La reciente participación del presidente boliviano, Luis Arce Catacora, en el Septuagésimo Séptimo Periodo de Sesiones de la Organización de Naciones Unidas, así como su comparecencia ante medios de comunicación internacionales, reuniones bilaterales y su presencia en la prestigiosa universidad de Yale, ha vuelto a poner en evidencia el posicionamiento del mandatario como un referente continental.

Su presencia en la ONU y su planteamiento en la mira de otro mundo posible, a través de catorce propuestas que apuntan a la generación de una nueva agenda mundial que priorice entre otras cosas la paz mundial, la atención a los países más pobres, en la seguridad alimentaria y el cuidado de la madre tierra, así como otros temas referidos al respeto de los derechos humanos y la libre determinación de los pueblos, han generado positivas reacciones en diferentes ámbitos de la política mundial.

Junto con ello, nuevamente, el modelo económico boliviano, productivo, social y comunitario ha vuelto a generar la atención del mundo, puesto que se trata de un esquema que ha pasado de la teoría a la práctica y que en su aplicación ha obtenido logros importantes, es exitoso y empieza a constituirse en un modelo a seguir por varios países que atraviesas situaciones críticas.

Este modelo, contestatario a las recetas clásicas de los organismos internacionales dependientes del capitalismo mundial, como el Fondo Monetario Internacional, ha logrado que Bolivia se encuentre en una situación privilegiada en un momento en que la crisis mundial afecta a muchos países, con altos niveles de inflación, caída de sus ingresos internos, déficits en sus balanzas comerciales y otros problemas del mismo género.

Este esquema económico tiene al Presidente boliviano como uno de sus creadores, que además ha tenido la oportunidad de implementarlo desde su labor como ministro de Economía y Finanzas Públicas y ahora refrendarlo como Primer Mandatario del Estado. No es un milagro, como señalan algunos medios, es el resultado de un trabajo serio, laborioso, pero a su vez comprometido con la patria y con los sectores populares, un proceso que ha tomado en cuenta diversos factores que suelen obviar las recetas fondomonetaristas, entre ellos priorizar el bienestar de la gente, la redistribución más justa de la riqueza y la recuperación de los recursos naturales para el Estado.

La presencia del presidente Arce en el mundo académico en general y particularmente en el de la economía ha sido ya destacada en muchos escenarios, reconociendo su aporte a las ciencias económicas, en lo teórico y en lo práctico, con evidencias comprobables y evidentes a los ojos del mundo. Ya no es una novedad ni menos una sorpresa.

Sin embargo, ya no solo se trata de economía, pues se constituye también en un referente y líder continental, al interpretar y amplificar ante el mundo las voces ya no solo del pueblo boliviano, sino de la Patria Grande y llevarlas a escenarios mundiales como la ONU, con autoridad, solvencia, de manera directa, sin subterfugios ni medias verdades, hablando de temas cruciales para el continente americano y para toda la humanidad.