El presidente Luis Arce Catacora. (Foto: Archivo)

· Redacción Central /

Alfredo Serrano Mancilla es un economista, investigador y escritor que el sábado 25 de junio tuvo una charla amena con el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Luis Arce Catacora.

La magia de la tecnología y de internet permitió que Serrano pueda conectarse con el Presidente mediante La Pizarra, el programa que dirige y en el cual analiza la situación política de los países de la región.

En esta entrevista, el mandatario comentó sobre su infancia, hizo un recorrido por su etapa estudiantil, habló de la actual situación del país, recordó los momentos más duros que le tocó vivir al salir del país rumbo a México durante el inicio de la dictadura de Jeanine Añez.

—Hoy estamos con Luis Arce, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia. Ha aceptado estar en una casa con nosotros y nosotras en esta travesura radial llamada ‘La pizarra’, que se escucha en Argentina en AM 750; en Ecuador en radio pichincha; en México radio Sonora; en sin antena Paraguay y también en España en La base en público.

Bueno, bienvenido, Luis, ¿Cómo estás?

—Un gran abrazo, Luis, desde Bolivia; con todos aquí trabajando duro para sacar el país adelante. Un gran abrazo, Luis, y a toda la gente de allá del programa.

—Bueno empezamos siempre hablando de los sueños. Y nos gustaría hablar de los sueños cuando uno duerme. Te acuerdas de lo que sueñas o no.

—La verdad es que no tengo tiempo para recordarme lo que sueño, pero normalmente desde muy niño me despertaba y muy poco recuerdo lo que había soñado. Todos hablaban de sus sueños, pero yo hacía un esfuerzo para recordar. Así que no soy de los que retengo en la memoria o donde quiera que se grabe el sueño.

—¿Cómo era Luis Arce de pequeño? ¿Era buen alumno, muy travieso, rebelde? ¿Cómo te veían tus amigos y tus papás?

—Bueno, muy travieso. Tengo varias heridas que han marcado mis travesuras, que han quedado en el tiempo y que siempre mi mamá me recordaba en todo momento lo travieso que era; pero me gustaba mucho jugar y me inventaba mis propios juguetes para jugar.

—¿Cómo cuál? Dime uno.

—Por ejemplo, una, recuerdo bien uno, era una parte de un colgador de madera que lo utilizaba como rifle.

—¿Y eras buen estudiante?

—Sí, nunca he tenido problemas. Siempre pasaba con buenas calificaciones; claro, cuando uno estaba en secundaria que llamamos aquí en Bolivia; cuando ya estamos a punto de ir a la universidad; yo veía que mis amigos tenían serios problemas en matemáticas, en física, etc, y felizmente yo no tenía problemas. Yo no me explicaba porqué tenían problemas. Es más, en matemáticas varias veces he tenido la máxima calificación. Para mí lo sentía muy normal; pero claro, comparando con mis amigos de esa época, sí había problemas en algunos de ellos.

—Y siempre de pequeño querías ser economista o tenías otras profesiones que te ilusionaban, cuando tenías doce, trece o quince años.

—De muchacho me interesaba mucho Medicina, Ingeniería o Arquitectura. He tenido muy buenas calificaciones; por ejemplo, en dibujo en el colegio, porque nuestro profesor prácticamente nos enseñaba los primeros cursos de Arquitectura.

Pero fíjate que cuando ya estaba por salir bachiller no hicieron el test de habilidades para ver qué carrera tomar, etc. Y a mí me salió primero Medicina; y la verdad me gustaba bastante. Tenía un profesor de Biología que me hacía gustar mucho la materia, entonces salió Medicina primero, Ingeniería segundo y tercero salió Arquitectura; pero jamás Economía.

—¿Por qué Economía entonces, Luis?

—Eran épocas de la dictadura. Cuando yo estaba saliendo bachiller, vino el golpe de García Meza; el año ochenta. Y bueno, algunos que estábamos metidos en actividades subversivas en ese momento nos estaban buscando, etc. Todos mis amigos salimos bachilleres el ochenta. Mis amigos entraron a la universidad el año 81, como era de esperarse. Y yo no pude entrar a la universidad por razones políticas. Entonces recién estuve entrando el año 82 a la universidad. Y entré gracias a que jugaba básquetbol en el equipo de Universitario, la juvenil, y gracias a las gestiones que hicieron los que estaban en ese club yo pude entrar; yo quería entrar a ingeniería, pero no se pudo concretar, no había las plazas, pero me dijeron entre a Economía, que sí tenemos plazas; luego te pasas a Ingeniería, entonces ahí está el error, acepté y ahora soy economista.

—No puedo creer que el mejor, que han dicho muchos organismos internacionales; que ha sido el mejor economista del siglo XXI en América Latina, estudió Economía sin ser ni la primera ni la segunda. La culpa es del baloncesto.

—Sí, la culpa es del baloncesto.

—Te quería preguntar: Estuviste un año en Inglaterra haciendo un máster ¿Qué recuerdas hoy siendo presidente? O qué aprendizajes tienes hoy a flor de piel de ese año que me imagino marca la vida de cualquier persona.

—Yo me acuerdo de ese año que estuve allá como si fuera ayer. Tengo vivencias porque nosotros los estudiantes latinos, cuando vamos a los países del primer mundo, hay un shock cultural que tenemos que enfrentar. Por lo tanto, aprender a vivir allá a la manera que los ingleses vivían es un cuadro muy diferente a la universidad que no estamos acostumbrados en América Latina. Fue el primer shock que uno enfrenta.

El segundo shock es el nivel de exigencia que se da en la universidad, donde se demanda bastante lectura, conocimiento, dedicación, que a mí me ha costado muchas horas de estudio. Yo veía a nuestros amigos ahí tener una vida casi normal estando en la universidad, yo no. Yo le dediqué bastante tiempo, porque tenía que hacer cachaf, como lo llaman los ingleses, actualización de muchas cosas; el entrenamiento de todo el instrumental matemático estadístico econométrico que me exigían allá y todo eso, por lo tanto fue una experiencia muy interesante y muy exigente desde el punto de vista académico.

He aprendido muchísimo en mi paso por Warwick, donde me han dado creo los fundamentos científicos para poder emprender esta locura de poder llevar adelante un modelo económico en el país, que se diferencia totalmente del que estaba de moda, del que se enseñaba en las universidades tradicionales, que es el modelo neoliberal. Nosotros tuvimos que construir un modelo contestatario y lo construimos desde la base teórica ese modelo.

Así que yo creo que esa enseñanza que nos dieron allá, las bases científicas, fue fundamental para poder entender que sí una persona puede desarrollar un modelo económico en América Latina, y bueno aquí estamos primero de ministro y ahora nos toca conducir la nave del Estado.

—¿Conservas todavía los amigos de aquella época? ¿qué te dicen cuando te ven ahora como presidente de Bolivia?

—Tengo un gran amigo inglés con el que he estudiado allá, un amigo con el que todavía tenemos contacto, a través de internet y ahora por las redes sociales. Y mira, cuando me posesionaron como presidente recibí varias salutaciones de amigos de la universidad. Así que todavía conservo esa relación con varios de ellos.

—Voy a contar a la audiencia que fuiste parte de un grupo de socialistas llamado los Duendes el año 99 ¿Por qué la palabra “Duende”? ¿Y todavía se mantiene ese grupo activo?

—Fíjate que el neoliberalismo en nuestro país sedujo a varios intelectuales de izquierda y los llevó hacia la derecha, hacia el neoliberalismo; pero nosotros éramos militantes del PS-1, que por varias razones se había partido en varias fracciones.

Nosotros pertenecíamos a una fracción que no había tenido ningún vínculo con los gobiernos neoliberales de ese momento en Bolivia y decidimos conformar un grupo de exmilitantes del PS-1 para discutir los problemas de lo que viene, del posneoliberalismo, en pleno auge del neoliberalismo. Entonces, ahí en una reunión, a uno de nuestros compañeros que ya ha fallecido lamentablemente, se le ocurrió decir: “nos llamaremos el grupo Duende”.

Todos habíamos visto con bastante gracia y picardía ese nombre y lo adoptamos para nosotros. Y ese grupo Duende reunía a exmilitantes del PS-1. Empezamos a hacer bastante teoría política y económica. Ahí nació en realidad el modelo económico, allí nacieron algunas propuestas que después compartimos con muchos intelectuales.

Ese grupo se reunía los miércoles en la noche en casas de los que conformábamos ese grupo. Ahí invitábamos muchas veces a destacados intelectuales bolivianos para compartir nuestras ideas y también enriquecernos con las suyas.

Ahí te puedo mencionar que lo invitábamos a Álvaro García Linera. Estaba el ‘Chato’ Prada. En fin, intelectuales de ese momento con los que compartíamos criterios e intercambiábamos nuestros puntos de vista y creo que ha sido bastante provechoso mutuamente para quienes participábamos en las reuniones.

—Quisiera preguntarte, Luis ¿Cómo viviste esos primeros instantes? Los primeros momentos, los primeros días, cuando se da la verdadera interrupción democrática ¿Cómo viviste tú con tu familia esas sensaciones, miedos y angustias?

—Yo sentí el acoso de la derecha y la estrategia del golpe suave que se aplica en el país desde varias semanas antes de la efectivización propiamente del golpe.

Ellos hicieron una estrategia en la que hacían bloqueos; pero también iban a las casas de los ministros de Evo Morales de ese momento a acosarnos, a gritarnos. A colar en nuestras paredes consignas, a publicar en redes sociales nuestra fotografía con nuestra dirección y convocar para que se apersonen a cierta hora a mi domicilio y empezar a acosarnos desde las calles.

Por supuesto que eso genera en la familia un temor de lo que podría ocurrir con la integridad física de los integrantes. Tratamos de poner a salvo a la familia y es lo primero que hicimos, porque sabemos que nosotros nos hemos metido en este tipo de cosas a conciencia, sabiendo lo que podía ocurrir ahí. Y bueno éste era uno de los elementos que no se descartaba. Hemos visto en el gobierno del compañero Evo Morales un acenso permanente de acosos, de acusaciones y de conflictos que se estaban realizando para generar un clima negativo contra el Gobierno nacional.

Hasta que la última semana, antes de que renuncie el compañero Evo, tuve que salirme de mi casa, porque yo salía muy temprano a trabajar, pero ellos también empezaban a averiguar la hora de mi salida. No me dejaban salir, bloqueaban las calles. Ya era insoportable, así que tuve que tomar recaudos y ya no ir.

Jueves y viernes, antes de que el compañero Evo renuncie, yo ya no estaba en mi domicilio. Yo vivía en un edificio de departamentos y en el piso donde vivía pudieron llegar ahí y en la puerta de mi departamento pusieron un cartel con mensajes bastante agresivos.

Lo cierto es que yo todavía recuerdo el último viernes cuando recibo la llamada de Juan Ramón, que era nuestro ministro de la Presidencia, me dijo que tengo que ir a un canal, a una entrevista para evaluar los daños económicos de esos 21 días del paro cívico. Fue un programa en la noche, donde pude explicar a la población, fue la última aparición pública como ministro de Economía. Después de eso las cosas se complicaron mucho más, ya no se podía transitar en la ciudad. Una serie de problema, intentos de tomas, de entrar a la plaza Murillo y de entrar a la Casa Grande donde funciona el Gobierno nacional.

Ya el sábado las cosas estaban mucho más complicadas en la ciudad. Recibimos una llamada para llevar adelante un gabinete en la ciudad de El Alto, en la base aérea, por la noche. Nos contactamos con algunos ministros para subir porque era bastante complicado subir. Teníamos que ir en vehículos no oficiales, camuflados. Subí con el ministro de Educación, Roberto Aguilar, después de sortear varias barricadas logramos llegar para la reunión. Esos son instantes donde uno vive con mucha intensidad, porque el problema estaba agudo y complicado. Sabíamos que la derecha tenía un plan contra el Gobierno. Y eso se consolidó en la noche de ese sábado, cuando en pleno gabinete donde estaba el hermano Evo dirigiendo recibimos la noticia de la OEA y el informe famoso donde prácticamente es el detonante para que estalle en el país el golpe de Estado.

—Te quiero hacer dos preguntas: ¿Qué recuerdas del papel de México en esas horas que significaron mucho para ti? Que, me imagino, no vas a olvidar en la vida, y ¿Cómo tienes hoy en día eso en tu mochila, mochila vital?

—La embajada mexicana y el Gobierno mexicano mostraron claramente el apoyo hacia nuestro instrumento político y todo el movimiento que tenemos del MAS-IPSP.

Lo primero fue la renuncia del compañero Evo el domingo, como todos conocemos. El lunes en la noche prácticamente yo, por otro tipo de razones, me comuniqué con el excanciller, él me comentaba y me recibió la llamada muy apurada y con mucha complicación. Me dijo que me iba a llamar más tarde y nunca me volvió a llamar. Y después me enteré de que él estaba operando con las embajadas los permisos de vuelo para que Evo pudiera salir en el avión que el presidente Andrés Manuel López Obrador le había enviado al Chapare para sacarlo con vida.

Ahí reconocemos y siempre hemos elogiado el papel que tuvo el Gobierno mexicano en ese momento, peor aun cuando a nosotros nos tocó, porque yo también recibí una llamada para que yo pueda ir a la residencia de la embajada mexicana para podernos cobijar allá luego de que se había consumado el golpe de Estado.

Estuvimos allá y la verdad hemos recibido la mayor de las seguridades y un caluroso recibimiento de la embajadora que felizmente hoy vuelve a ser nuestra embajadora de México aquí en Bolivia y la apreciamos muchísimo porque su papel fue fundamental, no solamente durante mi estadía en la embajada, sino cuando yo salía de la embajada rumbo a México, que fue determinante.

Si ella no se hubiera puesto ahí fuerte para que yo salga, y no es verdad como algunas personas señalaban, como los familiares de la presidente de facto, que decían que yo había salido sin problemas. No, señores. En el aeropuerto me hicieron la vida imposible, me querían hacer pasar por un escáner de la FELCN, porque seguramente ellos tenían algo planificado para no dejarme ir y la embajadora se plantó muy bien, me defendió como si fuera su hijo, ahí no dejaba que me tocaran, pero había otros embajadores ahí, la embajadora de Uruguay, un representante de la embajada de Argentina, velando para que yo pueda salir del país como ellos mismo lo establecieron con un salvoconducto; en realidad, no estaban dispuestos a hacerlo cumplir, ellos estaban dispuestos a hacer todo lo posible para encontrarme 400 kilos de cocaína seguramente en mis bolsillos y hacerme quedar por otro tipo de delitos que ellos estaban preparando.

Entonces la pasé bastante mal. Y lo peor, era una línea comercial que me llevaba a México y la iba a perder. Fueron fracciones de minutos en los que ocurrieron esas cosas, llamadas del dueño del país que en esos momentos eran (Arturo) Murillo a la Policía, que estaba reteniéndome en el aeropuerto pese al salvoconducto que me había firmado la Canciller de facto que teníamos en ese momento. Por lo tanto, han sido momentos muy duros los que hemos pasado; pero ahí reconocemos claramente a nuestra embajadora de México que hoy felizmente está de embajadora aquí y al Gobierno mexicano que nos atendió, nos recibió muy bien allá y que nos dio todas las condiciones para que estemos todavía sobreviviendo allá. Y pudiendo tener un respiro en un país libre del golpe de Estado como era México en ese momento.

—Justamente, Luis, Hoy toda América Latina está pendiente del juicio a la presidenta de facto Jeanine Añez por haber sido parte de ese golpe de Estado, esa interrupción democrática. Y el mundo quiere saber cómo la justicia boliviana reacciona frente a una situación que no quisiéramos que ocurra nunca más en ningún lugar del mundo. ¿cuál es la valoración que hace el presidente del Estado Plurinacional? entendiendo que hay independencia de poderes, pero ¿cuál es la valoración política del ejecutivo al respecto?

—Hemos escuchado varias afirmaciones de la posición sobre este tema. Yo aprovecho este canal para decir muy claramente que los fiscales, jueces, que a nosotros cuando estábamos en campaña inicial nos persiguieron políticamente, fueron los mismos jueces, fiscales los que prosiguieron el juicio contra la señora Añez. Ése es un primer elemento que la derecha no quiere reconocer.

Segundo elemento, nosotros hemos seguido todos los procesos en el país para que se respete el debido proceso a la señora Añez, en un juicio penal que es el que se ha efectuado, la condena es hasta antes de asumir el mando de facto de nuestro Estado Plurinacional.

Durante todo ese tiempo le hemos dado todas las condiciones, inclusive nos ha generado en Miraflores amotinamientos de las mujeres porque ella tenía privilegios, no solamente tenía las condiciones para estar detenida, sino que también le habíamos dado atención médica.

Los parientes de la señora Añez se quedaban a dormir ahí, lo que no sucedía con el resto de las detenidas. Casi sufrimos un amotinamiento ahí en la cárcel de mujeres porque todas querían tener ese privilegio porque ya no son los favorecimientos que se debía dar a una arrestada.

La derecha ha tratado, se ha esforzado o tratado de mostrar que no hemos cumplido con toda la normativa. El juicio ha durado lo que tenía que durar, inclusive nosotros recibíamos algunas críticas al interior del instrumento, de varios compañeros que por qué tarda tanto el juicio.

En el tema de la justicia nosotros no nos vamos a meter, entorpecer el juicio. Eso no ocurre, eso tiene sus canales y así nomás es la justicia en Bolivia.

Nosotros cuando estábamos en campaña identificamos este tema de la justicia como un problema y lo plantemos dentro de nuestro programa de gobierno y tiene que ver con una transformación total de la justicia, y que en eso está trabajando nuestro Ministro de Justicia.

Los cierto es que la justicia que estaba instalada es la que tenía que juzgarla. Bueno, ha sido así y hemos respetado el debido proceso. Hemos respetado todos los procedimientos legales. Por lo tanto, nosotros estamos convencidos de lo que se ha hecho en el juicio, es algo absolutamente normal y está en el marco de la justicia. Creemos que además de eso cumplimos con el pueblo boliviano, lo primero que nos han pedido cuando estábamos en campaña era justicia. Y nosotros simplemente hemos presentado las pruebas para que sea la justicia la que emita el juicio, valore todas las pruebas que se presenten,  y bueno ahí están los resultados.

—Ya como candidato te eligen y ¿qué les dices a tu familia?

—La verdad es que la familia recibió como un balde de agua fría. Traté de suavizar el golpe cuando fuimos desde México hasta Buenos Aires a una reunión que había convocado el compañero Evo, que estaba allí con los posibles candidatos que el Instrumento iba a barajar para nombrar como candidatos a presidente y vicepresidente en las elecciones siguientes.

Me costó bastante convencer a la familia porque tanto mi mamá, que para mí es un pilar fundamental e influencia bastante en mis decisiones desde muy joven, la esposa y los hijos, siempre han estado en desacuerdo que yo asuma este tema puesto que evidentemente habían sido doce años que estaba de ministro en la primera etapa hasta que contraigo una enfermedad y tengo que ir a Brasil, en fin, logro superar y ya regresé al gabinete en 2019 a pedido del compañero Evo. Eso ya fue algo que no le gustó a la familia y el compromiso que yo tenía con el compañero Evo era que esa gestión le iba a ayudar y, pero bueno, miren ustedes, luego vino la postulación. Como tu comprenderás ha sido un hueso bastante duro de roer y todavía tengo algunos problemas por ese tema.

—Te pregunto ahora como Luis presidente: siendo el ministro de Economía estrella ¿De qué estás más orgulloso y satisfecho? ¿De todo lo que has hecho en el ámbito económico? teniendo en cuenta una situación complicada: pandemia más pandemia. O sea, lo que generó el gobierno de Añez, más la pandemia ¿Qué dirías tú? ¿Qué falta por mejorar?

—Cuando enfrentamos la pandemia aquí en Bolivia la economía se paralizó porque desde mi punto de vista fue muy mal manejada. Y afectó a la economía muy seriamente como una herida de muerte muy grave.

Cuando entramos al gobierno, yo la tenía clara, si no resolvíamos el problema de la salud, no podríamos enfrentar el tema económico. No solo por la realidad del contagio que estaba presente, sino también sobre la psicología de los bolivianos.

El gobierno de facto hizo campañas para amedrentar, para asustar a la gente sobre el tema del coronavirus, no para informar. Recuerdo spots televisivos de ese momento en el que decían no salgas a la calle porque te está buscando el virus que caminaba todas las calles buscando a quién contagiar. Así lo graficaban ellos y por lo tanto generó un trauma psicológico.

Por lo tanto, eso es lo que primero teníamos que hacer con el primer ministro de Salud, luego se enfermó de Covid. Lanzamos el plan para comprar las vacunas. Lo poco que había ya estaba comprado especialmente por los países desarrollados, muy poco para nosotros como un país latinoamericano.

Tuvimos que enfrentar, hablamos con el presidente Putin, con el presidente de China para que nos puedan ayudar con las vacunas. Conseguimos vacunas rusas un poquito porque no había mucho para que nos puedan vender. Lo mismo con el presidente de China; a los cuales les agradecemos bastante en esa primera etapa de combatir la pandemia.

Y entonces creo que fue el primer éxito que hemos tenido en combatir la pandemia, pero qué relación tiene la pandemia con la economía; en nuestro país tiene mucho que ver, porque el gobierno de facto no dejaba ni a los pequeños productores ni al pequeño comerciante trabajar con el pretexto de la pandemia. Realmente era un crimen, porque mucha gente en Bolivia vive de su trabajo diario y esa persona no podía salir a trabajar, por lo tanto a ganar; y en ese momento empezaba a subir todo. Los medicamentos muy caros y con qué iba a pagar, entonces realmente fue un golpe duro a la economía de los hogares, de las familias bolivianas.

Instalamos inmediatamente el Bono Contra el Hambre, un bono que lo empezamos a pagar en diciembre de 2020, inmediatamente asumiendo el gobierno hemos empezado a restituir la demanda interna en el país y por supuesto aplicando el modelo económico que nos ha dado resultados, pero ningún resultado económico hubiese sido posible sin el éxito en el control de la pandemia que tuvimos.

Bajamos la tasa de mortalidad del 6% que nos dejó el gobierno de facto a 0,7% ahora en esta cuarta ola que ha sufrido el país.

—¿Qué le dirías a América Latina y al mundo de cómo afrontar una situación con muchos componentes como tiene las causas de la inflación? ¿Cuál es la recomendación con tanta autoridad como tú?

—Lo dijimos en varias oportunidades, cuando estaba de ministro y cuando candidateaba, que el mundo estaba cambiando. La globalización estaba mostrando sus debilidades. Hasta los EEUU encabezado por del señor Trump en ese momento mostró ya el neoproteccionismo en lugar de la globalización. Entonces, eso obligaba a los países a mirar hacia adentro, hacía sí mismo y ya no depender de la economía como lo planteaba la teoría de la globalización. Eso es lo primero que hay que hacer: tratar de ser autosuficientes en la producción de alimentos, en los productos que cotidianamente la gente consume, para no depender de la importación. Por eso a nuestro programa de gobierno 2020 lo llamamos el programa de industrialización con sustitución de importaciones en Bolivia, porque todo teníamos que tratar de sustituirlo, parecía una locura en ese momento, pero la historia nos dio la razón porque las vacunas, las jeringas, todo ese material en nuestra América Latina lo importamos.

La política que nosotros hicimos desde que entramos al Gobierno fue impulsar la producción agropecuaria con soberanía alimentaria; esta industrialización con sustitución de importaciones nos ha redituado no solamente un incremento muy importante para reactivar la economía, sino sobre todo una balanza comercial favorable; hoy Bolivia después de muchos años, desde el año pasado 2021, que estuvimos ya en el gobierno, tenemos una balanza comercial positiva luego de tener una negativa. Entonces, realmente empezamos a ver los frutos, porque no es ni los hidrocarburos ni los minerales que tienen un buen precio, últimamente nos están impulsando, sino uno ve la composición de las exportaciones que estamos haciendo y gran parte son productos industrializados.

Hemos dado un salto cualitativo importante, más la sustitución de importaciones, que yo decía que es un factor fundamental para el ahorro de divisas, nos ha permitido tener una balanza comercial positiva para Bolivia y muy buena; eso significa preservar reservas, eso significa mantener una posición de nuestra moneda mucho más importante y reactivar la economía que es lo que más está sintiendo el bolsillo del boliviano poco a poco.

—¿Sientes que la prensa te trata muy mal, muy bien? No sé. ¿cómo has vivido este periplo, esa relación con los grandes medios de comunicación adentro y afuera?

—Como ocurre en todos los países de nuestra América Latina, nosotros vemos que la prensa siempre trata de agendar sus temas, la corporación mediática trata de agendar siempre los temas que no necesariamente son los temas que como tú bien dices le interesa a la población.

Lo hacen por alguna razón, pero lo cierto es que vemos que algunos medios de comunicación, felizmente no son todos, tratan de agendar temas para que todo el día, tanto en la prensa escrita, en los medios televisivos estén tocando los mismos temas.

Lo cierto es que la credibilidad de los medios de comunicación en Bolivia ha caído, se ha caído no solamente con el golpe de Estado, donde se ha visto que los medios de comunicación han tenido un papel muy nefasto, sino también durante la pandemia, donde no se cuestionaba al gobierno de facto absolutamente nada y eso la población lo sentía.

En ese momento lo digo porque estuve en el país enfrentando con todos los bolivianos el tema de la pandemia y ahí pudimos observar que no coadyubaba la prensa a lo que la gente quería, sino más bien a lo que el gobierno le planteaba como agenda. Parecía como que el Ministro de Gobierno convocaba a algunos medios de comunicación y les decía qué es lo que tenían que decir.

Ha habido, sin embargo, excepciones valiosas y creo que el pueblo boliviano ha sabido reconocer y sobre todo lo que ha cambiado la lógica de ver la información del país han sido las redes sociales.

Como vino la pandemia y estábamos encerrados en nuestras casas, entonces el medio de comunicación inmediato, ágil, eran pues las redes sociales. Y ahí muchos periodistas que creo comprometidos con su pueblo han sabido utilizarlos adecuadamente y con correcta información y por lo tanto generar una información fidedigna de lo que estaba ocurriendo y con conciencia social de que tenía que ver un cambio en el gobierno.

—En el golpe de estado había mucho odio por parte de un sector de la ciudadanía, chiquito pero muy ruidoso, y por parte de muchos políticos. Y esas ganas de golpe de estado de no respetar la democracia. ¿Sientes que ahora después de ese periplo de presidente ha reducido ese odio y ganas de golpe de Estado o sientes que está latente?

—No. Está, lo que hicimos al recuperar la democracia por supuesto que no ha gustado a la derecha nacional, tampoco a la derecha internacional, hemos visto siempre visitas sospechosas de personajes de varios países que han venido al país con gente de la derecha, muchos de ellos que participaron en el golpe de Estado en 2019, entonces no están descansando, lo tenemos claro como Gobierno nacional, lo que hacemos nosotros es una buena gestión para que la población juzgue cualquier intento de golpe de Estado que se podría venir, lo han intentado, han hecho muchos intentos de reaglutinarse, la derecha en nuestro país va a seguir porque ellos no se van a cansar, no van a rendirse ante el avance que ha tenido el Gobierno nacional y toda la población no solamente en lo económico, en lo social, sino en este tema también de la justicia. Hay muchos reclamos para que se haga y la justicia llegue a todos los que han intervenido en el golpe de Estado.

Lo cierto es que la población ha entrado en una nueva etapa en la que han visto que es muy diferente la economía en nuestro país, es muy diferente el manejo de la salud, es muy diferente la política de educación en pandemia porque el gobierno de facto lo único que hizo fue mostrarnos su incapacidad, clausurar el año escolar, hemos debido ser el único país en el planeta en clausurar el año escolar en época de pandemia, mostrándonos su incapacidad para generar esas condiciones para cientos y miles de jóvenes y niños que sencillamente no pudieron acudir a los centros de enseñanza, ni siquiera la Alcaldía, por lo tanto creemos que está el fenómeno y por supuesto la población lo conoce también.

—Y en el plano internacional hay una noticia importante también, la victoria de Gustavo Petro en Colombia, el pasado domingo, es un cambio significativo, ¿porque la izquierda nunca había ganado en Colombia?

—Se ratifica una senda progresista en la región.

—¿Cómo lo viviste? ¿hablaste con Gustavo Petro? ¿qué nos puedes contar y qué le aconsejarías ahora que acaba de ganar tras una senda de décadas de derecha?

—Bueno, siempre es difícil el momento que un país está saliendo de tradicionalmente una estructura de derecha gobernadora a establecer un gobierno de izquierda, al menos progresista que trate de resolver problemas que la derecha no pudo resolver. Nosotros hablamos el día de la elección con el hermano Petro, y no pudimos hablar nada más, hay que seguir construyendo la Patria Grande, que es el proceso de integración en nuestros países, tiene asfaltado el camino para poder agilizar esto y en ello estamos empeñados todos con quienes hemos tenido una buena relación en América Latina, es indudable el avance de los gobiernos de izquierda, gobiernos populistas como quiera llamárseles. En la región eso debe ser una llamada de atención para quienes analizan la situación porque de pronto hubo hace muchos años también un creciente grupo de países de izquierda y de una ola de la derecha, que claramente no satisfizo las necesidades de la sociedad, y por eso es que ahora está regresando la izquierda, empezando por nosotros, empezando por Bolivia, somos uno de los países que mostraron quizá democráticamente una decisión del pueblo, de ir con un gobierno que entienda a las mayorías, que busca la igualdad, mayores oportunidades a la población, aspectos que el neoliberalismo, que sigue siendo la única filosofía de los partidos de la derecha, no fue satisfactoria para los países de nuestra América Latina.

—Ahora sí termino con preguntas muy cortas y si es posible con respuestas cortas, casi a la primera, una palabra, dos palabras, lo hacemos de cierre, ¿dime cuál es tu plato de comida boliviana preferido, Luis?

—El fricasé

—Ah, eso está rico, yo me comería una marraqueta, de esas que tenéis allí en La Paz, Luis.

—El fricasé se come con su marraqueta y su locoto picado. Esto es lo tradicional, el plato de fricasé.

—Una manía que tengas confesable en tu casa.

—Leer

—¿Cuál sería un estereotipo que dicen de los bolivianos que te molesta y no es verdad, pero que se dice siempre cuando sales al extranjero, y la propia sociedad lo dice?

—Bueno que somos flojos y que somos narcotraficantes, son las dos grandes mentiras que se dicen de los bolivianos.

—¿Qué le responderías al boliviano o a uno de tus hijos que quiera entrar a la política?

—Que lo piense bastante (risas)

—¿Con qué líder político o lideresa te gustaría tomarte un cafecito para conversar?

—Con muchos, la verdad siempre quise intercambiar algunas ideas con el comandante Fidel Castro, no se pudo, pero creo que de los líderes que ahora tenemos fue muy grato conversar con Andrés López Obrador, por ejemplo, con Alberto Fernández, es muy agradable poder intercambiar criterios con ellos que son referentes de sus países para lo que cada país necesita.

—¿Y para una buena conversación un vinito, un singani, una cerveza, un agua? ¿qué?

—(Risas) Yo no bebo alcohol, así que un buen jugo de frutas para mí es encantador para conversar.

—Y lo último, una palabra por cada palabra que te diga: Lourdes, tu esposa

—Amor

—¿Jeanine Añez?

—Dictadura.

—¿Almagro?

—Traidor.

—Un economista

—Keynes.

—Evo Morales

—Un gran líder.

—Cristina Fernández

—Una buena líder.

—El Papa

—Un gran reto que tiene de transformar nuestra Iglesia.

—¿la wiphala?

—Un símbolo no solo boliviano, la hemos visto en toda nuestra América Latina.

—Y, para terminar, sé que te gusta y a mí me gusta el básquet, ¿una buena asistencia, un triple o una entrada, un tiro de media distancia?

—Bueno el triple siempre ha sido una gran satisfacción (risas).

—Bueno (Risas) hasta aquí llegamos con Luis Arce, el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, en los micros de la pizarra, mil gracias por esta charla con tanta gente en América Latina.

—Muchísimas gracias, Alfredo, y un gran abrazo a todos los del equipo allí

—Dale, un fuerte abrazo.