¿Dónde está ese masista?’”, dijo.

Entre tanto, sin orden judicial, su domicilio era permanentemente allanado por los uniformados para encontrar pruebas que sostengan su acusación y, al no existir nada, fabricaron un caso por varios delitos que nunca cometió.

Su familia era constantemente amedrentada como si Juan fuese un gran delincuente, sólo por el hecho de ser dirigente de un distrito cuya tarea era coordinar con el municipio para solucionar las necesidades de los vecinos.

Lamentó que la justicia se haya parcializado tanto con el gobierno golpista de Añez y pidió que todos los abusos y detenciones que se cometieron no queden impunes y todos aquellos que participaron en el golpe de Estado, como Luis Fernando Camacho, Carlos Mesa, Marco Pumari y otros, vayan a parar a la cárcel.

“Hoy en día quiero decirle a Camacho y a todos de la derecha, no piensen convulsionar el país, queremos trabajar y vivir en paz, pero si vuelven las movilizaciones los patriotas pelearemos una vez más para defender a la gente humilde contra el racismo, discriminación y la vulneración a la democracia”, aseguró.

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